Download Festival Madrid 2017

Dia uno.

El desembarco estaba a punto de ocurrir. Tras años de reinado continuando el legado del Monsters Of Rock, el Download, después de repartir franquicias por la vieja Europa, recalaba por primera vez en la piel de toro.

Muchos han sido los comentarios acerca de diversos aspectos del festival, pero sobre todo, cabría destacar dos. Uno es congratularse porque vuelva a haber en la capital del reino un gran evento destinado al rock y los sonidos duros, y otro saber si el nivel del «festival madre» se iba a conseguir repetir.

Tras un creemos que equilibrado cartel, quedaban escasos momentos para saber qué nos acontecería en el recinto de la caja mágica, que parece va a estar ligado a los festivales musicales de el foro, de lo cual nos alegramos, y ver qué tal comenzaba esa andadura.

Después unos primeros momentos de ligero caos en los accesos, y algún que otro retraso que se fue corrigiendo a medida que avanzaban las actuaciones, parece que la organización le ha ido cogiendo el tranquillo a la faena. Siempre hay cosas mejorables, y cosas a eliminar, y creemos que el Download escuchará las quejas y comentarios de los asistentes para poner solución a estos ajustes.

Pero vamos al lío… Bajo un sol de justicia y con el recinto más vacío que el desierto de Tabernas abrieron Inmune con 20 minutos de retraso. Buen sonido pero algo bajo de volumen. Morti y los suyos se entregaron todo lo posible dadas las circunstancias repasando los temas mas emblemáticos de sus tres álbumes publicados en la media hora escasa de que disponen. No comprendemos mucho por qué Inmune está relegado a esta hora y a este escenario, pero ellos se empeñan en dejar claro que merecen algo más. Nos movemos justo en el momento en que finalizan al escenario principal para ver a Code Orange. Actitud desde luego no les falta a los de los estados juntos de América. Se rompieron el cuello varias veces para intentar calentar al público que ya se empezaba a congregar alrededor del principal. Labores vocales compartidas entre el batería y la guitarrista para mostrarnos su metal hardcore. Estuvimos un rato viéndolos pero realmente no nos movieron la fibra demasiado, así que decidimos dar un chance al escenario 4 y nos fuimos a ver a Black Peaks. Metal y hardcore melódico en el que cabe destacar su bigotudo vocalista que agradeció a los asistentes, que copaban el único escenario con sombra a estas horas, el haberse acercado dejando de lado las ofertas de los escenarios «grandes». Casi por sorpresa aparece el primer wall of death de la jornada, y creemos del festival. Hay que seguirles la pista. Volvemos al dos para ver un rato a Hacktivist y su hip hop metal incendiario. Los dos vocalistas se fajaron de lo lindo ante un sol de justicia que les castigó durante toda la actuación. Tremenda actitud y demoledor directo con un sonido mejorable pero suficiente para la asistencia de público en ese momento.

Casi sin darnos cuenta empieza el primer plato fuerte de la noche. A Day To Remember, y desde luego no defraudan. Sonido de cabeza de cartel e idéntica fuerza y actitud. Jeremy McKinnon y sus colegas dando una lección de saber estar encima de las tablas. Cintas, vapor y confetti para hacer mas vistoso el show. No en balde aún es de día y hay que llamar la atención del público de alguna manera, además de con la música, claro. Pareciera que la caída del sol, y con ello un poco de fresco, haya propiciado la llegada masiva de público, que ya llega hasta la mesa de sonido del escenario principal. Mucha tralla con el metalcore/hardcore melodico de ADTR. Transcurre el concierto entre brutales temas hasta que después de «disparar» unas cuantas camisetas al público toca la parte lenta en la que el cantante se cuelga la acustica. Muy tierno.

Nada mas sonar el ultimo acorde de ADTR, Dj Lethal de House Of Pain ya estaba dándole a los platos. Con un dominio exorbitado calentó al publico hasta la salida de Everlast, que comentó que iban a tocar unos cuantos temas, algunos viejos, otros no tanto, y algunos nuevos. El público, que había venido en masa al dos, se lo pasó en grande, botando y coreando unos temas que estan fijados en el imaginario colectivo.

