La canción del día: «Wild Hearted Son» de The Cult

Cuando en septiembre de 1991 salió a la calle «Ceremony», el quinto LP de The Cult, algunos lo vieron como un paso atrás. La banda venía de encadenar dos pepinazos como «Electric» y «Sonic Temple», y la coyuntura tampoco iba a ser la más favorable para que una obra de hard rock más o menos canónico funcionara como tan solo unos meses atrás.

Porque recordemos que mientras bandas «clásicas» como Slayer o Mötley Crüe lanzaban sendas retrospectivas (los thrashers con el directo «Decade of Agression» y los angelinos con «Dedade of Decadence»), otros como Metallica y su «Black Album» o Guns N’ Roses con los dos volúmenes de «Use Your Illusion» marcaban su propia agenda, en 1991 salieron al mercado las obras que cambiarían las reglas del juego: «Nevermind» de Nirvana salió de hecho el mismo día que «Ceremony», un 24 de septiembre, pero durante esos 365 días también vieron la luz el debut de Pearl Jam, «Blood Sugar Sex Magik» de Red Hot Chili Peppers (apúntenlo también al vigésimo cuarto día del noveno mes del año) o «Badmotorfinger» de Soundgarden entre otros.

Estamos hablando de un cambio de ciclo en toda regla que tendría consecuencias inesperadas para casi todas las bandas que habían dominado el panorama en los años inmediatamente anteriores y The Cult no serían una de las excepciones. «Ceremony» se vería lastrado por la situación general y no llegaría a los niveles de sus predecesores (lo que no significa que no vendiera relativamente bien), y esto unido a una producción tal vez un tanto fallida ha resultado en que sea uno de los discos más ignorados del grupo.

Pero sin embargo no era un disco tan malo. De hecho a mí me gustan bastantes cosas del álbum, y si hay alguien que diga que le gusta la banda y que no disfrute de un tema como «Wild Hearted Son» creo que no merece ser fan de The Cult. Astbury y Duffy se reinventarían una vez más con su siguiente obra buscando un sonido más en consonancia con los tiempos, algo que muchos entonces tampoco entendieron y que dio resultados desiguales, aunque el famoso disco de la cabra merece también un repaso a conciencia porque tampoco era tan malo. Pero esa es otra historia y como decía un famoso político y presunto defraudador, eso hoy no toca.

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