Resurrection Fest 2017 – Viveiro (5/8 julio 2017) – Resumen completo

Resurrection Fest 2017 – Viveiro (5/8 julio 2017) – Resumen completo
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Estos días de atrás os hemos estado contando por partes lo que ha dado de sí el Resurrection Fest 2017. Para los que no hayáis estado atentos durante el fin de semana ahora os traemos el resumen completo de los cuatro días del festival gallego de la mano de nuestro compañero Nocnar Tosnophal.

Warm Up Party (miércoles 5 de junio)

Y aquí estamos, en la costera localidad de Viveiro,capital mundial por unos días del metal en sus más diversas variantes y sede del Resurrection Fest. La climatología hoy es propicia. El sol que reinaba durante la mañana se ha cubierto como queriendo dar un poco de tregua a los asistentes, y la brisa marina hace que sea muy agradable la estancia en la carpa del Ritual Stage, donde hoy toca sesión de precalentamiento, con cartel de altura.

A pesar de la hora y de ser un día antes de la inauguración oficial del festival, la afluencia del público es más que notable. La organización, al final del evento, comunicó que se habían vendido todos los abonos para la fiesta, y que la asistencia había sido de diez mil personas, cifra record en la historia del festival.

Los primeros en poner un poco de ritmo en el recinto, inaugurándolo de alguna manera, son Parasit que desde la tierra del mezcal y el tequila han dado el salto al charco para descargar en Viveiro. Son un trío que ejecuta una especie de metal progresivo y ultratécnico con ramalazos de djent, pero totalmente instrumental. Quizás su evidente pericia técnica deje un poco fríos a los asistentes, pero ellos se empeñan a conciencia en caldear el ambiente en la escasa media hora de que disponen.

Los siguientes, con una entrada que va subiendo, son Aphonnic, desde Vigo, que enganchan con su metal con ecos hardcore melódico y rap, y espontáneamente aparece el primer circle pit del festival. Mucha energia y actitud de todos los miembros de la banda. A destacar Chechu, el vocalista, que no paró ni un momento durante la actuación, haciendo que los asistentes botaran y pasaran un buen rato escuchando sus temas. Una pena el sonido, que podía haber estado a mas volumen. Se despiden tras una memorable actuación y el público les pide más. Quedará pendiente para una proxima actuación, donde seguramente asistan los nuevos seguidores cosechados.

Los siguientes en la lista son We Ride, también desde Vigo, que repiten en el Resurrection Fest, en el que debutaron en 2013. Comandados por la energetica Mimi Telmo interpretan temas de su mas reciente disco, “Empowering Life” principalmente, aunque repasan algunos temas más antiguos. Despliegan su mezcla de hardcore old school con retazos screamo, que hace las delicias del público, que no para de dar vueltas en un enorme y continuo circle pit. Bonito el momento en el que, durante el último tema, los ResuKids invadieron el escenario. Alucinante ver las caras de los niños ante semejante espectáculo. Impagable.

Cruzamos el charco de nuevo para que Here Comes The Kraken nos apabullen con su deathcore a 1000rpm. Los vecinos del sur de los estados juntos de América destilan actitud y fuerza sobre las tablas. El guitarrista de Parasit ejerce aquí a las seis cuerdas… pero del bajo. La batería escupe bombos cual ametralladora, y los de Aguascalientes no paran de dar tralla. Con José “TTS” Manuel a la cabeza, que pide constantemente al público que no pare de moverse, botar y dar vueltas en frenéticos circle pits que llenan el aire de polvo y tierra. Brutales los mexicanos, que muestran también entre líneas una herencia de sonido korniana bastante sutil pero evidente. Hay que tener muy en cuenta a Here Comes The Kraken, que con una carpa ya a reventar cierran su demoledor set para dejar paso a una de las leyendas vivas de esto del rock y sus derivados: CJ Ramone.

Con él llego el primer momento de nostalgia. No en balde, la edad media de los pobladores de la carpa durante su actuación ganó bastantes digitos. Con un sonido bastante limpio y claro, aunque algo corto de volumen, dio un repaso por clásicos de los Ramones, y algún tema propio, aunque pocos, que no escapan mucho de la escuela ramoniana. Diversión y todo lo que se puede pedir a alguien que ha militado en una de las bandas fundamentales para entender la historia de la música moderna. Y así sigue, en un envidiable estado de forma desgranando temas, hasta que la hora y poco que tiene asignada llega a su fin. CJ Ramone ha sido fiel a la leyenda con “Blitzkrieg Bop” y su coreado estribillo como penúltima canción antes de terminar su set.