Teníamos curiosidad por ver como se las gastaban Five Finger Death Punch tras la baja involuntaria de su cantante Ivan Moody, baja cubierta por Toni Vext, que a juzgar por lo que vimos, se las apaña perfectamente. Quizás no tenga el magnetismo brutal de Moody, pero los temas suenan redondos, y realmente también es una bestia parda en el escenario. Mucha tralla en el principal con una de las bandas que se marcó una de las actuaciones a recordar del festival.

El que el sol se ocultara dió una necesaria tregua al respetable, que ya llenaba a estas alturas la mitad del recinto. Después del parón pseudo acustico Vext se baja al foso y se marca un surfeo en toda regla en las primeras filas del público, tras un respiro, vuelven a la carga para cerrar con dos temas, en el ultimo de los cuales piden al público que encienda las linternas de sus móviles para crear una especie de ola de luz.

Cerca, los fieles de Gojira, que parecen ser bastantes, ya están armados en primeras filas esperando los minutos que restan para su salida. Se nota que la noche está cayendo y que los grupos son de más repercusión. Acercarse al escenario es tarea ardua, pero todos los que lo hacían sabían muy bien por qué. Gojira no son cualquier cosa. Ellos y que la noche estuviera cayendo hicieron realmente que nos sintieramos ya en un gran festival.

Porentes e incisivos a partes iguales, los hermanos Duplantier, Labadie y Andreu no dieron tregua. Sus canciones extremadamente técnicas y llenas de aristas hicieron disfrutar de lo lindo. Acompañados por un espectacular juego de luces y llamaradas de cuando en vez, hicieron mucho más teatral la puesta en escena de unos temas que ya de por sí destilan personalidad. Realmente poderosos, demostraron por qué son únicos en su estilo y que no hay nadie que les consiga hacer sombra.

Nos dolió tener que abandonarles, pero teníamos que irnos al tres para ver la primera vez por estos lares de una banda que no iba a defraudar. Motionless In White no lo hizo. Desplegaron su metalcore melódico con tintes a-la-Marilyn Manson pasado de rosca. Consiguieron un nutrido puñado de publico, en su mayoria muy jóvenes, que coreaban sus temas, sorprendiendo incluso al cantante de la banda, Chris «Motionless» Cerulli.

Estética milimétricamenge escogida, puesta en escena impecable, temas como cañonazos y oscuridad, mucha oscuridad que hicieron valer encima de las tablas para ejecutar un set soberbio en su primera descarga en la piel de toro. Los que se acercaron a buen seguro tendrán nucho tiempo en la memoria a esta banda a la que hay que seguir de cerca y esperamos que vuelva pronto con su propia gira, y desplegar todo su arsenal y poderío. Aguantaron bien incluso la sangría cuando el personal comenzó a escapar para ver a los cabezas de cartel, que calentaban motores en el escenario principal. Enormes MIW.

Nosotros apuramos hasta el final de su actuacion, uno de los tapados más brutales del Download. Al dirigirnos al principal aún sonaban Gojira rematando la faena. Y entonces apareció el cabeza de cartel, Linkin Park.

Un sonido espectacular, unas luces que sin ser espectaculares, cumplían su cometido a la perfección para arropar el metal apocalíptico de los de Agoura Hills, para el deleite de sus más acérrimos seguidores, que vibraban cada vez que comenzaba un hit, y hay que decir que tienen unos cuantos.

Con un set compensado en el que no se notaron muchos bajones, a excepción de algún tema nuevo, de esos que han causado tanta polémica últimamente sobre el camino que puede estar tomando la banda, que puso el listón por debajo de la media.

En el debe diremos que la voz de Bennington no alcanzo las cotas que esperábamos, ni de lejos. Quizás el sonido tan claro evidenció aun más la debacle del vocalista, que se las veía y deseaba para alcanzar los tonos altos y mantenerlos, y que sin embargo se defendía bien en las partes mas guturales.

