Boss Hog – Madrid (Sala 0, 14-6-18)

Boss Hog, fútbol y rock, la eterna dicotomía

Boss Hog – Madrid (Sala 0, 14-6-18)
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Quizás sea la apretada agenda de su sempiterno escudero, quizás la falta de tiempo, o cualquier otro tipo de motivación la que haya hecho que el proyecto musical de Cristina Martínez, Boss Hog, haya tenido un largo hiato sin noticia alguna de su posible o no continuidad desde que en el año 2000 publicaran “Whiteout”.

Lo cierto es que sorprendían a propios y extraños cuando en 2017 rompían su silencio publicando lo que hasta el momento es su más reciente trabajo discográfico, “Brood X”, donde el nervio de las composiciones del grupo volvía a renacer y campar por sus fueros, llenando el álbum de pelotazos de ese garage punk con matices de proto-blues que la banda tenía como emblema y señal identitaria.

El pasado jueves aterrizaban en la capital del reino para ofrecernos una dosis de su energía en directo, y una oportunidad para ver como era el nivel de engrasado de la banda tras ese largo tiempo en el limbo.

Con algo de retraso, motivado en parte por motivos futbolísticos, ya que parece ser que había algún partido que no querían perderse, Martínez, Spencer y sus secuaces saltaron a las tablas de la Sala 0 a desplegar su potencial sonoro.

No tuvieron su mejor noche en cuanto a sonido, pero quizás esas bolas de graves que de vez en cuando se apoderaban de todo fueran premeditadamente pretendidas por la banda.

El concierto fue de menos a más, influido claramente con el estado de ánimo de la pareja reinante, y su grado de inmersión en el concierto, que fue paulatinamente creciendo, y dando entidad a los temas de una lista compensada, donde dieron un repaso casi completo a “Brood X”, sin dejar fuera algún clásico de su época dorada.

Cristina Martínez se mostró como el pilar del grupo, y mostró ciertos devaneos sobre el escenario con Spencer, a modo de juego de fuerzas, dejando a la vista la complicidad que existe entre ellos, fuera y dentro del escenario.

Se bajó de las tablas en varias ocasiones para mezclarse entre los asistentes, para el regocijo de estos, y se la vio muy a gusto en esta tesitura.

Tampoco ha perdido un ápice de fuerza cuando atacaba los temas, con momentos de fiereza y tambien de sosegada pausa, éstos últimos menos numerosos.

Una banda sólida detrás les permite moverse con soltura en todo momento, dejándoles el papel de protagonistas que atesoran en todo momento.

Tras una breve escapada, vuelven a ofrecer un bis ante la petición del respetable, que quedó mas que satisfecho con la actuación de los de la gran manzana.

Al término, Martinez y Spencer, venciendo éste último su proverbial dificultoso carácter, atendieron amablemente a los asistentes en el puesto de venta de sus artículos y discos.

Una buena tarde de música en la que la única pega, ademas del pobre juego de luces que hizo a Spencer reclamar que los iluminaran más, ya que no eran tan feos como para sumirles en las tinieblas, fue el mejorable sonido, y sufrir los efectos de la contraprogramación futbolera. El rock suele perder esta batalla en la mayor parte de las ocasiones.

Esperemos que en su próxima visita el público esté más de su lado. Son un espectáculo para no perdérselo.

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