Cambio largo pero en tiempo para recibir a Soziedad Alkoholika. Una muralla de amplis con el logo de la banda flanquean la batería, como si nos avisaran de lo que allí va a ocurrir. La afluencia de público es ya muy alta y la carpa se queda corta. Comienzan un set muy denso y oscuro, sumidos en la penumbra y en la niebla para dar aún más dramatismo. Son una muralla sónica, aunque el sonido no es realmente el que esperábamos. Quizás los graves sean demasiado fuertes y envuelvan todo en una dictadura del doble bombo y de bajo. Desde luego la voz de Juan sufre las consecuencias y no consigue superar al resto de instrumentos. La banda no da tregua ni un momento y el goteo de fans surfeando hasta el foso es continuo. Caen temas del último trabajo pero también de etapas anteriores. Uno de los momentos álgidos se alcanza cuando interpretan “Ratas”, coreada ampliamente por el público. La comunión es total, y más ahora que el sonido está un poco más compensado y la voz emerge sobre el resto. Cierran con “Judío cabrón” un set pétreo sin cuartel.

El broche final a la fiesta de precalentamiento lo pondrán Sepultura. Los otrora reyes del metal con Derrick Green al frente, desde la desbandada de los Cavalera, han sido muy prolíficos. La primera parte de su actuación se ha basado en esa etapa, y hasta bien entrado el show no han atacado los viejos tiempos, como lo ha descrito Green. Entonces la actuación ha entrado en otra dimensión, y la reaccion del público ha sido efervescente. Primero rescataron un par de temas de “Arise”, para acto seguido hacer lo propio con “Chaos AD”, del que volvieron con otra dupla, en la que al principio de “Refuse/Resist”, Andreas Kisser tuvo problemas con su guitarra teniéndola que cambiar por otra, con el momentáneo lapso en el que no sonó, y cerraron con otro par de temas de lo que para casi todos ha sido su techo compositivo, “Roots”, siendo la homónima la que puso punto y final a un concierto donde el público aguantó hasta el último suspiro e incluso pidió que el grupo tocara algo más, cosa inviable en los festivales. Un sonido potente y equilibrado, salvo el percance que antes comentamos, y un juego de luces simple pero efectivo hicieron el resto para que Green calificara la cita como la mejor de su tour hasta la fecha.

Este Warm Up Party nis deja un buen sabor de boca, y la sensación de que se ha alcanzado una cifra de asistencia record, corroborada por la organización como comentamos a principio del artículo. Quizás las únicas cosas a mejorar serían el volumen, que resultó corto durante todas las actuaciones, y el recinto. La carpa se quedó muy pequeña para la masiva afluencia de público. Probablemente el Desert Stage hubiera sido mejor opción para la Warm Up Party. Ahora toca descansar y recargar baterías para el primer día oficial del Resurrection Fest. Ahí nos vemos.

Día 1 (jueves 6 de julio)

Hoy es el día. Hoy se da el pistoletazo de salida oficial a la edición 2017 del Resurrection Fest. Tras el éxito de la Warm Up Party, con todas las entradas vendidas, parece que hay ganas por parte del público en disfrutar de la duodecima edición de la cita por excelencia del metal en la piel de toro.

Con una agenda practicamente inabarcable, recordemos que son cien bandas las que descargaran en Viveiro, las bajas serán abultadas, más para un medio independiente, así que les contaremos lo que a nosotros a priori nos ha parecido más interesante de la enorme oferta musical de estos tres días. Les contaremos los sacrificios y las difíciles decisiones que tomaremos a medida de que transcurra el evento. De momento nos hemos perdido a Late To Scream, Kitai y The Wax. Habrá que apuntarlos en la agenda del debe.

Nos dejamos caer por el Desert Stage, para ver a Blaze Out, su hard rock mezclado con heavy clásico y retazos de thrash congrega a bastante público que parecen pasarlo bien e incluso alguno se anima ya a hacer circle pits. Con un sonido correcto defienden con ganas los temas de sus trabajos “Headshot” y “Backlash” en el escenario durante su actuación.

Nos quedamos en el Desert Stage para ver a una de las bandas más peculiares del festival, El Altar Del Holocausto, que ataviados con sus túnicas y con su parafernalia religiosa desplegan su post rock endurecido ante los asistentes. El sonido ha mejorado notablemente en el escenario, y el público vitorea a la banda cuando sacan imágenes de contenido religioso. Comunión con los feligreses que aguantan, al igual que nosotros, a pesar de que los escenarios grandes están a punto de comenzar. Momentos álgidos reflejados en esos climax sello personal de los de Hispalis, y circle pits frenéticos. En uno de ellos incluso el bajista abandona su instrumento y baja al foso a animar al respetable. Uno de los tapados más interesantes del festival, sin duda alguna.

