Black Country Communion – ‘BCCIV’ (Mascot 2017)

Nada sorprende en "BCCIV", pero el álbum tampoco defrauda

Black Country Communion – ‘BCCIV’ (Mascot 2017)
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Cuando ya pensábamos todos -o al menos yo sí lo pensaba- que Black Country Communion no tendrían continuidad, justo antes de las vacaciones el supergrupo compuesto por Glenn Hughes, Joe Bonamassa, Jason Bonham y Derek Sherinian nos anunciaba su regreso discográfico. Y así cinco años después de «Afterglow», cuando ya casi ni se les esperaba, nos llega este nuevo álbum de poco rebuscado título, «BCCIV».

En realidad la banda ya había comentado en 2012 su intención de tomarse las cosas con algo más de calma, aunque ya entonces surgieron rumores acerca de problemas internos que nos hacían temer su paso a mejor vida. Sean ciertos o no aquellos rumores, la verdad es que la repleta agenda de Joe Bonamassa seguro que no facilita tampoco ningún tipo de reunión y no creo que a nadie le haya extrañado el lustro en barbecho (el Áve Fénix de la portada parece también de una simbología inequívoca).

Y ha tenido que ser precisamente el guitarrista el que pusiera en marcha de nuevo el proyecto. Según cuenta el propio Joe, sentía que ya era el momento adecuado para la vuelta del cuarteto, por lo que se puso en contacto con sus tres compañeros y estos no dudaron en volver al trabajo. Así llegamos a la fecha de hoy viernes 22 de septiembre de 2017, que es cuando se edita oficialmente el álbum, aunque ya tuvo su adelanto en forma de video con «Collide», el zeppeliniano tema que abre el disco.

En palabras de Glenn Hughes, el cuarteto se propuso conseguir que «BCCIV» estuviera como mínimo a la altura de sus predecesores aunque, eso sí, evitando repetir esquemas. Siendo que aquellas tres obras, a pesar de ser todas notables, para mí marcaron una curva ascendente -partiendo de un proyecto que parecía la simple suma de las cuatro personalidades musicales involucradas hasta llegar a formar una verdadera banda cuyos resultados eran mucho más que la adición de esas individualidades-, la empresa no parecía excesivamente fácil.

La pregunta que se estará haciendo usted, amigo lector, es si el cuarteto ha logrado su objetivo. Pues yo debo responder que la respuesta no es fácil. Por una parte todo aquel que disfrutara de los tres discos anteriores del grupo seguro que no se siente decepcionado con esta nueva pieza. Pero por otra realmente no veo ningún tipo de evolución respecto a hace cinco años, algo que no tiene por qué ser negativo en absoluto.

Lo que quiero decir con lo anterior es que nada sorprende en «BCCIV»: estamos ante el mismo tipo de riffs y el mismo tipo de sonido que en anteriores entregas (repite por cierto a los controles Kevin Shirley, productor de cabecera de Bonamassa); pero eso más que un demérito en este caso podría considerarse como un argumento a favor porque significaría que la banda ha sabido encontrar su propio sonido. Y ese sonido no sería más que una reivindicación del rock duro de inspiración principalmente setentera (aunque encuentro algún riff que me recuerda a Rage Against the Machine y un tema en particular me suena a Stone Temple Pilots; dejaré que el lector descubra por sí solo de qué canciones estoy hablando).

No sorprende por lo tanto escuchar ecos de Led Zeppelin, Deep Purple o incluso algún tímido acercamiento al funk (tampoco podía ser de otra manera teniendo aquí presente a Mr. Glenn Hughes o sabiendo de la existencia de Rock Candy Funk Party, uno de los múltiples proyectos de Bonamassa). Son canciones por lo general con unos riffs potentes y predominantes y donde la voz de Hughes todavía brilla con el suficiente fulgor -bien apoyado por Bonamassa en momentos puntuales-. Pero no olvidemos citar a Bonham o Sherinian, puesto que no son meros comparsas y su aportación confiere respectivamente solidez y matices al conjunto.

Pero por ir concluyendo también debo decir que aunque «BCCIV» no sorprenda, tampoco defrauda. Es demasiado pronto para situar este álbum en el conjunto de la discografía de Black Country Communion y, en última instancia, lo de elegir un favorito es muy subjetivo, así que terminaré diciendo que sospecho que se va a convertir en una de las obras que más voy a escuchar este próximo otoño.

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