Sex Museum: entrevistamos a Fernando Pardo

Sex Museum: entrevistamos a Fernando Pardo
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“No creo que ‘Musseexum’ sea nuestro mejor disco; es un disco aparecido en el momento justo”

Nunca se han ido, pero Sex Museum están de vuelta en el plano discográfico con “Musseexum”, su nuevo trabajo. Estos verdaderos obreros del rock, como el propio Fernando Pardo se califica, siguen a lo suyo después de más de tres décadas de carrera. Sin pausa, simplemente trabajando en la música, ya sea con la banda madre o con los otros proyectos que mantienen activos a varios de sus miembros en los periodos en los que Sex Museum están en barbecho. Persistencia y tesón han hecho de ellos unos imprescindibles de nuestra escena. Y, sinceramente, sin ellos probablemente esa escena no sería la misma.

– Aunque giráis con regularidad, hacía ya un tiempo que no sabíamos demasiado de Sex Museum. Ya sabemos que estáis bastante ocupados con varios proyectos, pero ¿qué habéis estado haciendo en los cuatro años que han pasado desde vuestra anterior obra? ¿Cuánto tiempo os ha llevado componer un disco como “Musseexum”?

– Pues como dices, en todo este tiempo hemos estado tocando, después de la gira de “Big City Lies” estuvimos casi dos años celebrando una gira por nuestro 30 aniversario, que nos llevó casi hasta el 2017. Entre medias hemos estado metidos a saco cada uno con sus proyectos, sin parar. En mi caso no he parado en ningún momento, soy un obrero del rock y tengo que estar tocando continuamente, no tengo otros curros, ni dinero ahorrado, ni familiares que me puedan sacar de la ruina si dejo de tocar más de un mes. Así que la respuesta a ‘¿Qué habéis estado haciendo este tiempo?’ es siempre la misma, tocar, con unos o con otros, tocar o morir.

El disco lo hemos compuesto y grabado en unos tres meses. Fue todo muy rápido, tanto componer, como ensayar las canciones, o buscar compañía y sacar el disco. Lo llevamos haciendo toda la vida así, ya somos bastante rápidos y eficientes en lo nuestro. Tratamos de hacerlo así sobre todo para gastar lo menos posible, para no dar tiempo a que se impongan las dudas y que nos quede todo lo más real o natural posible.

– Por cierto, ¿qué habéis querido hacer con el título? A mí me parece un poco como aquello de llamar “Black Album” al archiconocido disco homónimo de Metallica o “IV” al de Led Zeppelin…

– Sí, es algo así, pero sin pretenderlo. El diseño de la portada lo hizo Oskar Benas y se le ocurrió colocar así el nombre del grupo, nos gustó y al final lo dejamos así. Fue algo totalmente accidental pero ya que no teníamos un nombre claro para el disco decidimos dejarlo así, nos pareció que quedaba muy chulo.

“Fue una grabación bastante rápida,
tocando como si estuviéramos
en el local de ensayo”

– Bueno, cuéntanos un poco cómo fue la grabación del disco…

– Fue una grabación bastante rápida, tocando en directo, como si estuviéramos en el local de ensayo. El primer día montamos el equipo y grabamos alguna canción y a los tres días ya teníamos el disco acabado. Tocamos cada canción un par de veces o tres, grabando cada toma para después elegir y quedarnos con la que más nos gustara. El cuarto día grabamos arreglos, pianos, percusiones y demás y en la siguiente semana grabamos la voz en otros cuatro días, esta vez en sesiones de medio día.

– El álbum se abre con una instrumental, “Dopamina”, que a mí me parece un poco un resumen del sonido de Sex Museum pero condensado en tres minutos y pico, ¿estás de acuerdo?

– Sí, al menos resumen de una parte de nuestra carrera, como un teaser de lo que vendrá después en el disco.

“Este disco es un buen resumen
de nuestra carrera, con cosas que
suenan a los Sex Museum de siempre
y canciones que son un paso adelante”

– Y ya que hablamos de esto y a pesar de que sé probablemente la respuesta de antemano, ¿consideras este nuevo disco como vuestro mejor trabajo? ¿Es un buen resumen de los 33 años de carrera del grupo?

– Lo de nuestro mejor disco no lo creo, es un disco que ha salido en el momento justo, en un buen momento en el que Sex Museum puede significar algo y eso está bastante bien, que nos pone el foco encima y se atiende a lo que hacemos. Después de tantos años sé de sobra que esto es algo que ocurre cada cierto tiempo y que hay que aprovechar. Pero creo que hay otros discos con mejores canciones o que a mí personalmente me han gustado más, son muchos años y muchos discos. Pese a esto, no hay queja, el disco nos ha quedado cojonudo. Y lo del resumen, pues sí, creo que es un buen resumen de los 33 años de carrera, con un montón de cosas que suenan a los Sex Museum de siempre y otro montón de canciones que son un paso adelante, al final ese equilibrio es lo que hace bueno un disco de Sex Museum.

– A mí me parece un gran disco, uno de esos álbumes además que presentan varios registros -siempre dentro de vuestro estilo, claro- y que no se hace para nada monótono. Algunas canciones parecen diseñadas específicamente para el directo. ¿Componeis teniendo un poco en mente esto o simplemente dejáis que la música fluya?

– Esta vez hemos compuesto teniendo eso en cuenta, que las canciones funcionaran en directo. Lo que hacemos en estos casos es simplemente dejar fuera las canciones más lentas o los medios tiempos. A parte de eso, unos traen canciones compuestas exclusivamente para Sex Museum y para este disco y otros traen canciones que si no utilizamos aquí, se usan en cualquiera de los otros proyectos en los que estamos metidos.