La actuacion de Bastards, que inaugura el escenario principal, ya ha comenzado cuando nos acercamos. Punk rock celta, como si a los Pogues les hubieran pisado el acelerador, es lo que recibimos, con la adición de un gaiteiro que da un tinte peculiar a sus composiciones. El público se lo pasa en grandes mientras dura su repertorio, cosa de agradecer. Su apuesta puede parecer repetitiva, pero su actitud es encomiable, y tras darlo todo sobre las tablas, se despiden del público, que corea consignas de un partido político extinto de color magenta…

Sin respiro comienzan Noctem en el Chaos Stage, con su black/death metal de corte clásico. La verdad es que te guste o no lo que hacen, son un grupo digno de ver por la puesta en escena que despliegan. Una teatralidad construida a base de telones de fondo, cruces invertidas y maquillaje al estilo clásico de las bandas de black metal, donde no faltan los ríos de “sangre” sobre los cuerpos del líder de la banda, Beleth, que reivindica repetir en el festival, y haber sido la primera banda de black metal que actuó allí hace años. Con un buen sonido, aunque algo corto de volúmen, y sufriendo un sol abrasador de cara, no dejaron ni un momento de dar cera y de agitar sus melenas al viento durante su actuación.

Sin dejar ni diez segundos  de respiro comienzan la descarga The Devil Wears Prada, con un telón de fondo a modo de decoración, que se queda pequeño ante el enorme escenario en el que se encuentran. Su brutal metalcore no deja impasible al público. Los de los estados juntos de América son una segadora a pleno rendimiento. Mike Hranica, su vocalista no deja de moverse como si estuviera poseído y nos damos cuenta de que ya estamos ante una banda de gran peso. Van cayendo esos temas con transfondo religioso sin dar tregua y el público cada vez esta mas dentro del concierto. Tras un brutal set se despiden con una canción dedicada al presidente de su país, con el slogan de moda que tantas veces hemos oído y visto últimamente. Nos dicen que este es su último show antes de volver a casa, y que están encantados de que sea aquí, en el Resurrection Fest, y que el público responda de la manera en que lo ha hecho.

Tras The Devil Wears Prada nos acercamos un rato al Ritual Stage, donde Malevolence, desde la pérfida albión comienzan su descarga de metalcore. Ya en la primera canción el cantante Alex Taylor se baja al foso a cantar con las primeras filas. El sonido es correcto, pero quizás los bombos están muy por encima de la mezcla, lo que hace que en ciertos pasajes el resto del grupo no consiga subir por encima de ellos. Aún así, el público enloquece ante sus soflamas, y alcanza el éxtasis en los circle pits y cuando el cantante se baja a primera fila a dejarles cantar con su micrófono.

Nos vamos al principal a ver que nos depara uno de los platos fuertes de la velada. Allí se preparan para el aterrizaje de Airbourne, una apuesta siempre ganadora que nunca defrauda. Su hard rock clásico, aunque evidencia a las claras de donde bebe, funciona a la perfección. Más aún si la puesta en escena acompaña, y la banda aporta el resto. Constantes carreras y poses para reafirmar el espectáculo. No falta el momento en el que Joel O´Keeffe sube encima de un porteador como si fuera un torero, y recorre el foso de un lado a otro, terminando con el ya clásico golpeo de la lata de cerveza en la cabeza hasta esparcirla por encima del público. Otro momento a recordar se produce cuando los ResuKids aparecen en el lateral del escenario y O´Keeffe se planta delante a tocarles un solo a las seis cuerdas. Y así uno tras otro siguen cayendo temas, entre lanzamientos de minis de cerveza al público, hasta que llega a su término el energético show de los de las antípodas.

Teníamos ganas de ver a Suicidal Tendencies. Nos perdimos a las huestes de Miko Cyco Muir hace unos días, y no estabamos dispuestos a volver a hacerlo, máxime cuando habían estado a un buen nivel, así que las expectativas estaban altas. Pero abrir con “You Can’t Bring Me Down” puso el listón en lo más alto, y el festival se viene literalmente abajo. Demoledores desde el minuto uno, con cuatro pequeños amplis en el inmenso escenario y la batería de Dave Lombardo. ¿Para qué más? Muir sigue hecho un chaval. No para de correr de un lado al otro del escenario y todos los congregados en el escenario principal no pueden evitar mover al menos la cabeza. Suicidal Tendencies es siempre sinónimo de caña y un buen rato botando. Entre tema y tema, el locuaz Muir, como siempre, nos ilustra sobre sus ideas acerca de la vida y esas cosas, cuando no animando al publico a hacer “cyco“pit, y de esto saben algo, que fueron pioneros.Y asi discurre uno de los mejores shows que hemos visto en el dia de hoy. Sin duda estarán en el hall of fame del resurrection, al igual que en el Skateboarding Hall of Fame, donde Cyco Miko nos recordó que ingresaron el pasado año. Imprescindibles.

