Aniversario de la muerte de Chris Cornell

Recordamos a una de las figuras fundamentales de la escena de los 90

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El 18 de mayo de 2017 el mundo del rock perdía a una de sus figuras fundamentales desde los años 90: Chris Cornell. El cuerpo del cantante conocido por ser el vocalista y guitarrista rítmico de Soundgarden, aparecería sin vida en su habitación de hotel de Detroit, donde su grupo había actuado aquella misma noche. En tratamiento con antidepresivos, su viuda apuntó a que el suicidio habría sido no planeado sino el desenlace fatal de una dosis excesiva de medicación. Sea cual fuera la verdadera motivación de Cornell para quitarse la vida, lo que está claro es que su muerte, tan solo pocas semanas después de la de su amigo y vocalista de Linkin Park Chester Bennington, sirvió para poner el foco de atención en el exagerado consumo de este tipo de medicamentos en la sociedad actual y en concreto en la estadounidense.

Nacido en Seattle, en el estado de Washington y epicentro de la escena grunge, como Christopher John Boyle el 20 de julio de 1964, el vocalista adoptó como apellido artístico el de soltera de su madre. Al divorciarse sus padres con 14 años de edad, una depresión empujó a Chris a aislarse del mundo, tiempo que aprovechó para aprender a tocar guitarra y batería. No tardaría en hacer sus primeros pinitos musicales con una banda donde conocería a Hiro Yamamoto, futuro bajista de Soundgarden; en 1984 y tras la separación de este primer proyecto, ambos músicos propondrían a Kim Thayil formar un nuevo grupo, que tomaría el nombre por todos conocido de Soundgarden.

Uno de los episodios más tristes de la escena de Seattle de finales de los 80 -aunque afortunadamente para el mundo de la música también más fértil- donde prácticamente todos los músicos y bandas tenían estrechos lazos, fue la muerte por sobredosis de Andrew Wood, vocalista de Mother Love Bone, amigo cercano de Cornell. Junto a algunos miembros de su banda -los que posteriormente debutarían como Pearl Jam- creó Temple of the Dog como homenaje a Wood. Su único disco es uno de los proyectos más especiales que nos dejaría aquella era. Una obra mágica donde Cornell presentaría sus composiciones más personales hasta el momento.

Posteriormente y con una coyuntura favorable (la explosión de Nirvana, el asalto a las listas de Pearl Jam a su rebufo,…), llegaría también el éxito de Soundgarden. “Badmotorfinger” destaparía el tarro de unas esencias que “Superunknown” llevaría hasta límites comerciales casi insospechados para un grupo que se había dedicado a repetir la expresión “fuck you” en una canción solo unos años antes. Y también llegarían las tensiones y finalmente la separación del grupo de Seattle a finales de aquella misma década maravillosa tras un disco, “Down On the Upside” que ahondaría en el sonido de su predecesor, pero tal vez en clave más oscura.

Esta separación impulsaría una carrera en la que Cornell alternaría discos en solitario -algunos totalmente olvidables- con el super grupo Audioslave, hasta que bien entrado este siglo Soundgarden anunciaran su regreso después de más de un año de rumores. La banda regresaría a un nivel muy digno, aunque tal vez no a la altura de su leyenda, cosechando éxitos tanto en directo como en sus -pocos- lanzamientos discográficos. Pero como suele decirse la procesión va por dentro, y Chris lucharía contra la maldita depresión hasta que finalmente, en una fría habitación de hotel de Michigan, perdería la batalla contra su propio yo. Pero también como suele decirse en estos casos, a los fans siempre nos quedará su música.

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