Lords of Altamont – Zaragoza (Sala López 25-10-2017)

Parece que repetir por cuarta vez en la capital del cierzo no sirvió de mucho acicate para que el público se acercase por la calle Sixto Celorrio la noche de este pasado miércoles, día programado para esta nueva vista de The Lords of Altamont a Zaragoza. Una Sala López que presentaba un aspecto bastante mohíno era en esta ocasión el escenario elegido para un concierto que, por lo demás, no tuvo demasiada historia. Y eso que las huestes de Jake «The Preacher» Cavaliere están presentando «The Wild Sounds of Lords of Altamont», probablemente uno de sus discos más potentes hasta la fecha.

A falta de unos teloneros que calentaran el ambiente, no fue hasta las 22:10 -una hora y diez minutos más tarde de lo que estaba anunciado- que comenzara a sonar la introducción que la banda utiliza para salir a escena. Cavaliere se convierte en maestro de ceremonias y, ya a las primeras de cambio, empieza a dar material a los fotógrafos maltratando su Farfisa y encaramándose sobre él. Es el vocalista-teclista el único encargado de despertar algún tipo de reacción de los asistentes, algo en lo que se aplica desde el minuto cero. Y no sé si el resto de la banda asume también quién es el protagonista -sobre todo esta vez que la banda acude sin el apoyo de la go-gó Moana Santana-, pero parecen estar simplemente saliendo del paso.

Enfrente del escenario no es que la cosa sea muy distinta: salvo algún «francotirador» aislado, el estatismo y el laconismo parecen haberse adueñado de un público probablemente más pendiente del despertador que de lo que está viendo sobre las tablas. Aún así Cavaliere perseveró en sus intentos de arenga buscando una reacción, invitando a todo el público a estrechar su mano o simplemente haciendo de las suyas con el pie de micro o las teclas. Ni siquiera su dedicatoria del clásico escrito por Willie Dixon «Evil (Is Going On)» al recién fallecido Fats Domino recibiría la más mínima respuesta.

Hacia la recta final del set sí que conseguiría algo de movimiento bajo el escenario e incluso se le escaparía un «por fin habéis despertado». Pero ya sería tarde, The Lords Of Altamont se dirigían hacia la recta final de su concierto a toda velocidad, y tras unos 50 minutos, la banda saldría por el lateral del escenario para retornar un minuto después ante una timidísima solicitud de bises. Cualquier malpensado podría decir que intentaban huir cuanto antes, pero aún así Cavaliere volvió a dirigirse al público instándoles a que bailaran a la par que se arrancaban con una rabiosa versión del «Live With Me» de Rolling Stones. Un par de temas más y doce minutos de reloj después, The Lords of Altamont abandonarían el escenario ante -ahora sí- una ruidosa respuesta del público que, obviamente, llegó a destiempo y que no consiguió ablandar a la banda para realizar unos segundos encores que, por otra parte, tampoco tenían previstos en su set list.

Haciendo balance, podemos decir que no fue su mejor noche. Al final la cosa se quedó simplemente en un concierto correcto, pero como dijo aquel, seguramente The Lords Of Altamont no habían venido a luchar contra los elementos.

Fotos concierto de Rocksound en Barcelona cedidas por HFMN.

 

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