Inmediatamente, sin descando ninguno, The Black Dhalia Murder comienzan en el Chaos Stage si actuacion. Su death metal melódico resuena fuerte y han conseguido congregar un buen puñado de gente, en su mayoría jóvenes, que disfrutan y se dan encontronazos en las primeras filas. Algo cortos de sonido, pero contundentes y precisos, nuestran sus temas mientras Trevor Strnad ejerce de alivio cómico con sus comentarios y gesticulaciones.  La tralla continúa sin cesar, aunque a mitad de actuación se nota ya cierta sangría debido a la inquietud por lo que esta por llegar en el principal.

Así que nos movenos sin dejar de escuchar a los de Waterford para coger algun sitio más o menos cercano que nos permita disfrutar de uno de los big four. Puntuales comienzan Anthrax. Aparentemente en buena forma, sobre todo Joey Belladona y Frank Bello que no paran ni un momento. Scott Ian ya no salta como antes pero aun así mantiene el tipo. Con un sonido impresionante y un volumen esta vez si acorde con el escenario y la ocasión dan un repaso a clásicos y temas nuevos. La baja de Benante quizás les reste algo de groove, pero suenan compactos y afilados como nunca. Todo el concierto mantiene un nivel muy alto en el que el público no para de botar, disfrutar y corear los temas de la banda. Quizás cuando atacan “Got The Time” o “Antisocial” podemos ver un plus en el respetable, pero el resultado en general es abrumador. Comenta Belladona que éste es su último concierto de la gira, que se vuelven para los estados juntos de América, agradeciendo la respuesta por parte del público que siempre han tenido por estos lares. Realmente insiste en lo agradecidos que están por ello y que así ha sido durante todos los años que llevan girando.

Han sudado bien la camiseta y se han marcado uno de los conciertos más memorables no ya del Resurrection Fest, si no de quizás este año y muchos del año pasado. Inmensos.

Un gran y efectivo telón de fondo, unas buenas luces creando atmosfera y su presencia escenica han sobrado a Anthrax para hacer valer su status. Uno de los big four se ha hecho con el Resurrection Fest. Los siguientes en la lista son Dropkick Murphys, otra vez en el principal aglutinan al público que queda frente a ellos y comienzan con su rock punk con herencia irlandesa. Muy propio para el momento que vive el festival, donde los ánimos están arriba y las ganas de baile son grandes. Su sonido, aun siendo bueno, no es muy alto para el escenario donde están, lo que no parece inportar a las huestes que se divierten a pie de pista. Música divertida para cerrar la jornada en el escenario principal.

Pero nosotros aun tenemos una última cita antes de dar por concluida la jornada. Nos vamos al Desert Stage a ver que nos deparan Red Fang, una de las debiidades de la redacción de Rock And Roll Army. Y aqui están una de las joyas escondidas del festival, dispuestas a demostrar el porqué de su legión de fans. El Desert está bastante lleno para ser las horas que son, y el goteo de público que acude es incesante, con lo que al término de su actuación todo el espacio disponible está ocupado. Mucha energía de comienzo, que se contagia al público casi de inmediato. Atacando sus temas con un vigor que se hace extraño para las horas que son. Parece que todavía hay fuerzas también por parte de los asistentes y el movimiento de cabezas es generalizado. Su sonido potente y arenoso va ganando enteros a medida que avanza la actuación, y consiguen, aunque a priori su estilo no es de los más demandados por el visitante tipo del festival, que su actuación se aúpe a la lista de los seleccionados de esta edición del festival.

Tras su último acorde emprendemos el camino de salida y damos por concluida esta primera y maratoniana jornada del Resurrection Fest, intentando guardar algo de energía en la recámara para lo que nos resta en los días venideros. Mañana se prevé que sea el día con más afluencia, puesto que la banda de cabecera del festival, Rammstein, pondrá patas arriba Viveiro.

Día 2 (viernes 7 de julio)

Empieza una nueva jornada en el Resurrection Fest. El segundo día, que para nosotros ya será el tercero, es el día en el que se espera mayor afluencia de público. No en vano hoy descargarán en Viveiro la banda que encabeza el cartel del festival, en un único y exclusivo show en la peninsula.

En nuestra primera ojeada al escenario al llegar al recinto vemos como el escenario principal ha “engordado” debido a la parafernalia de luces y efectos que Rammstein desplegará esta noche. Esto trajó como consecuencia para los grupos que compartieron con ellos escenario en el principal, sufrir las consecuencias en cuanto a la ausencia de luz, teniendo únicamente a su disposición las luminarias exteriores y una hilera de móviles, lo cual fue insuficiente para las bandas que más lo sufrieron, Architects y en mayor medida Enter Shikari, y que empobreció el aspecto de los conciertos previos a Rammstein, pero quizás los sacrificios sean necesarios.

