Backyard Babies + Audrey Horne + Thundermother – Madrid (But 30-4-19)

Primavera nórdica en el foro

Ríos de tinta fluían sobre las pieles de los que este pasado martes prácticamente llenaron la sala But, acudiendo a un Route Resurrection Fest que en esta ocasión navegaba por las aguas de la particular versión escandinava del hard rock.

Encabezaban el cartel unos clásicos, los Backyard Babies, que en el escenario se vanagloriaban de ser una de las pocas bandas que resisten con sus miembros originales pese a su longeva trayectoria, haciendo un poquito de luz de gas al bueno de Tobias Fischer y la época de Tyrant, eso sí, jalonada por un hiato en el que sus cuatro componentes partieron peras y se dedicaron a sus labores.

Los de la tierra de las fantasías femeninas de Alfredo Landa en los setentas presentaban lo que hasta el momento es su más reciente trabajo discográfico, “Silver And Gold”, que tuvo una presencia discreta en el listado de canciones que la banda ofreció en la velada.

Para esta jornada de rock nórdico, estaban acompañados por dos bandas para configurar un cartel que se demostro de aunténtico lujo. Las encargadas de abrir la velada fueron Thundermother. Una banda compuesta por cuatro féminas que ofrecieron un hard rock de corte clásico que encandiló a los que en ese momento comenzaban a llenar la sala But. Derrochando energía y unos temas elaborados, entre poses y movimientos sobre las tablas, fueron desgranando sus composiciones mostrando una solidez digna de mención. Sin duda una banda a la que seguir la pista.

Tras ellos, desde la segunda ciudad del reino de los vikingos, nos esperaba lo que quizás fuera la sorpresa de la velada. Audrey Horne saltaron a las tablas con la fuerza de un huracán, dispuestos a que los allí presentes no quedaran indiferentes, pero tampoco indemnes a la vista de lo que nos ofrecieron. Continuando una línea que podríamos considerar constante a través de la velada, el repertorio de poses que nos ofrecieron, sobre todo y de manera reseñable los dos guitarristas, no dejó atrás la solidez, contundencia y calidad de sus composiciones.

Comandados por el igualmente hiperactivo  e histriónico Toschie Rød,  la banda puso patas arriba la sala But, bajándose incluso a la platea él mismo y más tarde junto a Ice Dale y Thomas Tofthagen ante el asombro de los allí presentes. Ya se sabe que siempre tiene más que perder el que tiene algo que el que no tiene nada, así que, conocedores de esta paremia, Audrey Horne se vaciaron sobre las tablas para intentar arrebatar el cetro del reino, cosa que para una gran parte del respetable lograron coseguir. Tras algo más de tres cuartos de hora, Audrey Horne abandonó las tablas de la sala But, y estamos seguros que la siembra que llevaron a cabo producirá sus beneficios en la próxima cosecha.

Tras una breve pausa para acomodar el escenario, comenzó a sonar la intro que anunciaba la inminente aparición de los cabeza de cartel. Sin mucha dilación, uno a uno fueron apareciendo para tomar sus puestos y comenzar la descarga de inmediato, sabedores de la ventaja de jugar en terreno propicio. Con los papeles perfectamente delimitados, comienzan como una verdadera apisonadora a desgranar los temas que compondrían el repertorio de la velada.

Nicke Borg toma las riendas desde el primer momento, dejando su parte a Dregen, por supuesto, que no deja de castigar su guitarra en ningún momento, con Blomqvist y Carlsson en el autoimpuesto papel de escuderos en el que parece que se encuentran confortablemente instalados.

Un sonido compacto, acerado y compensado sirve de envoltorio a los temas, que consiguen ir acrecentando la temperatura de la sala hasta que incomprensiblemente nos sorprenden con un tema acústico al que se enfrentan únicamente Borg y Dregen, y otro más, también en parte dentro de ese hiato acústico, esta vez ya acompañados por el resto de la banda, causando una rotura bastante reseñable en la dinámica de la velada.

Aunque no cuesta demasiado volver al punto anterior, Backyard Babies tiene temas sobradamente solventes para la tarea, la sensación ya no es la misma.

Incluso algunos temas de “Silver And Gold” no desmerecen a la banda, pero para nada son comparables a los de su primera época, que habilmente los de Nässjö colocan en la recta final de la noche.

Un parón a algo más de una hora del comienzo del concierto, y un par de temas en su posterior bis es lo que da de sí este Route Resurrection Fest con aire nórdico.

La visceralidad y el caos que antaño formaban parte del ADN de Backyard Babies han transmutado en un mayor autocontrol y eficiencia sobre las tablas, eso sí, aderezada con una perfecta ejecución, tanto de las labores musicales, como de los roles que como hemos dicho, cada uno interpreta concienzudamente en la banda. Esta mezcla de oficio y teatralización consiguen un concierto realmente interesante, aunque quizás un poco falto de esa visceralidad tan necesaria en el rock.

Backyard Babies han sabido compensar unas cosas con otras, y aunque se podría decir que poco queda de sus primeros momentos, la banda factura unos conciertos altamente recomendables y con una energía y solvencia que para sí quisieran muchas bandas con teóricamente mas brío y juventud.

Y al fin y al cabo, esto es lo que importa, ¿o no?

Audrey Horne
Audrey Horne
Audrey Horne
Audrey Horne
Audrey Horne
Audrey Horne
Audrey Horne
Audrey Horne
Audrey Horne
Thundermother
Thundermother
Thundermother
Thundermother
Thundermother
Thundermother
Thundermother
Backyard Babies
Backyard Babies
Backyard Babies
Backyard Babies
Backyard Babies
Backyard Babies
Backyard Babies
Backyard Babies

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