Texas – Zaragoza (Teatro de las Esquinas 9-7-2018)

La banda de Sharleen Spiteri vuelve a deslumbrar en su segunda noche en la capital maña

Texas – Zaragoza (Teatro de las Esquinas 9-7-2018)
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Hacía tiempo que en la ciudad no ocurría un fenómeno como el de este evento. Tras vender en pocas horas todas las entradas del primer concierto, tener que repetirlo diez días después y volver a vender todo el papel. Hay que reconocer el mérito que tiene, ya que estamos hablando de Texas, una banda que fue una de las más importantes del pop rock de los noventa y que llegaron a llenar grandes escenarios; pero esto es Zaragoza y como todos consumidores de conciertos sabemos, llevamos unos años viendo que es una plaza, como poco, imprevisible.

Se acercaba la hora de apertura de la sala e iban llegando los asistentes, por cierto con una medía de edad acorde a los que vivimos los noventa, en la que se mezclaban los asiduos a los conciertos con los que veían este concierto como una cita obligada para recordar días mejores de juventud.

Para hacer la espera más llevadera, apareció un DJ amenizando durante veinte minutos con música electrónica, aunque la gente estaba más pendiente de coger un buen sitio, echar el último cigarrilo y refrescarse antes de que empezase el concierto principal.

Pasaban veinte minutos de las diez, cuando empezaron a sonar los primeros acordes del tema con el que se dieron a conocer los de Glasgow, “I Don’t Want a Lover”, apuesta segura para que el concierto sea de los que se recuerde durante tiempo. Como era de esperar, el set list estuvo lleno de hits, de eso la banda está sobrada, en los que dieron un amplio repaso a toda su carrera. Aunque también tuvimos tiempo de escuchar temas nuevos, editados el año pasado de su “Jump On Board”, un total de tres , “Let’s Work It Out”, “Tell That Girl” y “For Everything”, que sonó después de uno de los momentos de la noche cuando interpretaron uno de sus temas más reconocibles, “So Called friend”. Para el final del show guardaron tres piezas de las imprescindibles, “Summer Son”, “Black Eyed Boy” y “Say What You Want” fueron el broche perfecto para cerrar el concierto. Aunque, como era de esperar, los escoceses volvieron a salir para, ya esta vez, dar por concluido el espectáculo con “Inner Smile” y una versión traída a su terreno del “Suspicious Minds” de Elvis. Muy buena elección.

El grupo estuvo a la altura de las expectativas, y pese a los cambios que ha tenido en sus filas a lo largo de los últimos años, parece que está formación es la más estable. Los únicos que siguen de los fundadores son el bajista y letrista John McElhone y la carismática Sharleen Spiteri. La cantante se metió en el bolsillo al público gracias a la simpatía que irradió durante todo momento, hablando y provocando a las primeras filas, incluso en castellano. Vocalmente está en muy buena forma llegando, incluso en momentos a capella, a todos los registros. Pese a que confesó no estar aún recuperada de sus dolencias, no paró en ningún momento de moverse y bailar por todo el escenario. Se notaba que estaba a gusto y fue lo que transmitió a una audiencia que respondió como se merecía.

Una gran noche con una comunión perfecta entre el público y el grupo. Cuando se trata de recordar los noventa, parece ser una apuesta ganadora.

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