Como les decíamos, la dosificación de fuerzas para poder llegar vivos al término del festival nos lleva a llegar más tarde y perdermos alguna de las bandas que desde prinerísima hora estan dándolo todo encima de los escenarios. Vaya un recordatorio para Raven Blood, Ånima y Reality Slap, que pondrenos en la lista del debe para futuras ocasiones. El recinto está muy poblado desde casi su apertura, y el movimiento se hace difícil, más aún cuanto más avanza el día, lo que no nos permite la movilidad que quisiéramos para abarcar más bandas.

Nuestra primera cita sera con Killus, que abrirán hoy el principal con su crossover industrial y su teatral estética. Al acercarnos vemos como ya hay un más que nutrido grupo de seguidores de Rammstein que quieren asegurarse estar en primera fila desde el principio del festival. Killus aprovechan la ocasión y descargan sin piedad su metal industrial ante los allí congregados. El sonido es bastante atronador, sobre todo teniendo en cuanta las horas, y la banda es un espectaculo encima de las tablas. Todos y cada uno aportan su parte de teatralidad a los temas, interactuando con el público en todo momento. Nos anuncian que van a tocar algunos temas de su mas reciente álbum, “Ultrazombies”, pero algún que otro tema anterior aguarda en la recámara. Tras la muralla de graves que proyectan suenan pistas pregrabadas con colchones épicos y sampleos de partes de películas y diálogos, amén de sonidos ciertamente extraños. Su solvencia encima de las tablas es estupenda y creemos que el Resurrection Fest ha acertado programándoles para abrir la jornada en el escenario principal en el día D, o mejor, el dia R.

El turno es ahora de Teething que en el Chaos Stage atacan con su deathcore thrash haciendo botar al personal que allí se acerca. Mucha tralla y mucho movimiento encima del escenario, sobre todo de su vocalista que se sube encina de los amplis y altavoces para seguir contagiando al público de su energía.

Tras ellos Northlane se encuentran en el principal con aún más filas de gente con parafernalia de Rammstein aguantando el tirón para estar cerca de sus estrellas. Los de las antípodas son una rara avis dentro del universo del metalcore, pues le añaden una epicidad a base de capas de guitarras y efectos más en común con el post punk y el shoegaze, y un nivel técnico compositivo bastante por encima de la media. Con todo esto, los temas no pierden un ápice de contundencia y esa grandilocuencia común de los derivados del hardcore melódico. Realmente son un grupo muy a tener en cuenta y una gema que hay que seguir de cerca. No dejan de moverse encima del escenario, aunque anclados más o menos en sus puestos, y es Marcus Bridge, el vocalista, el que abandona la estaticidad más a menudo para recorrer el escenario mientras nos golpean con contundencia. Sonido bastante potente y nítido, donde se aprecian a la perfección todos esos matices que antes comentabamos. Otros que pondremos en la lista de los elegidos del Resurrection Fest.

Nos vamos a recargar pilas para ver lo mas frescos posible a Annihilator, justo cuando los del país de la hoja del arce están a punto de salir comienza a llover levemente. Y parece que unos problemas técnicos fuerzan un retraso que hace que la banda aparezca veinte minutos más tarde tras una intro instrumental, mermando claramente su tiempo disponible. A partir de ahí, su heavy metal de corte clásico se hace con el poder. La gente responde bien, sobre todo las “segundas” filas. La mayor reacción sucede con los temas más antiguos. Especial mención merece el momento en el que interpretan “Welcome To Your Death”, que con un inmenso circle pit en el centro de la pista y el momento del duelo de guitarras hacen que sea uno de los puntos álgidos del concierto. Terminan un set corto en el que suponemos tuvieron que prescindir de más de un clásico.

Architects toman el relevo en el principal, con un sonido muy contundente para mostrarnos sus temas, muchísimo más duros que en su versión de estudio, en ese metalcore limítrofe con el deathcore que caracteriza a los de la perfida albión. Sam Carter intenta que el público obedezca sus indicaciones y parece que se contraría cuando no lo hacen, incluso llegando a increpar al público en algún momento en el que “perezosos” fue lo más flojo que dijo. Entre eso y el discurso poítico creemos que lo mejor es que se dedique a cantar y permanezca en silencio entre los temas. Será la flema británica, y a lo mejor el continente se ha quedado incomunicado. En cuanto a lo que nos interesa, su música, realmente son un motor bien engrasado. Brutales y precisos a partes iguales, no dejan espacio para la calma. Entre un mar de personas surfeando sobre las cabezas del público alcanzan el clímax de su actuación cuando piden al público que literalmente invada el escenario haciendo crowdsurfing, y la respuesta en platea es inmediata y numerosa, haciendo que los de seguridad se las vean y se las deseen para desalojar el desembarco. Siguen con el show hasta que les llega el momento de abandonar el escenario sin haber bajado el pistón en ningun momento. Realmente se entiende por qué están donde están en el panorama del metal actual.

