Black Label Society + Monolord – Madrid (13-3-2018)

Zakk Wylde y la relatividad de las seis cuerdas

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Uno de los Route Resurrection Fest quizás mas esperados es el que nos traía a Black Label Society, las huestes del señor Zakk Wylde, a la piel de toro.

Este héroe de las seis cuerdas lleva años dando que hablar desde que fundara la banda, allá por 1998. Desde aquel momento, no deja de dar muestras de un excelente estado de forma, facturando unos conciertos épicos, y amasando una horda de fans que le siguen allá donde quiera que se suba a las tablas. El pasado martes, y 13, la cita se llevaba a cabo en la capital del reino.

Las cazadoras de cuero, las cadenas y las barbas se veían en la larga hilera de seguidores que esperaban su turno para pasar al interior de La Riviera, a asistir a la liturgia que nos tenía preparada el de Nueva Jersey.

Mientras la sala se iba llenando, comenzaron a sonar los acordes profundos y pesados de Monolord, banda invitada en la geografía patria para abrir los conciertos de Black Label Society. Unos temas vertebrados por unos riffs monolíticos, y unas bases densas, elongadas y pesadas, que iban un poco más allá del habitual sistema cuaternario de compases, fueron la tarjeta de presentación de los escandinavos. En la media hora larga de la que dispusieron sobre las tablas, el trío se las apañó para no dejar de combustionar energía sobre ellas, a pesar de la evidente apatía que hacia ellos mostraban las primeras filas.

Anclados sólidamente en un género que no permite muchos devaneos, las composiciones se tornaron en algunos momentos difíciles de discernir entre las toneladas de fuzz y distorsión. Quizás les falten un poco de aristas para poder diferenciar más sus temas, que de otra manera, suenan recurrentemente similares.

Tras ellos, una inmensa lona en la que se podía ver el anagrama de Black Label Society ocultó el escenario mientras se pergeñaba tras ella el cambio de banda. Esto no hizo mas que subir la tensión que los asistentes mostraban en esos momentos previos a que los cabeza de cartel hicieran acto de presencia.

Y tras una intro en la que se mezclaban clásicos de Black Sabbath y Led Zeppelin, el telón caía para dejarnos ver a Zakk Wylde y sus secuaces comenzar la velada. Delante de una muralla literal de altavoces, Wylde comenzaba a exprimir su guitarra. El sonido, atronador, hizo que en buena parte de los primeros temas, su voz fuera prácticamente inaudible.

Junto a él, el resto de la banda se afanaba en que su jefe estuviera arropado en todo momento pero manteniendo un discreto segundo plano, moviéndose miméticamente bajo los chorros de vapor y el baño de luces rojas con que estaba iluminado el escenario.

El concierto transcurrió por los derroteros esperados, con Wylde como único e icónico tótem al que todos prestaban su atención, especialmente cuando sus dedos se deslizaban vertiginosamente por el catálogo de guitarras que mostró durante la velada.

También tuvimos el momento para el recuerdo, cuando durante los acordes de «In This River«, en la cual Wylde se sentó detrás de un enorme piano de cola situado en un lateral del escenario, y unas lonas cayeron delante de las pantallas de los amplis, mostrando a su añorado Dimebag Darrell. Tras ello, volvieron a la carga, dispuestos a no bajar el pistón ni un solo segundo.

Quizás el momento estelar de la noche llegó cuando Wylde bajó al patio, sin parar de tocar, y se marcó un solo de casi diez minutos a un nivel excepcional mientras se movía entre el público, y que culminó subiéndose a una de las barras de la sala, mientras ponía su guitarra tras de su cabeza, punteaba con sus dientes, y todo aquello que uno pueda imaginar que un «héroe de la guitarra» debe de hacer para mantener su estatus.

Wylde se mostró parco en palabras durante la noche. Suponemos que prefiere hacer hablar a sus guitarras. Ni siquiera volvieron al escenario tras finalizar su actuación con «Stillborn«, a pesar de que se despidió efusiva y agradecidamente de los allí congregados. Suponemos también que no es necesario después de una sobredosis tal de rock guitarrero como el que Black Label Society ofreció en La Riviera. Esperaremos a la próxima para pasar una buena velada de rock, algo que de cuando en vez se echa en falta en la escena actual, y pudimos dar fe que Zakk Wylde es el profeta adecuado.

Listado de canciones. Black Label Society. Sala La Riviera

Genocide Junkies
Funeral Bell
Suffering Overdue
Bleed For Me
Heart Of Darkness
Suicide Messiah
Trampled Down Below
All That Once Shined
Room Of Nightmares
Bridge To Cross
In This River
The Blessed Hellride
A Love Unreal
Fire It Up
Concrete Jungle
Stillborn

Monolord
Monolord
Monolord
Black Label Society
Black Label Society
Black Label Society
Black Label Society
Black Label Society

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