La canción del día: «Lost Forever» de Black Sabbath

Tras varios cambios de formación dignos de telenovela, Iommi y acompañantes de turno entran en los Air Studios de Montserrat para grabar lo que sería la siguiente entrega de Black Sabbath. En plenos años ochenta y con los antecedentes de dos fiascos comerciales bajo el nombre de la banda por presiones discográficas, el bueno de Tony se encerró en el estudio para parir una obra con la que intentar recuperar parte de la gloria perdida sin dejar de lado la esencia del grupo con el que había llegado a ser tan grande.

Problemáticas desde el principio y finalizadas en Reino Unido, las sesiones de grabación de “The Eternal Idol” fueron testigos de la marcha a mitad de trabajo de tan excelsos personajes como Ray Gillen, quien escaparía para engrosar las filas de Blue Murder junto a John Sykes, o de Bob Daisley y Eric Singer, que abandonarían el proyecto para unirse a la banda de Gary Moore.

Así las cosas, Iommi no tuvo otra salida que la de buscar sustitutos para terminar un disco que iniciaría otra extensa e incomprendida era en el universo Black Sabbath. Con el ex Alliance Tony Martin regrabando las pistas vocales de Gillen, “The Eternal Idol” vio por fin la luz en noviembre de 1987.

Compuesto por un puñado de buenos temas ajustados a la época, fue un disco poco aclamado por los fans y vilipendiado por la crítica. No obstante, a riesgo de herir sensibilidades y levantar ampollas, los tres primeros discos de la etapa con Tony Martin, no sólo son obras infravaloradas, sino que se han convertido por derecho propio en importantes referencias dentro del catálogo Sabbath. Tal vez, si en su momento hubiesen sido editadas bajo otro logo, la acogida hubiese sido distinta. En cualquier caso, “The Eternal Idol” ofrece tan buenos momentos como este “Lost Forever”.

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