Y nuestra siguiente cita son Enter Shikari, con su metalcore electrónico. Realmente una banda con sello propio y sonido personal.  El principal vuelve a estar lleno, lo cual les motiva mas aún, y el sonido acompaña. Todo claro y potente, distinguiéndose todos los matices. No así las luces. Enter Shikari han sido los principales damnificados de la pobreza lunínica de las bandas precedentes a Rammstein en el escenario principal. Incluso con éste handicap, Roughton Lewis y los suyos dieron un verdadero espectáculo de eclecticismo y mestizaje sobre las tablas.

Y tras una larga espera, ocultos tras un negro telón más oscuro que su música, tras una teatral cuenta atras aparecen Rammstein y el Resurrection Fest se viene abajo. Pirotecnia y espectacular juego de luces que dejan muy atrás a cualquier banda que intente seguir su estela. Con un sonido duro e industrial, preciso y rocoso, sobre el que emerge, en ocasiones a duras penas la voz de Til Lindemann, Rammstein aplican un envoltorio de lujo a cada uno de sus temas, perfectamente coreografiados y milimétricamente sincronizados con un juego de luces móvil que va creando atmosferas y texturas ad-hoc para cada canción.

Una entrada triunfal cuando cae el telón con los dos guitarristas descendiendo del “techo” del escenario en dos plataformas ante el delírio del público entre pirotecnia y un brutal juego de luces avanza lo que esta por venir. La teatralidad se ve reforzada por los diferentes roles que adopta Lindemann a lo largo del show, y que tiene como contrapunto y alivio cómico al teclista Flake Lorenz, al que llega a encerrar en una especie de sarcófago que incinera en las alturas del escenario. Brutales y sorprendentes en todo momento. No faltaron las guitarras despidiendo fuego, los chorros de vapor, las bengalas, las llamaradas sobre y en el lado opuesto del escenario, plataformas que suben y bajan con miembros de la banda, vapor y confetti saliendo del suelo, el ícaro sobre el que Lindemann se eleva en escena, escupir fuego e incluso el confetti proyectado hasta más allá de la mesa de mezclas cuando interpretaron “Amerika”, con la que cerraron su parte central del show, saludando al público, para volver al poco con un bis.

No faltaron los temas más representativos de la historia de la banda, reciente y pasada. Se lo estaban pasando bien y se notaba. No en balde tener el aforo completo a tu merced proporciona un buen subidón de adrenalina. Poco más se puede decir de un show de Rammstein. Es una experiencia que hay que vivir. Por mucho que les contemos y les intentemos explicar no se harán una idea de lo que esta noche ha sucedido en Viveiro.

Y llegado el nomento, quizás henchidos por la hazaña, tras finalizar su bis, se saltan su pétreo e inamovible set de gira para la pregunta de Lindemann de “¿quiere una más?” en castellano, saltan de nuevo al escenario para cerrar definitivamente con “Te Quiero Puta”, con luces en rojo y gualda iluminando el escenario. Colosales.

A la salida , parte de la riada de gente se detiene delante del Chaos Stage donde los míticos Napalm Death han tenido que esperar para comenzar su set al término del espectáculo de los teutones. Suponemos que no les habrá importado, a juzgar por la intensidad con la que Mark Greenaway y los suyos se entregan desde el principio, especialmente el propio “Barney”, que entre tema y tema también se soltó más de una parrafada en inglés y castellano más o menos inteligible en algunos momentos. Un poco de bola sónica, quizás elegida, acompaña al cuarteto de la perfida albión, que este año celebra el 30 aniversario de la publicacion de “Scum”, del que cayó algun tema. Van tocando temas manteniendo un nivel se intensidad loable para estas alturas de la jornada. Ya en las postrimerías de su tiempo tocan una versión de Dead Kennedys, “Nazi Punks Fuck Off”, y dos más propias con las que cierran el set, y nosotros cerramos capítulo de uno de los días que perdurará en el recuerdo de la historia del Resurrection Fest.

Ahora toca prepararse para el termcer y último dia de la edicion 2017 del Resurrection Fest. ¡No olviden vitaminarse y supermineralizarse!

Día 3 (sábado 8 de julio)

Acudimos a la cita de nuevo, con un poco de retraso, eso sí. Los días y las docenas de bandas que llevamos a la espalda comienzan a pesar.

Esta jornada de cierre del Resurrection Fest comienza tranquila. Menos afluencia de público que ayer, o al menos no son muy madrugadores. Morphium son los encargados de inaugurar el escenario principal en esta jornada de clausura. Ante el poco público que acude los gerundenses se crecen y ofrecen un set lleno de energía, al que el volumen acompaña. Maquillados con salpicaduras negras nos muestran su death melódico en la escasa media hora de que disponen. Les seguiremos la pista. Muy buen concierto para empezar a hacer boca.

