Resurrection Fest 2017: Día 1 (jueves 6 de julio)

Hoy es el día. Hoy se da el pistoletazo de salida oficial a la edición 2017 del Resurrection Fest. Tras el éxito de la Warm Up Party, con todas las entradas vendidas, parece que hay ganas por parte del público en disfrutar de la duodecima edición de la cita por excelencia del metal en la piel de toro.

Con una agenda practicamente inabarcable, recordemos que son cien bandas las que descargaran en Viveiro, las bajas serán abultadas, más para un medio independiente, así que les contaremos lo que a nosotros a priori nos ha parecido más interesante de la enorme oferta musical de estos tres días. Les contaremos los sacrificios y las difíciles decisiones que tomaremos a medida de que transcurra el evento. De momento nos hemos perdido a Late To Scream, Kitai y The Wax. Habrá que apuntarlos en la agenda del debe.

Nos dejamos caer por el Desert Stage, para ver a Blaze Out, su hard rock mezclado con heavy clásico y retazos de thrash congrega a bastante público que parecen pasarlo bien e incluso alguno se anima ya a hacer circle pits. Con un sonido correcto defienden con ganas los temas de sus trabajos “Headshot” y “Backlash” en el escenario durante su actuación.

Nos quedamos en el Desert Stage para ver a una de las bandas más peculiares del festival, El Altar Del Holocausto, que ataviados con sus túnicas y con su parafernalia religiosa desplegan su post rock endurecido ante los asistentes. El sonido ha mejorado notablemente en el escenario, y el público vitorea a la banda cuando sacan imágenes de contenido religioso. Comunión con los feligreses que aguantan, al igual que nosotros, a pesar de que los escenarios grandes están a punto de comenzar. Momentos álgidos reflejados en esos climax sello personal de los de Hispalis, y circle pits frenéticos. En uno de ellos incluso el bajista abandona su instrumento y baja al foso a animar al respetable. Uno de los tapados más interesantes del festival, sin duda alguna.

La actuacion de Bastards, que inaugura el escenario principal, ya ha comenzado cuando nos acercamos. Punk rock celta, como si a los Pogues les hubieran pisado el acelerador, es lo que recibimos, con la adición de un gaiteiro que da un tinte peculiar a sus composiciones. El público se lo pasa en grandes mientras dura su repertorio, cosa de agradecer. Su apuesta puede parecer repetitiva, pero su actitud es encomiable, y tras darlo todo sobre las tablas, se despiden del público, que corea consignas de un partido político extinto de color magenta…

Sin respiro comienzan Noctem en el Chaos Stage, con su black/death metal de corte clásico. La verdad es que te guste o no lo que hacen, son un grupo digno de ver por la puesta en escena que despliegan. Una teatralidad construida a base de telones de fondo, cruces invertidas y maquillaje al estilo clásico de las bandas de black metal, donde no faltan los ríos de “sangre” sobre los cuerpos del líder de la banda, Beleth, que reivindica repetir en el festival, y haber sido la primera banda de black metal que actuó allí hace años. Con un buen sonido, aunque algo corto de volúmen, y sufriendo un sol abrasador de cara, no dejaron ni un momento de dar cera y de agitar sus melenas al viento durante su actuación.

Sin dejar ni diez segundos  de respiro comienzan la descarga The Devil Wears Prada, con un telón de fondo a modo de decoración, que se queda pequeño ante el enorme escenario en el que se encuentran. Su brutal metalcore no deja impasible al público. Los de los estados juntos de América son una segadora a pleno rendimiento. Mike Hranica, su vocalista no deja de moverse como si estuviera poseído y nos damos cuenta de que ya estamos ante una banda de gran peso. Van cayendo esos temas con transfondo religioso sin dar tregua y el público cada vez esta mas dentro del concierto. Tras un brutal set se despiden con una canción dedicada al presidente de su país, con el slogan de moda que tantas veces hemos oído y visto últimamente. Nos dicen que este es su último show antes de volver a casa, y que están encantados de que sea aquí, en el Resurrection Fest, y que el público responda de la manera en que lo ha hecho.

Tras The Devil Wears Prada nos acercamos un rato al Ritual Stage, donde Malevolence, desde la pérfida albión comienzan su descarga de metalcore. Ya en la primera canción el cantante Alex Taylor se baja al foso a cantar con las primeras filas. El sonido es correcto, pero quizás los bombos están muy por encima de la mezcla, lo que hace que en ciertos pasajes el resto del grupo no consiga subir por encima de ellos. Aún así, el público enloquece ante sus soflamas, y alcanza el éxtasis en los circle pits y cuando el cantante se baja a primera fila a dejarles cantar con su micrófono.

Nos vamos al principal a ver que nos depara uno de los platos fuertes de la velada. Allí se preparan para el aterrizaje de Airbourne, una apuesta siempre ganadora que nunca defrauda. Su hard rock clásico, aunque evidencia a las claras de donde bebe, funciona a la perfección. Más aún si la puesta en escena acompaña, y la banda aporta el resto. Constantes carreras y poses para reafirmar el espectáculo. No falta el momento en el que Joel O´Keeffe sube encima de un porteador como si fuera un torero, y recorre el foso de un lado a otro, terminando con el ya clásico golpeo de la lata de cerveza en la cabeza hasta esparcirla por encima del público. Otro momento a recordar se produce cuando los ResuKids aparecen en el lateral del escenario y O´Keeffe se planta delante a tocarles un solo a las seis cuerdas. Y así uno tras otro siguen cayendo temas, entre lanzamientos de minis de cerveza al público, hasta que llega a su término el energético show de los de las antípodas.

