‘A Band Called Death’ de Mark Christopher Covino y Jeff Howlett

Dirección: Mark Christopher Covino, Jeff Howlett
Duración: 96 minutos

«Es como una película», comenta Dannis Hackney casi al final del metraje de «A Band Called Death», esa historia de una banda negra de rock and roll en el Detroit de los 70. Y la verdad es que parece la historia perfecta para un filme, dosis de tragedia y final feliz incluidos. No es para nada extraño que los directores se fijaran en ella.

A estas alturas, apuesto a que la mayoría de los que estáis leyendo esto ya habréis visto este documental que relata la historia de los Hackney, un trío de hermanos que en la ciudad de la Motown tuvieron la osadía de tocar rock and roll y además llamar a su grupo muerte. Y si bien por lo que se nos narra en la película, el concepto que David Hackney -guitarrista y líder natural del grupo- ideó era más bien de corte espiritual, en la Norteamérica de mediados de los setenta un nombre como Death lo único que suscitaba era un rechazo frontal. Por no hablar del sonido de la banda, con un pie en el hard rock de aquella era, pero con el otro adelantando lo que un par de años más adelante significaría la explosión del punk rock.

De haberse publicado entonces, «For the Whole World to See» probablemente habría cambiado ligeramente los textos de las enciclopedias del rock. Sin embargo, David se negó a cambiar el nombre del grupo a pesar de contar con una suculenta oferta discográfica, lo que a la postre significaría la disolución del trío y una larga travesía por el desierto hasta que, más de tres décadas después, una serie de casualidades dieron con la reivindicación del nombre de Death y el legado de la banda que el The New York Times dijo que «fue punk antes de que el punk existiera».

«A Band Called Death» sigue pues el agridulce ejemplo de «Anvil! The Story of Anvil», el documental musical con el que parece comenzar toda una larga lista de obras en las que se nos relata la historia de grupos casi desconocidos o caídos en el olvido. Y, como casi todos ellos también, ha posibilitado no solo el reconocimiento de sus protagonistas, sino cierta notoriedad que les ha permitido volver a los escenarios con desiguales resultados.

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