Alma Letal – ’19 punto y seguido’ (Autoeditado 2018)

Una andadura de casi veinte años contempla a Alma Letal. De ahí el título del segundo trabajo de este cuarteto madrileño -«19 punto y seguido»-, grupo que no puede decirse muy prolífico atendiendo a esta corta producción discográfica (su primer largo, «Despertar» vio la luz hace precisamente casi una década, echen cuentas).

Alma Letal podrían ser por tanto el ejemplo prototípico de una banda de amigos que se lanzan a la música más como divertimento que con intenciones más serias. Y no es que tal y como está la escena en este país muchas bandas puedan aspirar siquiera a mantenerse, pero hay una clara diferencia entre los grupos que se patean los escenarios y que muestran convicción en lo que hacen, y otros que simplemente desprenden un tufillo amateur difícil de sacudirse de encima.

Evidentemente a unos y otros no hay duda de que les une la misma pasión por la música y seguro que comparten también la ilusión por hacer llegar sus composiciones al mayor número de personas posible, pero también está claro que hoy día, cuando hay casi más bandas que asistentes a conciertos, hace falta algo especial para llamar la atención y pasar de juntarse en un local de ensayo un par de veces por semana y ofrecer algún concierto de vez en cuando, a ser un nombre que suene en los mentideros del rock patrio. Eso y canciones, claro.

Y en ocasiones para quien se dedica a esto, perdido él mismo y el medio al que representa sin pena ni gloria entre la miríada de webs musicales que han proliferado durante los últimos años, le resulta difícil poner sobre el papel según qué cosas (desafío al lector a que haga uso de su memoria para recordar cuándo ha sido la última vez que ha leído una reseña negativa de un disco o de un concierto). No seré yo el que tire la primera piedra, aunque debo decir que procuro siempre ser sincero en mis apreciaciones y no poner paños calientes; tal vez no siempre lo consiga.

Seguro que algunos ya intuyen más o menos por dónde voy: Alma Letal no son el tipo de banda que tenga ese «algo». Su pop rock de corte genérico no es más que eso, un vano intento de crear algo que trascienda. Haciendo un símil con mi labor, uno conoce sus limitaciones y es consciente de que su tarea no pasa de la categoría de juntar palabras, a veces con mayor tino que otras; a Alma Letal les pasa lo mismo: han pergeñado un álbum sin ninguna personalidad, totalmente plano, aburrido y por momentos hasta molesto (debo confesar que no acabé de escucharlo entero en la primera escucha). Pero como el reloj parado que acierta la hora dos veces al día, hay algún momento muy muy puntual que no suena ni tan mal. Y no quiero ni entrar en el tema de la presentación porque alguno seguro que piensa que actúo de mala fe.

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