Slowflames – ‘Beyond the Sadness’ (Lengua Armada 2018)

No apto para melómanos impacientes, pero sí para los que disfruten de la música que va creciendo en impacto con el tiempo

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“Beyond the Sadness”, el trabajo que nos presenta el grupo barcelonés Slowflames, no es una obra sencilla. Ni por el concepto de partida ni por la plasmación musical de este, lo que obliga a quien le toca escribir sobre ello a aplicarse con un esfuerzo extra.

Estamos ante un disco cuyos nueve cortes forman un discurso narrativo divido en tres bloques, por lo que podríamos decir que se trata de un álbum conceptual en el que se narra -según palabras de la propia banda- una “odisea espiritual”. Desde la desesperación y el miedo ante la mortalidad y el destino que plantean las primeras canciones (temas 1 a 4), pasando por el peso exisatencial y el deseo (temas 5 a 7), hasta llegar a la aceptación y una vuelta al punto de partida que se plantean en las dos últimas canciones.

Y si ese hilo narrativo que atraviesa las nueve composiciones ya resulta en cierto modo atípico, la música que acompaña las letras de Ben Crawshaw (además de letrista se encarga del recitado introductorio del primer tema) es también de esa que necesita ser escuchada con las orejas bien abiertas. Porque Slowflames no van en pos del estribillo fácil o las composiciones de rápida asimilación, sino que practican un rock con vocación de permanencia, de trascendencia incluso. Uno que no se quede en la simple sensación pop de la temporada.

Todo esto obliga a que el oyente deba perseverar en la escucha de “Beyond the Sadness” para sacarle todo el partido. Aquí podemos encontrar ecos de Patti Smith en la voz de Mónica Oca y, salvando las distancias, atmósferas a lo Jane’s Addiction era “Nothing’s Shocking” (incluso en algún momento se utiliza como recurso vocal el reverb que tanto le gusta a Perry Farrell). En ese sentido, y siendo consciente de la vaguedad del término, podríamos calificar esta obra como una muestra de rock alternativo heredero de los sonidos pergeñados en la maravillosa década de los 90 del siglo pasado. Y si soy incapaz de precisar con más ejemplos es porque realmente no los encuentro; reto al lector a que nos ayude a completar el mosaico.

No apto para melómanos impacientes, pero sí para todos aquellos que disfruten de la música que va creciendo en impacto con el tiempo.

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