Locust Fudge – ‘Oscillation’ (Play Loud! 2018)

Orgías de distorsión y feedback entre Neil Young y el noise 90s

Locust Fudge es un proyecto surgido en 1991 de la mano de Dirk «Schneider» Dresselhaus y Christopher «Krite» Uhe. El primero era por aquel entonces frontman de Hip Young Things y el segundo ocupaba la misma posición preeminente en Speed Niggs. En un primer momento, ambos músicos se dedicaron a tocar en acústico en las calles los temas de sus bandas madre, pero pronto llamaron la atención del sello Glitterhouse, que les publicó «Flush» (1993) y «Royal flush» (1994). Posteriormente llegaría el EP «Business Express», ya en formato de quinteto. Ese sería el último lanzamiento de Locust Fudge, aunque Schneider y Krite seguirían tocando juntos en el proyecto Paincake en 2002; después cada uno seguiría su propia senda musical.

Sin embargo la banda se ha mantenido semi activa todos estos años, con conciertos esporádicos y más recientemente con la inclusión de un tema en un recopilatorio de homenaje a The Fall. Pero sería la reedición en 2014 de sus dos primeros álbumes lo que volvería a reunir a ambos músicos de una manera más permanente, ya que sirvió de excusa perfecta para su primera gira en dos décadas.

La música debió de empezar a fluir de nuevo con la actividad del directo, porque después de reclutar al batería Chikara Aoshima, Locust Fudge se dedicaron a grabar entre el año 2015 y el pasado 2017 los diez temas que conforman este «Oscillation». Un disco donde además participan una constelación de músicos amigos entre los que destacan Chris Brokaw de Come o Codeine, Ulrich Krieger -músico que formó parte de la banda de Lou Reed-, o J Mascis de Dinosaur Jr entre varios otros.

Con producción a cargo del propio grupo, Schneider y Krite se reparten equitativamente en este nuevo trabajo lanzado el pasado mes de abril las labores componsitivas, aportando cinco canciones al conjunto cada uno (aunque es justo mencionar que las letras de «Mine Be Thy Love» y «Do Not Go Gentle» son de dos tales William Shakespeare y Dylan Thomas).

Y a tenor de lo contenido en «Oscillation», no podrán negar nuestros protagonistas las coordenadas músico-temporales de las que proceden. Orgías de guitarra distorsionada y feedback que los dejan en un lugar intermedio entre el Neil Young más fiero (el que recoge «Weld», por ejemplo) y el ruidismo de finales de los años ochenta y los noventa son la tónica aquí. Valga como modelo los más de once minutos de la inicial «Light & Grace», canción en la que participa precisamente el mencionado J Mascis o la propia «Oscillation», que cierra el círculo de forma parecida cerca de una hora después. Temas largos en los que no es raro el concurso de instrumentos de viento que acercan al disco también a -salvando muy mucho las distancias- a The Stooges.

Es «Oscillation» una obra densa e intensa, pero en la que no faltan unos matices que se van descubriendo en escuchas sucesivas. Parece que los tendremos de gira por aquí después del verano, así que será interesante ver cómo trasladan esto al directo en formato trío.

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