Sophie Auster – Madrid (Café Berlin 14-5-2019)

La víspera de la festividad del patrono de la capital del reino fue la fecha elegida por una casi asidua a la geografía patria. Tanto es así que ha atesorado un nutrido grupo de seguidores que no dudan en acudir a sus conciertos y dejarse llevar por las composiciones de Sophie Auster.

Nuestro lado más fosforescente nos condujo al Café Berlin, donde con una sala repleta, Auster, enfundada en un traje de relucientes lentejuelas doradas, nos presentaba lo que hasta el momento es su más reciente trabajo discográfico, «Next Time«, que a tenor de lo visto, agradó a los que se congregaron la noche del pasado martes para asistir a la liturgia.

Auster, acompañada por su banda habitual cuando viaja a la geografía patria y una teclista, Marie Davy, que ejerció de perfecta escudera y pegamento cuando algunos titubeos afloraron en el resto de la formación, ofreció un repertorio con unas canciones compensadas que hicieron fluir el tiempo de manera relajada, y que fueron de menos a más, aunque la mayor parte del público asistente estuviera rendido antes incluso de que comenzase la actuación.

Algunas perlas de épocas pretéritas sonaron en la noche, aunque como decimos en su mayor parte estuvo escorado hacia «Next Time«, y ésta tuvo como colofón la sinuosa y sugerente «Mexico» como fin de fiesta, con la que el público se arrancó con las palmas, jaleados por ella, aunque Sophie Auster aún hiciera acto de presencia para afrontar los bises con dos temas adicionales y poner el broche a una velada íntima con la que la de la gran manzana dejó plenamente satisfechos a los que allí se habían reunido.

Auster no es una artista de masas, parte de su tirón reside en ser quien es, cosa de la cual nunca ha renegado, y en unas composiciones ligeras y resultonas que acompañan a una voz que explota a la perfección, sabiendo en todo momento aplicar la tesitura adecuada y el tono en el que tiene que jugar, sin más pretensiones que las de mostrar su mundo a los cuatro vientos.

Una cantautora coherente con su trayectoria y que irradia un magnetismo en el que quizás resida la razón de ese anteriormente citado tirón, que demuestra cada vez que se sube a las tablas. En tiempos de impostación, siempre es de agradecer.

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