Ultraphonix – ‘Original Human Music’ (earMUSIC 2018)

Glover y Lynch consiguen un interesante álbum algo alejado del legado clásico de ambos

Ultraphonix – ‘Original Human Music’ (earMUSIC 2018)
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Aunque la historia del rock está llena de colaboraciones extrañas y asociaciones sorprendentes, yo nunca hubiera imaginado que dos personajes aparentemente tan dispares como Corey Glover y como George Lynch podrían acabar teniendo un proyecto conjunto. Me estoy refiriendo a estos Ultraphonix que debutan a comienzos del próximo agosto.

Y es que ambos músicos parecen provenir de universos totalmente opuestos. Recordemos que Glover, al frente de Living Colour, fue uno de los primeros representantes de aquellos sonidos que podríamos llamar crossover que llegó a la “corriente principal” y tuvo atención de los medios (que fuera la primera banda negra de rock importante en muchos años y que su debut viniese avalado por el mismísimo Mick Jagger pudo tener también algo que ver con ello); y mientras todo este ascenso de la (mal) llamada “música alternativa” se iba gestando, bandas como Dokken probablemente vieran con recelo (y con toda la razón) a toda esa nueva hornada que les condujo al más absoluto ostracismo de la noche a la mañana durante al menos media década larga.

Pero, como digo, que el vocalista de Living Colour se alíe con el ex guitarrista de Dokken no debería sorprendernos tanto, ya que el rock no está exento de aventuras compartidas por personajes de dispar procedencia musical: sin ir más lejos, me viene a la memoria cuando Duff McKagan fue bajista de Jane’s Addiction durante al menos 15 minutos, y recordemos que probablemente Guns N’ Roses fuera el grupo más odiado por Perry Farrell y compañía a finales de los 80 y principios de los 90. Y el ejemplo no es nada gratuito, porque bien pensado ambas uniones parecen tener bastante en común.

Personalmente daría un meñique por saber cómo se han conocido estos dos personajes y cuáles fueron los puntos en común que les animaron a montar un grupo juntos (aunque ahora que lo medito, un guitarrista tan pirotécnico como Lynch tampoco está tan alejado de otro virtuoso de las seis cuerdas como es Vernon Reid).

Junto a Glover y Lynch, completan la formación de Ultraphonix el bajista Pancho Tomaselli y el batería Chris Moore. Este debut titulado “Original Human Music” viene coproducido por Bob Daspit (Sammy Hagar), y sus doce canciones son, según comenta el mismo George Lynch, “como una fusión entre Red Hot Chili Peppers y King Crimson mezclado con Judas Priest”. Una definición que parece solo cobrar sentido al escuchar el disco porque, de alguna manera, “Original Human Music” parece responder precisamente a esos referentes -u otros similares- que menciona el guitarrista. Y es que aquí encontramos funk retorcido, guitarras heavies y composiciones entre el jazz y el género progresivo. Resulta obvio que Lynch es un guitarrista de la vieja escuela del hard rock ochentero. Y aunque demuestra que su estilo puede ser versátil y adaptarse a diferentes géneros o corrientes, encontramos momentos en los que se le ve el plumero y se descuelga con solos y detalles muy en la línea de su personal estilo.

Por otra parte, resulta también completamente infructuoso intentar olvidar que el que canta es el vocalista de Living Colour porque la voz de Glover es perfectamente reconocible y se asocia con la música de la banda se quiera o no. Sin embargo, uno se alegra de que Lynch haya encontrado un cantante como Glover, porque aporta un punto diferencial al disco que con un vocalista más cercano al hard convencional no sería posible. Además Corey demuestra encontrarse en plena forma, a pesar de que él y su garganta ya sumarán unos añitos.

Y si a los dos protagonistas les sumamos una base rítmica tan precisa y acertada como la que forman Tomaselli y Moore, conseguimos al menos una banda perfectamente conjuntada.

Con todo, “Original Human Music” se convierte en un disco que provoca el interés del oyente y con algunas composiciones que pasan el examen de las escuchas repetidas; aunque también es cierto que el álbum parece ir perdiendo cierta pegada conforme avanza el minutaje. Si en esta web concediéramos nota numérica, le daríamos al menos el 6,5.

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