Recinto con algo más de media entrada con las estrellas de la noche. La reaccion con los temas muevos, con una carga evidentemente más electrónica, como ya hemos dicho, no levantaron tanto al público, y escuchamos comentarios bastante explícitos a nuestro alrededor al respecto. El detalle de la bandera roja y gualda con el logo de LP que estuvo todo el bolo colocada en el soporte de los teclados, dejaron claro que tenian ganas de volver a la piel de toro. A mitad de actuación, unos temas a medio tiempo nos nuestran el momento mas emotivo de Linkin Park. Tras los consabidos himnos de la banda en modo tranquilo, vuelta a la carga con la traca final. Un montón de hits seguidos que no pudieron evitar la escapada de gente que se dirigió al tres a ver a Dark Tranquility.

Pero después del fin de fiesta de Linkin Park teníamos claro que veríamos lo que nos ofrecía el bueno de Dave Wyndorf, aunque al menos en la misma medida albergábamos la incertidumbre que siempre se tiene al ver a Monster Magnet, capaces de estar en lo más alto y darlo todo, o sumergirse en la ciénaga más oscura hasta hundirse por completo en el lodo. Pero el sr. Windorf nos tenia reservado un apoteósico concierto, una lección magistral en la que no faltaron los clásicos temas de la banda, de la cual solo queda el propio Windorf de la formación de su época dorada. Poco importa. Él solito se basta.

Sonando como una verdadera apisonadora fueron desgranando sus monolíticos temas, con un sonido pesado, duro, sin fisuras, que dotó a los temas de una fiereza y frescura inusitada.

A juzgar por lo que vimos, y, sobre todo, oímos, Windorf se ha merendado a mas de uno de este primer día de Download. Y cerrar con un brutal Space Lord no está al alcance de cualquiera. Mañana será otro día…

Día 2

Afrontamos la segunda jornada del Download aún con un ligero pitido en los oídos y con las primeras horas de sueño en el debe. El aspecto del festival es algo distinto hoy. Ciertamente el publico congregado en esta jornada desde primera hora es notablemente mayor que el de ayer. Quizás al ser mañana no laborable, o que hoy ciertamente actuúa el grupo con, en principio, mayor tirón, System Of A Down, tenga algo que ver.

La zona de aspersores ha sido reforzada con alguna manguera más que hace que el público se congregue alrededor. La organización ha permitido entrar al recinto con botellas de agua para evitar los golpes de calor.

No llegamos a las  citas de primera hora en los escenarios 3 y 4, el calor aprieta mucho y preferimos dirigirnos directamente al escenario principal y comenzamos la jornada con los tunecinos Myrath, que nos muestran su metal arabesco, con bailarina incluida en la intro. Buen sonido, aunque algo corto, y el ya numeroso público congregado a pesar del castigo solar parece disfrutar de la banda. Desgranan sus temas, la mayoría de ellos de su último álbum, según nos cuenta su cantante, que debiera ponerle las pilas al que le ha sugerido unas frases en castellano para arengar al público. Una buena puesta en escena y entrega de la banda no evita que a partir de un punto las composiciones empiecen a resultar una tanto monótonas.

En los últimos temas el personal abandona en parte el escenario para dirigirse hacia el dos, donde Skindred comenzarán su actuación teniendo que comerse de frente un sol de justicia. Suponemos que las gafas de sol no faltarán encima del escenario, y asi lo hace Clive Benji Webbe, su cantante, que despliega un montón de poses y posturitas para el regocijo del personal, pero no mucho más. No despliegan nada nuevo que no hayamos visto antes en su anterior encarnación al frente de Dub War o con Mass Mental? Sigue haciendo esa mezcla de rap metal con rollo dred-reggae que le puso en órbita. Suponemos que a esta hora la gente necesita esto para combatir el calor, y ciertamente Benji consigue que los allí reunidos se lo pasen en grande y se muevan a su antojo, pero nosotros nos hemos aburrido después del segundo tema, y preferimos escucharle de fondo e ir a ver de cerca a Hamlet, la mayor apuesta patria dentro de éste primer Download.

