Muere Conway Savage, pianista de Nick Cave & the Bad Seeds

Un tumor cerebral le había apartado de la banda el año pasado

Foto: Ross Waterman

El pasado domingo día 2 de septiembre de 2018 fallecía Conway Savage, pianista de Nick Cave & the Bad Seeds. La noticia se difundió en un breve comunicado en la página web oficial de Nick Cave que no daba más detalles sobre las causas del óbito, aunque el músico fue diagnosticado con un tumor cerebral en el año 2017 que le obligó a abandonar los planes de gira con la banda.

Savage entró como miembro de la banda de Nick Cave en 1990, siendo su primera aportación en estudio la del álbum «The Good Son». Desde entonces, Savage participó en siete álbumes del grupo, siendo el último de ellos «Skeleton Tree» de 2016, en cuya gira de presentación ya no pudo participar por su enfermedad. El comunicado difundido por Nick Cave es el siguiente:

Our beloved Conway passed away on Sunday evening. A member of Bad Seeds for nearly thirty years, Conway was the anarchic thread that ran through the band’s live performances. He was much loved by everyone, band members and fans alike. Irascible, funny, terrifying, sentimental, warm-hearted, gentle, acerbic, honest, genuine – he was all of these things and quite literally “had the gift of a golden voice,” high and sweet and drenched in soul. On a drunken night, at four in the morning, in a hotel bar in Cologne, Conway sat at the piano and sang Streets of Laredo to us, in his sweet, melancholy style and stopped the world for a moment. There wasn’t a dry eye in the house. Goodbye Conway, there isn’t a dry eye in the house. Love, Nick and the Bad Seeds.

[Nuestro querido Conway falleció el domingo por la noche. Miembro de Bad Seeds durante casi treinta años, Conway fue el hilo anárquico que recorrió las actuaciones en vivo de la banda. Era muy querido por todos, tanto miembros de la banda como fans por igual. Irascible, divertido, aterrador, sentimental, cálido, gentil, mordaz, honesto, genuino; era todas estas cosas y tenía el don de una voz de oro, alto, dulce y empapado en alma. En una noche de borrachera, a las cuatro de la mañana, en el bar de un hotel de Colonia, Conway se sentó al piano y cantó «Streets of Laredo» para nosotros, con su estilo dulce y melancólico, y detuvo el mundo por un momento. No había un ojo seco en la sala. Adiós a Conway, no hay un ojo seco en la sala. Con amor, Nick and the Bad Seeds.]

Descanse en paz.

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