Forgive to Forget – ‘Times of War’ (Crazy Sandwich 2018)

Forgive to Forget – ‘Times of War’ (Crazy Sandwich 2018)
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Ni la primera vez que me trataron de usted para pedirme la hora, ni cuando descubrí al salir de la ducha que mi cuero cabelludo estaba cada vez más a la vista, ni la constatación empírica de la proliferación de canas en mi cabeza o la cada vez mayor dificultar para eliminar barriga. La primera vez que me sentí mayor fue cuando me tocó reseñar el disco de una banda a cuyos miembros probablemente doblo en edad y no entendí nada de nada: ni cuáles eran sus influencias, ni qué pretendían hacer con ellas ni, por supuesto, con qué otros grupos se les podía poner en relación.

Sospecho que para este segundo párrafo ya hemos perdido a todos nuestros lectores que todavía no han alcanzado la treintena, pero lo cierto es que así me vuelvo a sentir escuchando este “Times of War” de Forgive to Forget, trío que encabezan los hermanos Joey Damned y Gsus Ablaze (apostaría lo que fuera a que esos no son sus verdaderos nombres).

Probablemente por eso -y por el bien de esta reseña-, tal vez no debería tocar un disco como este ni con un puntero láser, pero puede ser interesante tratar de saltar esa brecha generacional que realmente existe (no hay mas que echar un vistazo a la edad media del público de los conciertos a los que voy).

A estos dos chavales una cosa sí que hay que reconocerles. Y es que parecen tener una visión muy clara de lo que quieren hacer, sin miedo aparente a tocar lo que les sale de dentro. Y eso se nota en un disco variado que parece beber de multitud de fuentes: pop punk, power pop, música clásica, heavy metal old school e incluso algo de electrónica.

Pero lo que puede ser su mayor virtud -esa amplitud de miras- es también su mayor defecto, ya que la mayor parte del tiempo uno tiene también la impresión de que tal vez el sonido de Forgive to Forget todavía está por definirse. En ese sentido, “Times of War” no me ha impresionado por ningún lado. De hecho no soporto a su vocalista -con la mala suerte además de que la voz está muy en primer plano en la mezcla-, aunque lo que menos me ha gustado es esa producción que da al contenido un sonido muy sintético y para nada orgánico.

Y ahora que hemos mandado a paseo la corrección política, concluiremos diciendo dos verdades: sí, tal vez yo sea ya un pureta, pero este disco, además de pretencioso, no sirve ni para calzar una mesa. Me voy a jugar al dominó…

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