Nikki Hill – Madrid (Cool Stage 10-3-2019)

La guepardo anda suelta…

Nikki Hill – Madrid (Cool Stage 10-3-2019)
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Labrarse una carrera es tarea ardua en la industria musical. Nada tan honesto como marcarse un objetivo y aferrarse a él manteniéndose contra viento y marea. Por supuesto, nadie posee el santo grial ni la piedra filosofal, musicalmente hablando, claro, para conseguir este propósito.

Pareciera que Nikki Hill se hubiera tomado al pie de la letra esta actitud desde que comenzara a templar su voz en los coros de la iglesia en su juventud, y que hubiera absorbido en su totalidad las escencias de la música que nació entre los algodones que recolectaban sus ancestros, en uno de los estados de la confederación, cuando los estados juntos de américa estaban muy separados, en el cual esta temperamental cantante paso su infancia y adolescencia.

Esta inmersión en las raices del rhythm and blues, el soul y el rock clásico mostraba en cierta manera los mimbres sobre los que Hill ha dado forma a su carrera musical.
Afortunadamente no es que este en las antípodas de la música religiosa, que casi, pero conserva quizas lo más importante: la actitud y honestidad que la pusieron en el mapa.

La Nikki Hill de hoy en día navega por el rock and roll que podriamos denominar clásico, al que tiñe con retazos de blues y soul negro y alguna que otra sutil pincelada, inteligentemente contenida, de aire reggae en temas puntuales. Podríamos decir que, salvando las distancias, Hill es una digna receptora del legado que Tina Turner nos dejó al abandonar los escenarios.

Esta guepardo de ciudad, como rezaba la camiseta que lució en su actuación en la sala Cool Stage, destiló energia y actitud desde el momento en el que saltó a las tablas.
Temas de su más reciente trabajo entreverados con sutileza entre otros de álbumes
pretéritos conformaron una velada de autentico rock and roll donde hubo espacio para los medios tiempos, las canciones más lentas y las frenéticamente vitaminadas para dejar trendamente satisfecho a los que una noche de domingo, día malo de antonomasia en la capital del reino para cualquier tipo de evento musical, consigueron llenar confortablemente la Cool Stage.

Acompañada de una banda de lo más resolutiva, entre los cuales por supuesto se encontraba su cónyuge, Hill se metió sin grandes aspavientos a los asistentes en el bolsillo, y con mucho encanto y simpatía logró la siempre difícil conexión a ambos lados del escenario, demostrando a las claras que es una artista a tener muy en cuenta, y una apuesta segura si uno quiere pasar una estupenda velada de rock and roll, ese denostado género en vias de extinción que afortunadamente aun cuenta con artistas cono Nikki Hill en la nómina.

Muchos momentos álgidos durante la noche, y un bis con un par de temas ante la insistencia de los allí congregados, en los que Hill tiró la casa por la ventana para poner un broche de oro a una refrescante cita que hizo crecer el nombre de una artista a la que esperemos que el futuro le depare grandes cosas.

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