Ebroclub 2018 VIII Sixties Weekend – Miranda de Ebro, 23 y 24 marzo

Ebroclub 2018 VIII Sixties Weekend – Miranda de Ebro, 23 y 24 marzo
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El pasado fin de semana tuvo lugar la 8º edición del Ebroclub, festival 60´s que se celebra en Miranda de Ebro, hasta el que nos hemos acercado, pudiendo disfrutar de la ilusión y el trato familiar propio de los festivales de este tamaño. Comprobar cómo una localidad se vuelca en un evento musical siempre es una alegría. Buena selección de bandas, pinchos, música en la calle, scooter run, allnighter en sala coqueta, y todo ello manteniendo esa dimensión que te permite bailar, moverte, hablar con los amigos, dispersarte y reencontrarte sin necesidad de estar pendiente de los whatsapp como ocurre en los macroeventos.

El viernes tocaron Les Kitschenette’s, Exnovios y Los Imposibles. Dejando a Roman and the Rosarys, Los Phantom Keys y The James Hunter Six para el sábado, día en el que nos incorporamos al festival. Desde por la mañana pudimos disfrutar de una ruta de tapas de máxima calidad, pinchadiscos en los bares y música a un volumen que ya nuestras mentes, acostumbradas a la represión de la gran ciudad, habían olvidado. Después de la comida (digna de mencionar) actuación al aire libre de Los Mutagénicos (afortunadamente el tiempo les dió un respiro) y de ahí a la Fábrica de Tornillos, coqueta nave bien acondicionada en la que alternaban puestos de ropa, discos y los platos de los Dj´s que amenizaban la velada con sus pinchadas, con Imanol Basterra, Sebas Avilés, Igu Allnighter y Mickey´s Monkey que se encargarían de calentar el ambiente antes y  entre los conciertos. Comenzó la noche con Roman and the Rosarys, desde las alemanias, con un montón de temas de RnB que gustaron mucho; continuaron los españoles The Phantom Keys, que dieron todo un conciertazo derrochando energía y actitud, demostrando la madurez y tablas que han ido cogiendo a lo largo de estos años; cediendo el turno a James Hunter y su “pedazo” banda, plato fuerte del festival, y todo un “monstruo” musicalmente hablando que hizo las delicias del público congregado, el más numeroso de todas las ediciones según la información oficial, desgranando temas de soul y rhythm & blues, y haciendo que el tiempo se nos pasase volando. Acabando la velada en este sin parar en el que consisten los festivales, en la coqueta sala Orozco donde una vez más Igu, Sebas y Monkey lograron que los presentes bailasen hasta cerrar la sala.

Un festival pequeño y familiar que deja muy buen sabor de boca entre los presentes, y al que estamos deseando volver.

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