Smokey Fingers – ‘Promised Land’ (Tanzan Music 2016)

Smokey Fingers – ‘Promised Land’ (Tanzan Music 2016)
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Si hace nada hablábamos sobre prejuicios a la hora de adjudicar ciertas etiquetas a
grupos patrios que no las merecían, supongo que, erróneamente, bien podríamos hacer lo
mismo con bandas europeas provenientes de países, a priori tan poco rockeros, como puede ser el caso de Italia, y negarles siquiera una primera escucha a gente que nos sorprendería muy agradablemente de hacer ese pequeño esfuerzo de oírlos con la atención debida.

¿Alguien recuerda alguna joya del rock medianamente famosa nacida al calor de las
hogueras nocturnas de la vieja Italia? Yo desde luego no. Y quien se esté acordando del bueno de Zucchero, más rockero de lo que pueda parecer, que se saque de la cabeza la referencia, porque no aludía yo a ese tipo de estrellas pop de consumo masivo. Por supuesto, Raffaela Carrá juega en otra liga y queda instalada en un Olimpo de diosas de marmóreo clasicismo, junto con otras divas de la talla de Sophia Loren, Claudia Cardinale (aunque sea en realidad tunecina) o la más reciente Monica Bellucci.

¡Menudo desvarío, por dios! Volvamos al tema: Smokey Fingers.

¿Southern Rock de factura “Skynyrniana” desde la vieja Italia? Sí ¿Con calidad suficiente? Por supuesto. ¿Sin caer en el error de caricaturizar su trabajo a través del homenaje mal entendido por medio de un “copy-paste” de sus estrellas de referencia? ¡Sí,
efectivamente, sin caer en el error! Aspecto más que de agradecer (no voy a citar a sus
compatriotas The Clamps/The Hellacopters. Coño, lo acabo de hacer. Mil disculpas).

Terminada hace apenas un mes su visita por salas de nuestro país, nos animamos a
reseñar en Rock and Roll Army el segundo largo de Smokey Fingers que, aunque añejo ya,
puesto que fue publicado en 2016, puede ser más que interesante para fans del género y
“rockistas” en general.

Al igual que en su primer disco (“Columbus Way” FastBall Music, 2011, que cosechase
grandes críticas en toda Europa, llegando incluso a ser considerado mejor disco del género de
ese año por medios suecos), las fuentes de las que beben estos cuatro tipos de Lodi
(Lombardía, Italia) escalan por la vertiente más escarpada y ”hard” del Souther rock, en este
su segundo trabajo: Molly Hatchet, Blackfoot y, sobre todo, sobre todo, sobre todo, Lynyrd
Skynyrd, como no podía ser de otra forma.

Menos enérgico este “Promised Land” que su predecesor pero quizás, como dirían
algunos, más maduro. Doce temas donde van desgranando los de Italia su visión clásica de esa “zona dura” de un género que en los setenta y ochenta hicieran evolucionar los anteriormente citados.

Funcionamiento perfecto para un engranaje en el que incluso la voz encaja de manera
tan precisa con los parámetros marcados, que llegamos al punto de tener la sensación de
estar escuchando a un pequeño Van Zant bastardo, escondido durante años por vergüenza
sureña (otro desvarío. Y ya van dos).

“Black Madame”, “Rattlesnake Trail”, “Turn It Up” o “Proud & Rebel” (título tipo
tradicional donde los haya y donde las armonías del Hammond se hacen presentes dotándolo
de un aire excepcional), son algunos de los ejemplos de lo disfrutable de un trabajo que, como suele ser habitual en este mundo de consumo de masas, pasa desapercibido para el común de los normales a pesar del esfuerzo de bandas como Smokey Fingers y medios humildes como Rock and Roll Army (y quizá de algunos menos humildes también, pero no por ello más meritorios que el nuestro).

En cualquier caso y tristemente, aunque a muchos nos gustaría que bandas como la
que nos ocupa gozasen de la difusión y la fama merecida, me temo que son de ese tipo de
formaciones que sólo unos cuantos guardaremos en el cofre de las joyas de disfrute
restringido. Lo dicho, una verdadera pena (¿o quizá no?) que en nuestro “maravilloso mundo
latino” el rock sólo esté normalizado para el gran público personificado en la piel de las
grandes figuras que, por sobre exposición, muchos ya empezamos a aborrecer. No es extraño, incluso entre generaciones jóvenes, escuchar aquello de “Sí, me gusta el rock: B. Springsteen, AC/DC, Aerosmith, GN’R…” En fin, mejor no seguir, porque esto da juego para un artículo completo y para otro de mis desvaríos (no hay dos sin tres…).

Como curiosidad final, si alguien tiene la tentación de introducirse en su mundo y
escuchar su primer LP, habría que prevenirlo convenientemente de que es más que habitual la
sensación de estar escuchando el conocido tema de un clásico grupo NWOBHM durante los
primeros momentos del tema “The Lover”. Nos ha pasado a todos o a bastantes, al menos.
“Aquel que sepa comprender…” que no pierda la oportunidad de disfrutar del
“Promised Land” de Smokey Fingers, sin más (pero sin menos…).

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