Teníamos ganas de ver a Suicidal Tendencies. Nos perdimos a las huestes de Miko Cyco Muir hace unos días, y no estabamos dispuestos a volver a hacerlo, máxime cuando habían estado a un buen nivel, así que las expectativas estaban altas. Pero abrir con “You Can’t Bring Me Down” puso el listón en lo más alto, y el festival se viene literalmente abajo. Demoledores desde el minuto uno, con cuatro pequeños amplis en el inmenso escenario y la batería de Dave Lombardo. ¿Para qué más? Muir sigue hecho un chaval. No para de correr de un lado al otro del escenario y todos los congregados en el escenario principal no pueden evitar mover al menos la cabeza. Suicidal Tendencies es siempre sinónimo de caña y un buen rato botando. Entre tema y tema, el locuaz Muir, como siempre, nos ilustra sobre sus ideas acerca de la vida y esas cosas, cuando no animando al publico a hacer “cyco“pit, y de esto saben algo, que fueron pioneros.Y asi discurre uno de los mejores shows que hemos visto en el dia de hoy. Sin duda estarán en el hall of fame del resurrection, al igual que en el Skateboarding Hall of Fame, donde Cyco Miko nos recordó que ingresaron el pasado año. Imprescindibles.

Inmediatamente, sin descando ninguno, The Black Dhalia Murder comienzan en el Chaos Stage si actuacion. Su death metal melódico resuena fuerte y han conseguido congregar un buen puñado de gente, en su mayoría jóvenes, que disfrutan y se dan encontronazos en las primeras filas. Algo cortos de sonido, pero contundentes y precisos, nuestran sus temas mientras Trevor Strnad ejerce de alivio cómico con sus comentarios y gesticulaciones.  La tralla continúa sin cesar, aunque a mitad de actuación se nota ya cierta sangría debido a la inquietud por lo que esta por llegar en el principal.

Así que nos movenos sin dejar de escuchar a los de Waterford para coger algun sitio más o menos cercano que nos permita disfrutar de uno de los big four. Puntuales comienzan Anthrax. Aparentemente en buena forma, sobre todo Joey Belladona y Frank Bello que no paran ni un momento. Scott Ian ya no salta como antes pero aun así mantiene el tipo. Con un sonido impresionante y un volumen esta vez si acorde con el escenario y la ocasión dan un repaso a clásicos y temas nuevos. La baja de Benante quizás les reste algo de groove, pero suenan compactos y afilados como nunca. Todo el concierto mantiene un nivel muy alto en el que el público no para de botar, disfrutar y corear los temas de la banda. Quizás cuando atacan “Got The Time” o “Antisocial” podemos ver un plus en el respetable, pero el resultado en general es abrumador. Comenta Belladona que éste es su último concierto de la gira, que se vuelven para los estados juntos de América, agradeciendo la respuesta por parte del público que siempre han tenido por estos lares. Realmente insiste en lo agradecidos que están por ello y que así ha sido durante todos los años que llevan girando.

Han sudado bien la camiseta y se han marcado uno de los conciertos más memorables no ya del Resurrection Fest, si no de quizás este año y muchos del año pasado. Inmensos.

Un gran y efectivo telón de fondo, unas buenas luces creando atmosfera y su presencia escenica han sobrado a Anthrax para hacer valer su status. Uno de los big four se ha hecho con el Resurrection Fest. Los siguientes en la lista son Dropkick Murphys, otra vez en el principal aglutinan al público que queda frente a ellos y comienzan con su rock punk con herencia irlandesa. Muy propio para el momento que vive el festival, donde los ánimos están arriba y las ganas de baile son grandes. Su sonido, aun siendo bueno, no es muy alto para el escenario donde están, lo que no parece inportar a las huestes que se divierten a pie de pista. Música divertida para cerrar la jornada en el escenario principal.

Pero nosotros aun tenemos una última cita antes de dar por concluida la jornada. Nos vamos al Desert Stage a ver que nos deparan Red Fang, una de las debiidades de la redacción de Rock And Roll Army. Y aqui están una de las joyas escondidas del festival, dispuestas a demostrar el porqué de su legión de fans. El Desert está bastante lleno para ser las horas que son, y el goteo de público que acude es incesante, con lo que al término de su actuación todo el espacio disponible está ocupado. Mucha energía de comienzo, que se contagia al público casi de inmediato. Atacando sus temas con un vigor que se hace extraño para las horas que son. Parece que todavía hay fuerzas también por parte de los asistentes y el movimiento de cabezas es generalizado. Su sonido potente y arenoso va ganando enteros a medida que avanza la actuación, y consiguen, aunque a priori su estilo no es de los más demandados por el visitante tipo del festival, que su actuación se aúpe a la lista de los seleccionados de esta edición del festival.

Tras su último acorde emprendemos el camino de salida y damos por concluida esta primera y maratoniana jornada del Resurrection Fest, intentando guardar algo de energía en la recámara para lo que nos resta en los días venideros. Mañana se prevé que sea el día con más afluencia, puesto que la banda de cabecera del festival, Rammstein, pondrá patas arriba Viveiro.

 

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