Rayden – Madrid (La Riviera 21-10-2017)

La transición entre el rap y el rock

Este tardío otoño que nos ofrece un largo y cálido fin de verano hacía que la larga hilera de seguidores que Rayden convocó en La Riviera parecieran disfrutar de los momentos precedentes a la sesión que el de la ciudad natal de Cervantes les tenía preparados.

Rayden conseguía por tercera vez colgar el cartel de no hay entradas en La Riviera, cosa que agradeció convenientemente a los allí congregados. Algo a destacar en un momento en el que las diferentes propuestas y el número de ellas que se dan en la capital del reino es realmente inabarcable.

Su transcurrir vital situa a Rayden en un momento a caballo entre sus raíces más puras como MC, y el momento de explotar como un artista más global. En ese tránsito, hacia el crecimiento, ha optado, con mucho acierto, por hacerse acompañar por una banda para ilustrar musicalmente sus temas, ofreciendo ciertamente una riqueza de matices que no encontramos en sus coetáneos. Y es que Rayden va avanzando dentro de su camino ensanchando sus límites a cada momento, marcando distancias con sus composiciones en su entorno.

El lado menos positivo reside en que en la dinámica de los conciertos, la diferencia entre esas partes en las que está respaldado por su banda y las que ejerce como MC a un nivel más ortodoxo no están del todo compensadas. Conseguir un equilibrio entre ambos mundos es la tarea que Rayden debe de afrontar para lograr llegar donde debe estar.

Realmente este concierto en el foro, dentro de su gira “Antónimo”, había causado repercusión, que pudimos observar esta noche en la larga cola que casi rodeaba La Riviera formada por todos aquellos que no querían perderse ni un minuto del espectáculo. Con un goteo contínuo, tras un largo rato todos ellos entraron en el recinto arremolinándose en torno al escenario.

Y a la hora prevista salió Rayden, con fuerza, para hacer ver el porqué de la legión de seguidores que le acompañan. El concierto de La Riviera era doblemente especial. Lo era por los invitados con los que Rayden compartió el escenario, y porque se aprovechó la ocasión para documentar su directo en video.

Así, con “Alirón” y “No Hago Rap” abrió la noche, en la que entre tema y tema fue charlando acerca de su filosofía vital y el porqué de sus inquietudes y preguntas, y alguna alusión a sus “confrontaciones” más o menos polémicas dentro del universo de las redes sociales.

Tras unos temas, los invitados fueron desfilando por escena para arropar a Rayden. María Blanco, de Mäbu se encargó de “Pequeño Torbellino”, Carmen Boza de “Pan, Circo, Ajo y Agua”, “Via de Escape” a medias con Bely Basarte, o la muy aplaudida “Tres Otoños” con Rozalen.

Otro momento de la noche fue “Ubuntu”, durante el cual los asistentes levantaron unas hojas con la frase “soy porque somos”, perteneciente al tema, coreando la letra al unísono y marcando quizás el momento de mayor comunion entre los dos lados del escenario.

El tramo final del concierto vió de nuevo cómo más amigos de Rayden se sumaron a la fiesta. Mikel Izal cantó “Haciéndonos los Muertos”, y Sidecars hiciéron lo propio con “Imperdible”. A partir de ahí, el nivel no bajó lo mas mínimo para con “Matemática de la Carne” y “Pendulum”, cerrar una velada ciertamente especial.

Rayden está al borde, preparado para dar el salto. Esperemos que sea pronto, y estaremos ahí para verlo.

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