Jetas

Según el diccionario de la RAE dos de las acepciones de «jeta» son:

5. f. coloq. Esp. desfachatez. Tienes mucha jeta.
8. m. y f. coloq. caradura.

Hace bastantes años tuve la suerte de acudir acreditado (debería decir «medio acreditado», no se me permitía acceder a los conciertos) a la primera edición del Monkey Week. Aquello que se prometía un encuentro entre los diversos actores de la industria musical española, algo así como un intento de hacer un SXSW a lo hispano, acabó resultando una verdadera chapuza organizativa. No voy a entrar en ese tema ahora porque me extendería en algo que hoy no toca, pero sí quiero recordar el contenido de una de las mesas redondas en la que participaban varios popes de la prensa musical nacional impresa.

Pues bien, allí se trató el tema de la «amenaza» que los nuevos medios digitales representaban para los tradicionales. Salvo honrosas excepciones, esos medios han descuidado sus versiones digitales -por no considerarlas importantes, supongo- hasta casi antes de ayer. El ejemplo de las grandes publicaciones norteamericanas o inglesas, con potentes webs cargadas de novedades pero donde también se vuelcan contenidos antiguos, se ve que no les convencía. Es obvio que la importancia relativa de aquellas frente a las nuestras está a años luz, pero aún así que en plena era de internet alguien desprecie la triple uve doble ya en aquel momento me parecía una locura propia de luditas. Es más, alguno de los allí presentes alegó, no sin cierta prepotencia en sus palabras, que la tirada de su revista se había mantenido estable durante años y que ese tema ni siquiera le preocupaba.

Debo reconocer que además de abochornado me sentí completamente insultado. Básicamente lo que allí se hizo fue despreciar el trabajo de todos los que manteníamos un medio digital (que por entonces eran bastantes menos que ahora; también se han quedado muchos por el camino). Comprobé también que allí el compadreo y la hipocresía estaban a la orden del día: visto desde fuera -a mí no me conocía ni el tato-, todo ese buen rollo que parecía existir entre medios, sellos y promotoras apestaba a una legua de distancia. En fin, que era todo más falso que un euro con la cara de Popeye, pero como todos se necesitan pues jugaban a lo bien que se llevaban. También aprendí que para ser «alguien» en este mundillo tienes que estar radicado en Madrid o en Barcelona; los demás, provincianos con ínfulas.

Como decía, yo allí era un completo desconocido: dirigía un medio con una trayectoria temporal todavía modesta, cuyas sedes se encuentran en dos ciudades «periféricas» y además exclusivamente digital. Visto el percal, decidí aprovechar los 3 o 4 días como si de unas vacaciones se tratara. Pero como esto de internet lo bueno que tiene es que llega a cualquier parte, resulta que paralelamente Rock and Roll Army tenía (y tiene) más visitas ÚNICAS en una semana que la tirada completa mensual de algunos de esos medios impresos más (re)conocidos. Aún así, todavía hoy perdura esa creencia de que todo contenido impreso es de una calidad superior a cualquier artículo online. La raíz de esto está probablemente en la idea de que cualquiera puede escribir en internet; la gratuidad también se toma como una muestra de escasa calidad.

Podría creerme todo esto si no viera el «nivelazo» que gastan algunos colaboradores de conocidas revistas nacionales. Y ojo, que en todas partes cuecen habas y soy el primero que reconoce que muchas veces, por culpa de la celeridad con la que hay que preparar contenidos, publicamos auténticas bostas. Pero sobre todo, y ahora veréis la relación que hay con el título de este artículo, podría entrarme cierto complejo de inferioridad si no llevara años aguantando estoicamente que nos plagien contenidos en una de esas revistas impresas.

Estoy hablando de Popular 1 y más concretamente de un tal Fernando Tanxencias, encargado de su sección de noticias internacionales. Hubo unos años en los que sospechosamente alrededor de un 30-40% de las noticias que publicaban las habíamos publicado nosotros antes. ¿Casualidad? Podemos darle el benficio de la duda, al fin y al cabo cubrimos estilos similares. Lo que no parece que deje mucho lugar a la duda es cuando leyendo la revista a uno le asaltaba cierta sensación de déjà vu. Y así uno también descubría que muchos de esos textos breves eran prácticamente iguales a los que habíamos publicado nosotros hacía días o semanas. ¿Todavía pensáis que es una casualidad? Dejadme que os cuente otra cosa entonces. Hace todavía más años que los que llevo dirigiendo Rock and Roll Army hice como proyecto de un curso una página web sobre D Generation. Conseguí colarla en un servidor al que tenía acceso (aquí no puedo ser más específico por motivos obvios), donde se mantuvo durante unos dos años aproximadamente. En aquella misma época, en Popular 1 dedicaron un especial a discos infravalorados y dentro de él se hacía mención a uno de D Generation. Como os podéis imaginar mi estupefacción fue máxima cuando me dí cuenta de que alguien se había basado en lo que yo comentaba del mismo álbum en mi modesta web.

Nunca me ha gustado señalar a nadie con el dedo, pero creo que ya es suficiente. A este tío además ya le obligaron a publicar una recitficación hace algún tiempo después de que alguien con menos paciencia que yo se diera cuenta de que le habían «mangao» también un texto. Y mientras yo me dejo literalmente la salud en sacar adelante un medio de actualización diaria, hay algunos carotas por el mundo que se aprovechan de mi trabajo sin siquiera acreditarnos. Y ya ni siquiera hablo de aquel listo que quiso hacer pasar un artículo mio (este) por suyo (este otro). La cuestión es que ya me he cansado y por eso estoy usando hoy nombres y apellidos. Y cualquiera que tenga acceso a un ejemplar de octubre de 2017 de Popular 1, por favor, que compare la noticia sobre la reedición de «Master of Puppets» de Metallica con la que publicamos nosotros el día 30 de agosto de este año (podéis leerla aquí).

No hay más preguntas, señoría.

Edición: Uno de nuestros colaboradores me hace notar que «misteriosamente» el post sobre el grunge plagiado hace algunos años ha desaparecido del hiperespacio.

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