Suicide Generation – Madrid (Wurlitzer Ballroom 24-10-2018)

El garage punk según Suicide Generation

Suicide Generation – Madrid (Wurlitzer Ballroom 24-10-2018)
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Con el halo de ser etiquetados por la prensa anglosajona como una de las nuevas sensaciones de la escena punk de la pérfida albión, Suicide Generation comenzaban esta semana una gira de conciertos por la geografía patria.

Considerados por los medios musicales especializados como una de las bandas con más proyección, nos iban a mostrar probablemente cómo se las gastan, y a buen seguro escucharíamos temas de su hasta el momento única referencia discográfica, “First Suicide“, reeditada esta primavera, un año después de que saliera a la luz por primera vez.

Como ya saben nuestros lectores habituales, en Rock And Roll Army hay cierta debilidad por la escena underground, y por ver cuánto hay de realidad en las expectativas puestas en ellos, así que nos acercamos a la Wurlitzer Ballroom para ver en acción al cuarteto.

Antes de que Suicide Generation se dejaran ver sobre el escenario, desde Carabanchel abrían la velada Chill, un joven grupo que practica un proto glam rock, tanto musical como estéticamente, que se afanaron en caldear el ambiente de una poco poblada Wurlitzer Ballroom, en la menos de media hora que estuvieron sobre las tablas.

Tras un breve lapso para el cambio de escenario, Suicide Generation comenzó a desgranar los temas que habían preparado para la velada.

Mucho más sucios y acelerados que en sus grabaciones, los de la ciudad del Támesis nos mostraron a las claras que lo suyo, desde luego, es destilar actitud a paladas. Su garage punk pasado de vueltas, con muchas reminiscencias de los clásicos del género, mostraba la filosofía de la banda a las claras. Temas cortos, rápidos, intensos, directos y sucios que se encargaban de dar el envoltorio para que Sebastian Melmoth hiciera de las suyas arriba y abajo del escenario.

Coherentes con ello, facturaron una corta actuación de apenas una hora en la que vimos tanto a Sebastian como a Vince arrastrarse por el suelo del escenario y de la sala, en una especie de orgía sónica en la que la adrenalina salía a borbotones por los poros de su piel.

Catorce temas que se pasaron en un abrir y cerrar de ojos y que dejaron con ganas de más a las pocas personas que acudieron a la llamada de Suicide Generation, en su primera visita a la capital del reino, fue lo que el cuarteto nos dejó, además de una arrolladora personalidad sobre las tablas.

No sabemos a ciencia cierta si el halo que recubría a la banda antes de ver sus evoluciones en directo sigue de igual manera una vez que hemos sido participes de su liturgia. Ya saben que la idiosincrasia del punk depende mucho de la idea que cada cual posea acerca de ello. Lo que sí podemos certificar es que estos cuatro se lo pasan bien cuando se suben encima de un escenario, y eso siempre acaba permeando a los que se encuentran tras de la cuarta pared. Lástima que su propuesta no tuviera el suficiente poder de convocatoria para que el lustre de la velada hubiera sido otro.

Aún están a tiempo de verlos en las fechas que les quedan en la geografía patria si lo que quieren es una descarga de adrenalina e irreverencia en estado casi puro.

Chill
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Suicide Generation
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