De pasada hacia el Ritual Stage escuchanos a Mutant, con su hardcore metal, congregando a un numeroso puñado de asistentes. Pero nosotros veremos a Adhesive defenderse en escena con su hardcore melódico old school acelerado. Muy solventes y compenetrados, atacan temas de su longevo y extenso repertorio, tanto clásicos cono nuevas composiciones ante un público que se acerca a la carpa del Ritual a pasar un buen rato, a pesar de que, como ya les comentamos, hoy el respetable ha decidido en su mayoría no madrugar. Hoy no hay muchos botes ni circle pits, a pesar de que la música invita a ello. Se nota que hay que dosificar. Va a ser un día muy muy largo. A medida que suenan los temas de Adhesive el público va entrando en calor y el movimiento, aunque pausado, se generaliza. Buen rato el que hemos pasado con ellos. Animan al público a seguir la fiesta, agarrar la furgo e ir a verles a la vieja Vetusta mañana. Seguro que alguno se apunta.

Y corriendo nos vamos al principal, para no perdernos ni un solo acorde de Bury Tomorrow y su potentisimo metalcore. La verdad es que los de la pérfida albión ya demostraron aquí mismo en el 2014 la proyección que tenían, y en esta edición vuelven ya como una de las bandas consagradas de la escena metalcore. Van cayendo los temas en un escenario de negro riguroso, al igual que el vestuario de los componentes de la banda, comandados por un Dani Winter-Bates que se desgañita hasta límites insospechados. Animan a hacer los primeros circle pit y se disculpan por pedirlo a estas horas, ante lo que los asistentes responden con un energético derroche de ímpetu enfrente del escenario. A pesar de que hoy el sol castiga lo suyo, el público aguanta hasta el final de su show. Una buena dosis de energía para encarar la tarde.

Nos disponíamos a ver a Krisium, pero problemas con los enlaces en los aeropuertos han hecho que la banda no llegue a tiempo de ofrecernos su música en Viveiro. Los apuntaremos en la ya abultada lista del debe, que ya está bastante cargada.

Como la legión para ver a los Arch Enemy se hacía cada vez con más puestos en el entorno del escenario principal, nos decidimos a hacer un poco de tiempo cogiendo sitio cercano para disfrutar del show de los escandinavos. Con unos minutos de retraso las huestes de Alissa White-Gluz toman la escena ante el delirio de sus seguidores. La hiperactiva Alissa arenga al público y consigue que sigan su estela y así van cayendo los temas, entre punteos épicos por turnos de Amott y Loomis. Un sonido casi perfecto, bien de volumen aunque se echa de menos un extra para que todo sea aún mejor. Entre chorros de vapor y fuego en los momentos de climax de temas puntuales, lo cual añade la presencia escénica necesaria para compensar la franja diurna en la que están ubicados. Terminan su set con los integrantes saludando a la audiencia y la ya típica foto de familia con el público.

Sin mediar apenas un minuto Lords Of Black descargan su power metal de corte clásico en el Chaos Stage ante un sol de justicia que les ataca de frente. La banda al completo se entrega para que el numeroso público disfrute con sus temas. Por momentos parece que Dio es el que está en el escenario, pues la tesitura vocal Ronnie Romero, el vocalista de Lords Of Black es muy similar, salvando las obvias distancias, con las del bueno de su tocayo Ronnie James.

Y casi sin darnos cuenta se acerca la hora de uno de los platos fuertes del festival, aunque actúen en una hora temprana, y sus huestes ya estan haciendose con sitio privilegiado desde hace rato. Nos acercamos lo mas posible para ver si habrá alguna novedad respecto a su concierto de hace unos días, y ver si siguen en estado de gracia. El espectáculo visual con el telón de fondo de su más reciente trabajo, “Emperor Of Sand”, es parco pero funciona a la perfección. Mastodon son una banda que basa su poder en los temas que descargan más que en la grandilocuencia escénica. El sonido fue contundente y a un buen volumen. Los problemas que tuvo Hinds durante la primera parte del concierto, que seguramente pasaron desapercibidos para gran parte del público, hicieron que no se sintiera cómodo hasta bien avanzado el mismo. Ya se sabe que Mastodon depende en gran manera del estado de Hinds, y se puede decir que a medida que se fueron subsanando esos detalles, entró en el concierto, y con él el potencial de la banda subió como la espuma.

Un repaso a temas de la digamos segunda época de la banda, a partir de “Leviathan”,  con bastante peso también de “Emperor Of Sand” formaron el repertorio. Hay que tener en cuenta que los temas de Mastodon son de largo desarrollo, y en una hora muchos se quedan fuera por razones obvias. El público disfrutó de lo lindo, y no paró de haber personas surfeando hasta el escenario durante toda la actuación. Con un Hinds en estado de gracia a esas alturas, rematan un set demoledor, y justo al dar por terminado su concierto, les avisan de que disponen de cinco minutos mas y su pregunta a la audiencia tiene rápida respuesta. Otro tema. No se me puede ocurrir mejor forma de cerrar un concierto de Mastodon que con “Blood & Thunder”. Éxtasis total para cerrar una de las mejores descargas de esta edición de 2017 del Resurrection Fest. Seguro que los ResuKids que subieron al escenario durante la actuación de los de Atlanta lo llevarán en su memoria.

