Kingsborough – ‘1544’ (Kingsborough Music 2017)

un disco aparente, pero con poco fondo

Si alguien quisiera mostrar a una civilización extraterrestre lo que significa hacer rock en la segunda década del siglo XXI, los norteamericanos Kingsborough podrían ser una buen opción del estándar. A saber: una mezcla entre tradición, sonido americano y nuevas tendencias de esas que han tenido cierta repercusión en el mainstream durante los últimos lustros.

Al frente de la banda está Billy Kingsborough, cantante y guitarrista que le da nombre y a quien acompañan Alex Leach a la guitarra, Chris Magione al bajo y John Whitney a la batería. En su haber conciertos junto a Joan Jett o ZZ Top y una inmejorable fama gracias a sus energéticos directos.

Los de Santa Rosa, localidad de la llamada Bay Area de San Francisco, grabaron este álbum que se editó a finales del año pasado en los Laughing Tiger Studios de San Rafael (California), junto al productor Damien Page, a la sazón nominado al Grammy y que cuenta en su curriculum con trabajos para Rihanna, The Wood Borthers o Katy Perry. Semejantes nombres, bastante alejados de nuestro universo musical, nos indican a las claras que la banda ha buscado conscientemente una producción que pueda ser «vendible». Aún así, sea esto un movimiento premeditado o no, es totalmente lícito.

Y es que lo que aquí nos importa son los resultados musicales. Y ahí, efectivamente «1544» (título que hace referencia al número de la calle donde ha residido la banda en los últimos años) es un disco con una producción impecable. Rock contemporáneo con cierto toque comercial y estribillos que buscan la complicidad del oyente («Right On Time» podría ser el ejemplo perfecto), con un perfecto balance entre lo que son las influencias del classic rock (y aquí podemos incluir desde el rock de corte americano de Petty y compañía hasta el sureño) y otras más cercanas en el tiempo como eso que llaman garage hoy en día (los pedales de efectos están aquí a la orden del día).

En conclusión, un disco aparente pero que escuchado al detalle no aporta mucho más que lo que se ve a simple vista. Buenos músicos -incluiremos en este apartado la gran voz de Kingsborough-, composiciones con cierto gancho… pero poco más. En cualquier caso, el próximo otoño-invierno los tendremos de gira por Europa; tal vez en directo sean capaces de demostrar algo más.

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