“La pell freda” de Albert Sánchez Piñol

“La pell freda” de Albert Sánchez Piñol
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Título original: “La pell freda”
Albert Sánchez Piñol
España, 2002
Págs. CAT 312 p. / CAST 264 p.
Editorial: CAT La Campana / CAST Alfaguara
Ciencia-Ficción, Terror.

Nunca estamos infinitamente lejos de aquellos a los que odiamos. Así pues, por la misma razón, podríamos creer que no estaremos nunca absolutamente cerca de aquellos a los que amamos. Cuando me embarqué ya conocía este principio atroz. Pero hay verdades que merecen nuestra atención, y otras con las que no nos conviene dialogar.

Si nos preguntan por el genio del terror en la literatura moderna muchos pensarán en Lovecraft y sus mitos, o más en nuestros días en Stephen King y su universo paranormal. Pues bien, a los que busquen entre las páginas de un libro esa corriente de aire que nos hiela la nuca en una habitación cerrada les gustará encontrarse con Albert Sánchez Piñol.

Este antropólogo nacido en Barcelona en 1965 ha conseguido con “La pell freda” (La piel fría) que lectores en más de 30 idiomas vuelvan sus ojos al océano con el mismo miedo que cuando Cthulhu apareció por primera vez en sus vidas.

Yo acabo de leer esta maravillosa novela ahora, aunque fue publicada en 2002, porque de vez en cuando el cine nos hace estos favores: rescatar para nosotros libros imprescindibles. Y eso me ocurrió el mes pasado, cuando andando por la Gran Vía me topé con un póster enorme de un faro fantasmagórico. El mismo título que el de aquella novela que me habían recomendado varias veces cuando en alguna charla hablábamos de ciencia ficción, de terror y de buena literatura. Debía ser su adaptación, no cabía otra, así que me hice con un ejemplar lo antes posible. Decir que Sánchez Piñol es buen escritor es realmente quedarse corto. Para alguien como yo, que no está acostumbrada al género de la ciencia ficción ni del terror, aunque me gusten, este libro ha sido un descubrimiento tardío, que me ha abierto la puerta a las novelas que nos llevan a mundos imposibles para hacernos recapacitar sobre el nuestro. El trasfondo psicológico de la narrativa de “La pell freda” está ahí desde el primer momento, impregnándolo todo como la humedad que rodea al faro y a la isla, como la gran Niebla de Stephen King. Y se disfruta muchísimo.

El libro nos cuenta la historia de un rebelde irlandés que decide pasar un año en una isla abandonada como oficial atmosférico. Allí espera encontrar silencio y soledad para poner en claro sus ideas y sus sentimientos. Lo que halla, sin embargo es el infierno, y no tiene que ver con fuego, ni con calor, ni viene de las entrañas de la tierra. Su propio infierno surge del mar, ese mar que nos rodea y es más de las tres cuartas partes de nuestro planeta. Con la única compañía de otro prófugo que lleva en el faro de la isla no se sabe cuántos años, luchando solo contra aquella amenaza, mantenerse vivos cada nuevo día es agotador. La lucha por la supervivencia que nos describe Sánchez Piñol es digna de Stevenson, ya que la empuja desde lo más profundo las fuerzas de la naturaleza. Pero lo mejor del libro es el descubrimiento final que el protagonista hace sobre el miedo a lo desconocido, la monstruosidad del mal y de dónde viene.

Aún no he visto la película y no os puedo decir si es fiel o no al libro, pero me temo que será de esas decepciones que por mucho empeño que pongan no podrán hacer reales los escenarios que siembra en nuestra cabeza una prosa fantástica como esta. Igualmente, yo agradezco infinitamente al francés Xavier Gens haberme recordado desde aquella marquesina que este era uno de esos libros pendientes que todos deberíamos tener en la pila de la mesilla de noche. Si no está en la vuestra, añadidlo ahora. Hay libros que nacen siendo clásicos y este es uno de ellos.

Poster de la adaptación al cine de Xavier Gens (2017)

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