Jason Isbell & the 400 Unit – Bruselas (Ancienne Belgique 3-11-2017)

Estados alterados de conciencia

Jason Isbell & the 400 Unit – Bruselas (Ancienne Belgique 3-11-2017)
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En una impresionante sala, Ancienne Belgique, en pleno centro de la capital europea, se presentaba con nuevo disco Jason Isbell, un artista que hace tiempo que dejó atrás aquello de ser “uno de los Drive-By Truckers” y de ser una promesa para convertirse en una palpable realidad, un artista con un carisma ineludible, un repertorio sólido y una banda, the 400 Unit, engrasadísima.

Tift Merritt ejerció de artista invitada, con un breve repertorio basado en su nuevo –y muy recomendable- elepé, “Stitch of the World”, apoyada por el belga Bart Vervaeck en la pedal steel; entregadísima, ante un respetuoso público (c’est l’Europe, mon ami) desgranó temas tan emocionantes como “Proclamation Bones” o “Travelin’ Alone”, alternándose entre la guitarra acústica, la eléctrica y el piano. La medida justa antes de la tormenta que se avecinaba.

Puntuales como relojes suizos, Jason Isbell y sus 400 Unit se plantaron en el escenario abriendo con “Anxiety”, del nuevo disco, “The Nashville Sound” -con su coda final que sugiere la suite final de “Abbey Road”- y “24 Frames”; ¡Cómo tiene que andar de sobrado de hits para arrancar un concierto con dos joyas de esta categoría! La ausencia (no toca en la gira europea) de la voz y el violín de Amanda Shires, a la sazón, esposa de Isbell, no resta brillantez al sonido de la banda, más guitarrero si cabe. El concierto va alternando entre momentos acústicos y eléctricos, “Something More than Free” relaja el ambiente, que vuelve a subir con “White Man’s World”; La intensidad de los conciertos de Jason Isbell no se puede medir con respecto a la cantidad de electricidad, sino en términos emocionales, una canción como “Cumberland Gap” con su acelerado ritmo desemboca en “Tupelo”, una balada que nos lleva en volandas al folk de “Codeine”.

La recta final del concierto nos lleva desde brillantes momentos acústicos como “Elephant” o “Last of My Kind” a territorios gozosamente eléctricos con “Flying Over Water” que terminan estallando en “Never Gonna Change” de Drive-By Truckers, única concesión al pasado en este show.

Y en el bis, la preciosista “If We Were Vampires” y cerrando sin más preámbulos con “American Girl”, del añorado Tom Petty; curioso paralelismo que sugieren Los 400 Unit y the Heartbreakers; bandas cuasi invisibles que llevan a su líder –y a la audiencia- a sitios, ya no digo inexplorados, pero siempre sugerentes. Jason Isbell, soberbio cantante, compositor y guitarrista, no puede estar mejor respaldado.

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