Jordan Rudess – ‘Wired for Madness’ (Music Theories Recordings 2019)

No solo de prog rock vive el teclista

No es necesario realizar ninguna encuesta entre los aficionados para saber que, en el mundo del rock, los teclistas son los músicos menos populares. Considerados muchas veces como un elemento que echa a perder el sonido de los grupos, no es raro que sean ninguneados incluso dentro de su propia banda no apareciendo en las imágenes promocionales y desterrados a una esquina poco iluminada del escenario o incluso completamente fuera de la vista del público.

Hay sin embargo grupos y corrientes musicales dentro del rock en las que los teclados, pianos, órganos, etc. son parte integral del sonido de la banda y todos estos prejuicios contra el instrumento simplemente no aplican. Ejemplos hay muchos y muy ilustres, seguro que se os ocurre alguno así que no me extenderé.

En cualquier caso, que un teclista lance un disco en solitario en el que, obviamente, los sintetizadores son los protagonistas del invento, puede disuadir a muchos todavía de profundizar en dicho álbum. Y está claro que cada cual tiene sus gustos, sus filias y sus fobias y que una obra como la que nos presenta Jordan Rudess se le atragantaría a más de uno, pero creo necesario comentar aquí que muchas veces cometemos el error de confundir la parte con el todo.

Y me explico: tratándose de un músico con formación clásica y miembro de un grupo del género progresivo, está claro que en «Wired for Madness» vamos a encontrar muchos momentos «incómodos» para los fans del rock más directo y guitarrero; pero en este disco hay espacio también más cosas.

Y es que la lista de colaboradores que participan en estos ocho temas ya resulta lo suficientemente significativa de la amplitud de miras de Rudess: Marco Minnemann a la batería, sus compañeros en Dream Theater James LaBrie y John Petrucci o los guitarristas Vinnie Moore, Guthrie Govan y Joe Bonamassa entre otros músicos.

Así, nos encontramos con mucho prog y mucho riff de teclados, pero también hay cosas como ese «Just Can’t Win» que no es más que un blues clásico (aquí es donde participa el activo Bonamassa), pasajes de vaudeville, guitarras casi nu metal o momentos cercanos al sonido industrial.

Por concluir, diremos que «Wired for Madness» es un disco que alcanza sus buenos momentos y que en conjunto habría que calificar al menos como de aprobado alto. Que encaje en nuestras coordenadas musicales ya es otro asunto que debe dilucidar cada oyente.

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