“Dead Moon siempre han sido
un referente por la forma en que
han desarrollado su carrera”

– Habéis incluido también una versión de “Walking on My Grave” de Dead Moon. ¿Por qué ese tema y no otro?

– Porque parece una canción compuesta exactamente a nuestra medida, como cuando te compras una cazadora de cuero de segunda mano y te queda perfecta, además la letra es cojonuda y la música encaja perfectamente con nuestro rollo. Ese tipo de cosas te hace apreciar más al grupo que versioneas, ya que sientes una vibración o una intensidad que resulta muy familiar, que es parte de ti. Aparte de que Dead Moon siempre han sido un referente por la forma en que han desarrollado su carrera. Para nosotros son uno de esos grupos con los que descubrimos cosas que tienen que ver más con un modo de vida que con las canciones.

– Quería preguntarte también por la contraportada, donde todos los títulos aparecen listados como “Sex Museum“, ¿es una especie de declaración de principios?

– Sí, somos una banda, totalmente democrática en la que todos tenemos las mismas responsabilidades y cobramos lo mismo. Nada forzado, la verdad, siempre ha sido así.

– Cambiando un poco de tema, más de 30 años después de vuestra formación en 1985, ¿qué crees que queda de aquellos Sex Museum originales en los actuales?

– Quedan el nombre y las canciones, poco más, el espíritu es otro y las aspiraciones son otras. Es inevitable, ha pasado mucho tiempo y todo ha cambiado mucho, tanto nosotros como lo que nos rodea. Son otros tiempos, otros gustos, otros compañeros de viaje, otras drogas y entre medias miles y miles de kilómetros recorridos. Ni mejor ni peor, es simplemente distinto.

“Esta es una vida bastante
espartana, pero a mí solo me
vale vivir así”

– No hay tampoco muchas bandas de rock nacionales con vuestra longevidad, ¿cómo lo habéis conseguido y qué crees que habéis aportado a nuestra escena en estas tres décadas largas?

– Lo hemos conseguido porque nos gustó este tipo de vida, siempre en movimiento viviendo como nómadas del r’n’r, y decidimos que estábamos dispuestos a pasar por lo que fuera para seguir adelante. Ayuda que tres quintas partes del grupo somos familia, claro. Le hemos echado muchos huevos y hemos pasado durante décadas de los consejos de managers, familiares o amigos que nos aconsejaban, con la mejor de sus intenciones, que lo dejáramos, que esto no tenía futuro. La verdad es que no se me ocurre mejor vida que esta, sé que no es para todo el mundo, es una vida bastante espartana, pero a mí solo me vale vivir así. En el fondo es una realidad bastante irreal y alejada de la vida y las aspiraciones convencionales que se puede organizar de una manera muy personal, a tu gusto, a tu medida. Sin grandes lujos, eso sí.

Y lo que hemos aportado, pues poco o nada la verdad, creo que somos mas bien una anécdota, o una excepción, pero me parece que la escena de r’n’r de aquí se alimenta desde siempre de grupos de fuera. Cantando en inglés nos metemos en una escena global y ahí no somos nada. Las bandas de aquí vamos y venimos y nos lo curramos a saco pero dejamos poca huella. Aquí lo que lo peta a nuestro nivel es el pop-rock en castellano y nosotros somos poco pop-rock y poco castellano. Pero bueno, con el tiempo las cosas cambian y a veces sorprenden.

– A propósito, dice la hoja de promo que este trabajo “supone la consagración definitiva del grupo de Madrid”. ¿Tan jodida está la cosa que a estas alturas todavía estábais a falta de esa consagración? ¿Cómo ves el actual estado del rock?

– Pues sí, la cosa está bien jodida, pero en ese aspecto no han cambiado mucho la escena musical. Este es un momento de cantautores, no tanto de bandas y menos de rock. Pero creo que no es nada nuevo, cuando era pequeño pasaba lo mismo, con la diferencia de que esta vez no va a venir algo como el punk a cambiar las cosas. El rock es ya algo de gente mayor y menos mal que aún queda esa generación dando por culo, porque las siguientes generaciones están agotadas, con la lengua fuera, aceptando curros de mierda y totalmente frustrados porque no consiguen estar al nivel de vida ni de consumo de sus padres. Van a vivir una vida de esclavitud, currando para otro para pagar deudas hasta el último día y lo peor es que son conscientes. Tienen poco tiempo para el rock porque el rock necesita una implicación que va más allá de las dos horas que pueden dedicar a la semana y ya no pueden dedicar tiempo ni atención a nada más que el curro o la evasión de las redes sociales. Y el rock no es evasión, es compromiso, es un tipo de música jodida porque te obliga y se revuelve porque se niega a ser cultura basura de usar y tirar. Mal momento para el compromiso en estos tiempos de trabajos de mierda sin posibilidad de crecimiento, de control y de censura.

– ¿Cómo tenéis la agenda de conciertos? ¿Nos puedes comentar vuestros planes más inmediatos?

– La agenda está petada, lo mejor es echar un vistazo a nuestra página, o facebook o cualquier red social.

– Bueno, como estamos acabando y como suele ser norma en nuestras entrevistas, puedes dedicarles una palabras -las que quieras- a nuestros lectores…

– Un saludo, queridos lectores y no se olviden de pagar puntualmente sus deudas, de estar al día con sus obligaciones y hacer el mínimo ruido posible, que hay vecinos.

– Muchísimas gracias, nos vemos en la gira.

– Muchas gracias a ti, ¡un saludo con abrazo incorporado!

 

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