A.N.I.M.A.L – Madrid (Wurlitzer Ballroom 7-7-2018)

La alternativa a lo alternativo

A.N.I.M.A.L – Madrid (Wurlitzer Ballroom 7-7-2018)
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Cualquiera que haya buceado alguna vez por las páginas (virtuales) de Rock And Roll Army habrá deducido que los que forman parte de su núcleo informativo no suelen estar caracterizados por seguir los siempre fugaces devaneos de las modas y tendencias.

Aunque siempre es difícil escapar a los efluvios de lo denominado por los modernos y gafapastas como mainstream, esa tendencia “salmonil” parece estar enraizada en lo más profundo de nuestro adn.

Una prueba evidente más de ello es que el pasado sábado, epicentro sísmico de la explosión rosa en la capital del reino, y superando todos los impedimentos logísticos habidos y por haber, nos decidimos a acudir a una de nuestras salas fetiches, la mítica Wurlitzer Ballroom, situada en la zona caliente del evento, para adentrarnos en quizás el único reducto donde vivió el rock en la capital del reino en la noche del sábado, aunque fuera sin fiebre ni otras zarandajas.

Los culpables de ello no eran otros que A.N.I.M.A.L, la mítica banda del país del tango, y baluarte cultural del cono sur, que ponía con esta cita fin a su gira por la piel de toro, que les ha llevado durante los meses de junio y julio por diferentes lugares de la geografía patria.

Para los neófitos, diremos que A.N.I.M.A.L es toda una institución en el país de Maradona, donde llevan repartiendo cera desde 1991, aunque tuvieron un largo hiato entre el 2006 y el 2015, y que allí son una de las bandas más importantes, y con más proyección internacional

A.N.I.M.A.L practica un metal contemporáneo, que en los 90 tuvo tintes de nu-metal, y que siempre ha tenido un punto de raíz latina, y una evidente vena funk. Andrés Giménez, fundador y alma mater de la banda, toda una institución del metal, demostró que tanto él como sus muchachos están en plena forma en esta segunda encarnación de la banda.

Pero antes de que les llegara el turno de encaramarse al escenario, dos eran las bandas invitadas para ir haciendo boca. Los primeros en aparecer fueron Inne, que mostraron su metal hardcore durante los casi tres cuartos de hora que estuvieron sobre las tablas de la Wurlitzer. Buena actitud y unos temas bastante acertados certificaron que son una banda con un prometedor futuro.

Tras ellos llegaba el turno de Rebote. Afincados desde hace un tiempo en la capital del reino, el trío nos hizo vibrar con su metal alternativo, con un evidente ramalazo latino, con enérgicos temas que engancharon al respetable desde el momento en que comenzaron a sonar los acordes de sus canciones. Muy relajados en el escenario, con una cercanía y buen humor realmente inusitados en el normalmente pétreo mundo del metal, nos hicieron disfrutar de su propuesta, que tuvo momentos álgidos como cuando se intercambiaron instrumentos para dejar que Darius, su baterista, rapeara un tema al micrófono y luego se explayara con su trompeta, o cuando atacaron una anabolizada versión del “Mátate Teté” de Molotov, que hizo botar a toda la sala. Échenles un ojo, porque merece la pena ver a este trío desplegar su energía en directo.

Pero era ya la hora señalada, y tras un breve cambio de rigor en el escenario, hacían aparición A.N.I.M.A.L. Andrés Giménez ofició de maestro de ceremonias y comenzó con una larga charla de agradecimiento a los que les habían apoyado en esta gira que llegaba a su fin sobre las tablas de la Wurlitzer Ballroom. Y tras de ello, el trío de la Capital Federal comenzó su particular maniobra de destrucción masiva. Uno tras otro fueron cayendo temas de la extensa discografía de la banda, ante el delirio de la allí presentes, que coreaban las letras que Giménez y Titi se repartían al micrófono.

Con un sonido espectacular, y una fuerza y cohesión digna de mención, A.N.I.M.A.L demostraron el porqué de su importancia dentro del metal con una colección de canciones que eran verdaderos aldabonazos. Se les notaba especialmente relajados y comunicativos, interactuando en todo momento con el público, y ofrecieron un extenso concierto en el que, desde que abrieron con “Milagro“, no soltaron el pistón en ningún momento.

Hubo tiempo para algún tema mas relajado, como “Aura“, y también espacio para dos de sus tradicionales versiones, una para el “Fuerza Para Aguantar“, de los Ramones, y el “Cop Killer” de Body Count, ambas impagables. Momento tierno también para Titi, el maestro del bajo que maltrataba sus seis cuerdas en todo momento, que cumplía años en esta misma fecha.

Tras numerosa bromas haciendo también referencia al evento que ese mismo día teñía de rosa las calles de la capital del reino, retomaron el pulso al concierto y ofrecieron un puñado más de temas al público que esa noche se había congregado en torno a ellos.

Una vez terminada la velada, atendieron amablemente a todo aquel que les solicitó una foto, un autógrafo o simplemente cruzar unas palabras con ellos, prometiéndonos que el año que viene volverán a la piel de toro, esta vez con un nuevo trabajo discográfico debajo del brazo. Estaremos pendientes de ello.

A.N.I.M.A.L nos dejo claras muchas cosas el pasado sábado sobre las tablas, pero sobre todo, que son absolutamente grandes.

Inne
Inne
Rebote
Rebote
Rebote
Rebote
Rebote
Rebote
Rebote
A.N.I.M.A.L
A.N.I.M.A.L
A.N.I.M.A.L
A.N.I.M.A.L
A.N.I.M.A.L
A.N.I.M.A.L
A.N.I.M.A.L
A.N.I.M.A.L
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