Triggerfinger – ‘Colossus’ (Mascot 2017)

A finales de este mismo de agosto, el próximo viernes 25, se lanza el quinto disco de los belgas Triggerfinger. Tras haber girado con éxito por todo el mundo, incluyendo varias visitas a nuestro país en festivales como Azkena Rock o BBK, Live además de un exitoso tour por salas donde se vieron obligados a cambiar de sala por una de mayor aforo en Barcelona, haber sido teloneros de The Rolling Stones o conseguido varios discos de oro y platino, la banda vuelve a la actualidad discográfica con “Colossus”.

En estas diez nuevas canciones (más un tema oculto) que nos presenta el trío formado por Ruben Block (guitarra y voces), Paul Van Bruystegem (bajo) y Mario Goossens (batería), Triggerfinger se nos muestran más desacomplejados que nunca. Cuenta el propio Ruben Block que el grupo que una vez fue denominado como los “Queens Of The Stone Age belgas” quería dar un viraje a su carrera, así que tras algunas colaboraciones con otros músicos que les obligaron a salirse de su zona de confort y construir su propio estudio, la banda estaba preparada para centrarse en un nuevo enfoque.

Así, mientras en sus anteriores trabajos se habían centrado en la interacción y la energía creada entre los tres al tocar en vivo, para “Colossus” Triggerfinger han dado más prioridad a la construcción de las propias canciones, añadiendo cualquier instrumento -guitarras acústicas, teclados,…- que consideraran oportuno para mejorar las canciones.

De este modo, Triggerfinger han construido un álbum que probablemente sea su trabajo más variado hasta el momento y que hace difícil encasillarlo en un estilo concreto. Desde el corte inicial, el irresistible y rockero tema-título “Colossus”, pasando por el más acústico “Afterglow”, hasta llegar a la oscuridad western de “Wollensak Walk” (y el cierre definitivo con el mencionado tema oculto que se nos va por sonoridades más “vaqueriles”), Triggerfinger nos ofrecen un muestrario de canciones donde hay cabida para influencias muy extensas, con reinterpretaciones del glam de T-Rex o Bowie, bases de batería que parecen extraidas de algún disco de Nine Inch Nails, momentos que instrumentalmente se acercan a Manic Street Preachers, guitarras acústicas que remiten a “Led Zeppelin III” o sonidos de rock contemporáneo más puntero.

En cualquier caso, y a pesar de cómo pueda sonar todo lo anterior, Triggerfinger se han marcado un álbum que, si bien se hace duro a las primeras escuchas, acaba penetrando sin piedad en tu masa gris hasta que canciones como la propia “Colossus”, el primer single “Flesh Tight” u otros como “That’ll Be the Day”, “Upstairs Box”, o “Steady Me” se acaban incrustando sin manera de desalojarlos. Supongo que eso es lo que diferencia a un buen disco de uno simplemente correcto.

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