Ahora solo queda ver que nos tienen preparado, que suponemos será muy distinto al acustico de hace una semana escasa en la presentacion oficial del festival. Desde el minuto cero Molly y los suyos dieron cera sin tregua. Interrumpida solamente por los momentos en los que el vocalista se dirigia y hablaba al público. Primer wall of death y muchas carreras de Molly por el escenario y el foso. Sonaron temas recientes, pero hubo espacio para clásicos de la banda, ante los cuales la reacción del público fue celebrarlos con frenesí.

Hamlet han sido capaces de congregar a un público que llena casi la mitad del recinto frente a su escenario, lo cual es digno de mención. Quizás los muchos parones hicieron perder el hilo en algún momento, pero el resultado general pone en evidencia que Hamlet puede mirar cara a cara a cualquiera de las bandas del festival sin arrugarse. Cierran con un monumental JF.

Para cuando los del barrio del Pilar terminaban sus temas, en el dos ya estaban congregándose los fans del metal mas oscuro para disfrutar de Opeth y su metal sinfónico con pinceladas progresivas y death. Un amplio grupo de seguidores coreaban las letras de sus temas, aunque a nosotros quizás nos pillo con el pie cambiado y aprovechamos a mitad de actuación para cambiar de aires, y acometer el necesario avituallamiento para aguantar la marea final del día.

Al fondo se oían a Every Time I Die, que habían llenado hasta los topes el escenario 3, y se atisbaba un sonido bastante potente. Nos contaron varios asistentes que su fuerza y entrega fueron demoledoras, asi que habrá que ponerlos en la lista del debe para próximas ocasiones y seguirles la pista de cerca.

Ahora entraba en escena otro clásico. Quizás no muy conocido por las nuevas generaciones, pero fundamentales en la evolucion del rock y el hard en la historia de la música. Hablamos del combo formado por Ian Astbury y Billy Duffy, The Cult.

The Cult abren fuerte con uno de los singles mas conocidos de «Electric», con la eterna duda de si Astbury calentará su voz convenientemente. Desde el priner acorde Billy Duffy demuestra a las claras por qué es uno de los totems de las seis cuerdas, destilando actitud y maestría por todos y cada uno de sus poros. Parece que Astbury calienta adecuadamente para atacar temas de la segunda etapa de la banda. Cuando llega el turno de incluir alguno de los temas nuevos, dejan un poco frío a los asistentes, aunque no los prodigan mucho. De hecho solo han incluido tres en el set de esta noche. Cuando atacan los clásicos de la banda la reacción es otra, consiguiendo volver a disfrutar de unos Cult como en sus mejores momentos.. Tras la inconmensurable lista de clásicos, abandonan el escenario principal, dejándonos una estupenda sensación, aupándoles a la lista de las bandas a destacar en la historia de este festival.

La masa comienza a moverse a uno de los platos fuertes del festival, Mastodon en el dos, aunque ya hay un nutrido grupo que se mantiene apelotonado en el escenario principal para tener plaza preferente cuando los cabezas de cartel del día aparezcan.

Mastodon, que presentaban su más reciente trabajo discografico «Emperor of Sand», y cuya portada ilustra el telon que vemos como fondo de su escenario, arrastra a una legión de seguidores, que va creciendo exponencialmente como pudimos comprobar hoy.

Con un sonido casi perfecto, a pesar de que la voz de Hinds tardó un par de temas en ajustarse, quizás podamos decir que algo corto de volumen para ser el escenario que era. Pero esto no amedrentó a los de Atlanta, que se entregaron totalmente en un set en el que tuvo bastante peso «Emperor of Sand», y teniendo en cuenta la duración de los temas de la banda y el no demasiado espacio en festivales, dejó en el saco bastantes de los clásicos que insistentemente les reclamaban los fans.

