Cemento, oro y Foo Fighters: su «super secret show» de Barcelona, ¿una concesión a la industria?

"Me resulta decepcionante ver que alguien a quien respeto, aunque no haya sacado un disco interesante en 20 años, se involucre en algo así"

A estas alturas ya no quedará apenas nadie en el planeta que no sepa que Foo Fighters van a ofrecer un «super secret show» en Barcelona el próximo sábado 16 de septiembre, un día después de la edición de su nuevo disco «Concrete And Gold». Supongo que para muchos será uno más de esos gestos que tanto nos gustan de Dave Grohl, ¿cierto? Bueno, pues por una vez voy a meterme con el ex batería de Scream. Un tío que sí, es imposible que a alguien le caiga mal, pero que está en una posición en la que muy fácilmente se puede caer en el juego de la industria. Y el bueno de Dave en esta ha sucumbido.

La primera pregunta es obvia: ¿por qué llamarlo «secret show» cuando se ha publicitado hasta la saciedad? A mí personalmente me suena a cachondeo, a gesto de cara a la galería, como diciendo «mira qué gente más enrollada somos que vamos a dar un concierto por la cara». Por la cara, sí, pero por la de cemento -haciendo un alarde de originalidad he jugado aquí con el título de su nuevo disco, ¿os habíais dado cuenta?- que se le debe de haber quedado a Grohl por semejante despropósito. Conciertos secretos, pero secretos de verdad (o semi secretos) los ha habido toda la vida; pero desde luego recuerdo pocos en los que la banda de turno utilizase su propio nombre y menos que tuvieran como «medio oficial» una de las cabeceras de prensa más conocidas del país (¡uy! y yo que no quería dar nombres…) ni una emisora de radio de esas que se pueden permitir el lujo de anunciarse en televisión y que cuentan con el apoyo de un gran grupo mediático detrás -el mismo que el otrora respetado periódico y hoy en día vilipendiado panfleto amarillista al que aludía antes-.

Hay que reconocerlo, como maniobra publicitaria no tiene precio. Y estoy segurísimo de que a la mayor parte de los millones de fans de Foo Fighters repartidos alrededor del mundo no les preocupa en absoluto todo esto. Pero la cuestión es que yo tenía otro concepto de Dave Grohl. Sé que lleva instalado en el mainstream y en la vida cómoda que eso le permite prácticamente desde que se lanzó a la carretera con su propio proyecto -o incluso antes cuando militó en Nirvana-, pero tenía la esperanza de que al menos él sí pudiera resistirse a este tipo de jugarretas de marketing absurdo.

Estoy seguro también de que muchos fans de verdad, de los que tienen todos sus discos y se saben sus canciones, se van a quedar fuera de este concierto mientras que gente que de Foo Fighters conoce un par de singles conseguirá una invitación y luego llenará las redes sociales de fotos y de comentarios del tipo «el mejor show de rock del siglo»… espera, que esto ya pasó y fue en un titular de un medio de «renombre». Poca mili tienen algunos, que diría aquel, pero ese es otro tema.

No sé, de verdad que me resulta un poco decepcionante ver que alguien a quien respeto, aunque me parezca que no ha sacado un disco interesante en al menos veinte años, se involucre en algo así. Pero también debo de reconocer que no debe de ser fácil liderar una de las bandas más conocidas del rock del mundo (así nos luce el pelo). Tal vez por eso yo me esté pudriendo en un medio independiente como este…

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