Lucy Rose + Ajimal – Madrid (Icon Stage 4-5-2018)

La honestidad íntima de Lucy Rose

Lucy Rose + Ajimal – Madrid (Icon Stage 4-5-2018)
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La tardía primavera que ahora baña la capital del reino se colaba en el interior de la sala Icon Stage, de la mano de Lucy Rose, una de las nuevas promesas del territorio indie, mas entroncada con el folk que con el pop, pero con una evidente personalidad que la hace atesorar seguidores allá por donde pasa.

Para ir haciendo boca, Ajimal, trasunto bajo el que habita Fran O’Hanlon, que para la ocasión había transmutado en dúo, abrían la velada mientras los asistentes iban haciendo acto de presencia poco a poco en el lugar, en lo que sería la primera actuación en el foro de O’Hanlon y compañía.

Ajimal navega entre las aguas de lo que se ha venido a llamar pop sensitivo o sensible, que viene a ser una manera de definir un estilo que se basa en canciones íntimas de estructuras pop, en la frontera con el folk, con unas ambientaciones y arreglos instrumentales etéreos y simples, en las que destaca la voz de O’Hanlon, con un deje que nos recuerda a Damien Rice, como elemento imprescindible gravitando sobre su piano.

Transcurrida la media hora larga que tenían asignada, Ajimal se despidieron agradeciendo a los allí reunidos la cálida acogida de sus temas.

Y tras ellos, saltaba al escenario Lucy Rose, con una sala en la que una nutrida audiencia esperaba con impaciencia escuchar en directo a la nueva sensación del indie folk.

Lucy Rose aúna al a la perfección el espíritu folk de los sesenta, revisitado con el aura de alternativismo del indie actual. Podemos encontrar referencias en la tesitura de su voz a Joni Mitchell, Eva Cassidy e incluso a Karen Carpenter, junto a  referencias mas cercanas como Daughter.

En formato de trío, acompañada por dos multi-instrumentistas que demostraron un altísimo nivel durante la velada, Lucy Rose nos ofreció una versión acústica de algunos de sus temas más representativos, sin las bases rítmicas de sus álbumes de estudio ni arreglos superfluos, canciones desnudas, pero reveladoramente efectivas.

Sin un orden preestablecido, preguntó al respetable sus preferencias acerca de lo que querían escuchar esa noche, y en gran medida complació las peticiones, entreverando varios de sus temas de más reciente composición, y también algunas joyas de sus inicios, que, según ella misma nos contó, apenas tocan en directo a estas alturas.

La extremadamente locuaz y cercana Rose versó entre tema y tema acerca de diferentes anécdotas, frecuentemente relacionadas con el proceso de composición, o de acerca de lo que tratan sus canciones, además de hacer gala de un desarrollado ramalazo de ese humor tan típico de la pérfida albión, lugar del que procede, que consiguió conectar con los allí congregados, formados por una extensa representación de compatriotas que se mezclaban con lugareños para disfrutar de la velada.

Momentos álgidos para el recuerdo fueron “My Life“, “Shiver“, “Like an Arrow“, “Middle Of The Bed” o “Place“, en las que los allí congregados alcanzaron la comunión con la pizpireta Rose, cuya privilegiada e hipnótica voz inunda sus composiciones de una manera sutil y envolvente, provocando un estado a medio camino entre el sentimiento de encontrarse en un lugar confortable y familiar, y el de ser transportado a otro completamente anclado en un onírico mundo que ha construido para mostrarnos su universo interior.

Lucy Rose no inventa la pólvora. Es más, no lo pretende, pero tiene, además de la actitud correcta, parafraseando a Bunbury, ese no sé qué que la diferencia de las miríadas de cantautoras con guitarra que pueblan el orbe musical.

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