Internet: la pérdida de la memoria cultural y colectiva en la era del «todo gratis»

Internet: la pérdida de la memoria cultural y colectiva en la era del «todo gratis»
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Hace algunas semanas, hacia mediados del pasado mes de marzo, se hizo público que el portal MySpace había eliminado perdido todos los archivos que sus usuarios habían subido a la red entre los años 2003 y 2015. Probablemente bastantes de vosotros estéis ahora mismo sorprendidos al conocer que MySpace todavía existe. E incluso habrá los que ni siquiera sepan qué era MySpace. La cuestión es que la empresa que es dueña en estos momentos del antecedente de Facebook declaró que toda esa información había desaparecido y era totalmente irrecuperable (podéis leer un interesante artículo sobre esto en la versión anglosajona de Rolling Stone).

El escueto comunicado oficial de la empresa rezaba así: «Como resultado de un proyecto de migración del servidor, es posible que los vídeos y archivos de audio que subió hace más de tres años ya no estén disponibles en MySpace». Pensando mal, uno diría que los dueños de semejante monstruo querían ahorrar en el almacenamiento de unos archivos cuyas cifras de consultas seguro que eran ínfimas y que cuyo coste, probablemente, superaba ampliamente el retorno (si es que había alguno) que generaban. Parece ser sin embargo que algún tiempo después de esta noticia el proyecto Internet Archive anunció que había recuperado cerca de medio millón de canciones de entre los años 2008 y 2010 (más detalles aquí).

En cualquier caso no deberíamos perder de vista que en la era de internet y del «todo gratis», muchos usuarios confían en empresas privadas para almacenar y organizar sus recuerdos en forma de fotografías u otro tipo de archivos como videos personales, sin ser conscientes de que al registrarse gratuitamente en cada plataforma están cediendo derechos sobre esos archivos y que, por lo tanto, ante eventuales problemas de pérdida o borrado «accidental», no tiene mucho que rascar. Entre otras cosas, porque no paga un duro por esos servicios. Y probablemente muy pocos optarían por servicios de pago aún conociendo los riesgos, gracias a esa mentalidad que aparentemente ya se ha instalado en todas las cabezas y que cree que en internet todo DEBE ser gratis.

Pero volviendo al tema, se produce así una situación que yo, como profesional de la gestión documental (¿no os pensaríais que me gano la vida con esto? Difícilmente podemos mantenernos gracias a que la gran mayoría de la gente piensa que no merecemos ningún tipo de remuneración por nuestro trabajo. Gracias), encuentro muy paradójica. Y es que con la tecnología con la que contamos actualmente y el progresivo abaratamiento de los costes de almacenamiento, parece increíble que cosas así ocurran. En este caso de MySpace se ha logrado recuperar gran parte de lo perdido, pero explícaselo tú a aquel usuario cuyos documentos estaban entre los que no han podido recuperarse.

Está claro que no se ha perdido información relevante para el futuro de la Humanidad y para la transmisión de nuestra cultura. Y es también evidente que un desastre de tal magnitud que afectara a documentación verdaderamente sensible sería complicado que ocurriera. Es también probable que la mayor parte de lo que ha desaparecido no fuera digno de ser conservado para la posteridad. Pero a nivel individual estoy convencido de que ha habido muchas «tragedias» personales con esta pérdida. También me temo que muy pocos aprenderán de esto y que seguiremos como siempre, confiando nuestra información personal a empresas privadas que además de utilizarla en su beneficio, no dudarán en deshacerse de ella cuando la coyuntura económica así lo demande. Y creyendo que todo tiene que ser gratis. Las cosas tienen un coste y a vosotros también os gusta que os paguen por vuestro trabajo, ¿no es cierto?

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