Tango With Lions – ‘The Light’ (Inner Ear 2018)

Ambientes hipnóticos, devaneos guitarreros, paseos cercanos al folk, oscuridad y minimalismo es lo que nos ofrece Kat Papachristou

El pasado 19 de enero vio la luz (y nunca mejor dicho) «The Light», el nuevo álbum de los griegos Tango With Lions. Se trata de su tercera obra desde que debutaran en 2010 con «Verba Time», disco al que siguió en 2013 «A Long Walk», lo que significa que han pasado unos cinco años desde que el proyecto que encabeza Katerina Papachristou, vocalista y compositora. Mucho tiempo sin duda para una banda que desde que irrumpió en el panorama local, se convirtió en una de las más populares en su país entre las que utilizan el inglés como vehículo para sus letras.

Este nuevo trabajo se comenzó a gestar en 2015, aunque el proceso de creación se alargó hasta el verano del pasado 2017. Thodoris Zefkilis, ingeniero de sonido además de miembro de la banda, fue el encargado de registrar estas canciones.

Según explica la propia banda, el título «The Light» no es casual, ya que estas nueve composiciones siguen una línea común. Y es que se trata de canciones que juegan con la idea de que la luz y la oscuridad son dos caras de la misma moneda, inseparables y carentes de significado una sin la otra.

Papachristou hilvana así una serie de historias que tratan aspectos comunes de la existencia de cualquier ser humano, como pueden ser el placer, el desengaño, el optimismo o el descenso a los más oscuros rincones del alma. Unos relatos que van moldeando estas canciones de tipología estilística variada -el género de cada una se adapta al sentimiento que quiere transmitir-, pero que además de la temática, tienen en común la evocadora y sensual voz de la autora.

Así nos encontramos con emocionantes cortes de ambientación hipnótica, algún devaneo más guitarrero, paseos por los límites del folk, momentos de oscuridad casi a lo Nick Cave y evocadoras instrumentaciones cercanas al minimalismo. Una obra hecha con muy buen gusto, con una producción impecable, pero que solo interesará a los melómanos de oreja más inquieta.

 

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