Sin habernos repuesto del todo después de la brutal descarga de Mastodon vamos a ver lo que el vikingo Ulvhedin Høst, ideólogo detras de Taake, nos tiene preparado en el Chaos Stage. Su black metal con tintes de Black Sabbath en gran parte de sus composiciones

congrega a una multitud donde abundan las caras maquilladas. Esta leyenda del black metal va dejando caer sus temas para el regocijo de sus más acérrimos fans. Tras una horita en las puertas del averno nos dirigimos a ver a Rancid al principal. De leyendas va la cosa.

Está claro que como una auténtica leyenda se presentan estos padres del punk rock. Dan un repaso a temas a lo largo de su extensa carrera, y tambien un puñado de su último trabajo, “Trouble Maker”, y ponen a saltar a todo el público congregado en el principal. Sin tregua van engranando uno tras otro dejando más que en evidencia a otros grupos que con la mitad de años tienen la cuarta parte de energía que estos cuatro tipos. Según avanza el show, cada vez la comunión entre banda y público es mayor. Sobre todo cuando atacan esos temas clásicos con ese toque ska que pone a todo Viveiro a bailar. La frase mas repetida esta noche por Lars Frederiksen, que se encarga de hablar sobre lo que van a tocar y algunas diatribas puntuales sobre la propia historia y vivencias de la banda,  es “este tema es del año 94“. Buena cosecha de Rancid esa añada sin duda. Lo único malo de todo esto es que con ellos hemos gastado parte de las pilas que nos quedaban y no sabemos hasta cuanto vamos a durar. Agnostic front, Sabaton y Obituary están aún en la lista. Rancid ha alcanzado por mérito propio entrar en la lista de los grandes de este Resurrection Fest, en la noche en que la luna llena iluminó Viveiro.

Nos plantamos en el Ritual Stage a ver a Agnostic Front, que comenzaron con una exígua cantidad de público que se apelotonaba junto al escenario. A ellos les dió igual. Lo dieron todo desde el primer acorde. Un mal sonido que atronaba a los asistentes hizo que la gente se agrupara en la parte final de la carpa, llegando incluso hasta las barras, donde la cosa mejoraba algo. Destriparon temas clásicos y más recientes en el tiempo, con su potente hardcore old school que hacía las delicias de los que allí estaban. Terminan el concierto, con el público totalmente entregado, con “Blitzkrieg Bop” de Ramones. Inasequibles al desaliento, bordaron una actuación digna de su estatus.

Otros a los que les habíamos echado el ojo eran Porco Bravo, con el inclasificable Manu “Gallego” a la cabeza, hiciéron sonar su temas punk rock pasados de revoluciones, entre soflamas de su vocalista y locuras varias transcurría un show sin tregua. “Moveros, pareceis españoles”,lo de Rammstein es una tontería“, con una bengala en el culo, o graparse literalmente un periódico en el pecho y prenderle fuego, son algunas de las cosas que pudimos ver sobre el escenario a estos inclasificables showmen. Y así, entre tema y tema, locura y locura, después de hacer surf con una tabla sobre el público, cierran su show en un Desert Stage casi lleno. Impresionantemente entretenidos.

Nos acercamos al principal a ver algo de Sabaton, con su power metal de corte clásico y sus espectaculares puestas en escena. Realmente sus directos son entretenidos y amenos. A sus canciones suman esa parafernalia y teatralidad tan necesarios en el género que representan. La pirotecnia y el tanque bajo la batería hacen parte del trabajo, y casi todos los asistentes que llenan el principal corean los temas y se dejan llevar por los dictados de Joakim Broden y los suyos, aunque a nosotros nos pilló ya con el piloto de reserva encendido. Aguantamos el embite para acercarnos al Chaos Stage a ver a otros clásicos, Obituary, que congregaron quizás a todo el que aún pululaba por el recinto y dieron una lección de contundencia sobre las tablas. El sonido acompañó para que lograran que los asistentes se mantuvieran con ellos durante toda su actuación, cosa que después de tres días ya es una labor compleja, para cerrar un show sobresaliente con el que nosotros poníamos el punto y final a la edición de 2017 del Resurrection Fest, que supondrá un nuevo hito en la historia del festival.

Solo queda crecer, y estamos seguros que conseguirán avanzar otro peldaño mas arriba en la siguiente edición. Nos vemos en Viveiro en 2018.

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