Mastodon ha encontrado la formula para que el reparto de tareas vocales sea fluido y sin perder un ápice de personalidad. A destacar, si es que cabe destacar a alguno, ya que todos brillaron, habría que hacerlo con Hinds, que parece estar más centrado en esta gira y haber abandonado sus devaneos en el lado salvaje como diría Lou Reed, y que se prodiga bajando al priner nivel del escenario, sobre las pantallas de subgraves, e incluso en una ocasión recorrió el foso para fundirse con sus fans.

lmpresionantes. La verdad es que SOAD tendrán que hilar fino para estar a la altura de los de Atlanta, que sin mucha floritura ni parafernalia, solo con sus temas y actitud, han brillado en esta segunda jornada muy mucho.

Y con el regusto dulce aún en el paladar, aparecen System Of A Down, con la masa coreando la intro de «Soldier Side». Parece que hay ganas. Comienzan a caer temas que convierten la pista en una batalla campal. Certificamos que había ganas de ver a SOAD.

Desde luego la banda suena engrasadísima, como en su mejor momento, a pesar de algún desbarajuste puntual ya al final (Byob). Casi todo el publico se apelotona en torno al escenario principal. Hay ganas de estar cerca y el público se comprime. El sonido es brutal. contundente y claro a partes iguales.

La voz de Tankian, tan cuestionada últimamente, parece que aguanta el embite, aunque se muestra frágil dependiendo en qué tesituras. Durante más de la mitad del concierto la voz de Malakian está demasiado por encima de la de Tankian, haciendo la mezcla de ambas, esa seña de identidad de SOAD, se desvirtue. Afortunadamenteque a medida que el concierto avanza el problema se ajusta para dejar compensadas ambas. Proyecciones y juegos de luces y decorados hacen el resto para que los cabezas de cartel del Download certifiquen su buen estado de forma en su vuelta a la accion.

Hubo momentos también para el relax y los guiños , como cuando el Malakian cantó como intro a Psycho, una estrofa del Physical de Olivia Newton John. Pero la enorme ventaja de SOAD es que atesoran una cantidad ingente de hits, que pusieron sobre la palestra y que deja noqueado a cualquiera.

Así estuvieron la hora y media larga que duro su extenso set de veintinueve temas, que habria alcanzado el sobresaliente de no ser por esos ajustes vocales que les hemos reseñado y ese traspiés de cordinación en su tema mas señalado, y con un hongo atómico en la pantalla de fondo, a modo de alegoría de lo que allí había acontecido, se despiden de la piel de toro.

Y en nuestras cabezas, aún confusas por lo recibido, se abre paso la dicotomia. ¿Zebrahead o Brujeria?

Como a los mejicanos los tenemos más vistos, les dejaremos con su virgen de Guadalupe y optaremos por el escenario dos a ver que nos deparan los del condado naranja, aunque el cansancio ya hace mella y el cuerpo pide ya tregua para poder aguantar la ultima jornada del Download.

Zebrahead nos muestran su hardcore-rap-metal, sin dejar de moverse, subir y bajar de las tarimas y arengar al público para que se quede con ellos. Ben Odsmunson , Ali Tabatabaee y los suyos nos ofrecen una horita larga de temas que no sobresalen como hubieramos deseado, o quizás el cuerpo pida ya reposo para acumular fuerzas, a pesar de que en la docena de álbumes que tienen publicados esconden verdaderas joyas, así que tras su actuación ponemos el punto final a nuestra jornada de hoy.

Día tres

Última jornada del Download y hoy nos acercamos a los escenarios secundarios, esos por lo general olvidados y que de cuando en vez muestran algun «tapado» que hace sonrojar a los cabezas de cartel. Cierto es que cubrir un festival con la serie de coincidencias y horarios que eso conlleva imposibilita en gran manera a los medios cubrir y reseñar la totalidad de lo que allí ocurre. Una tarea que apenas se abarca con dos o más personas destinadas a ello y que es harto fuera del alcance si es solamente una persona la que lleva a cabo la labor.

Especialmente hoy tenemos unas cuantas dicotomias que nos obligarán a obviar alguna banda digna de mención. Deafheaven, Apocaliptica o Suicidal Tendencies seran algunos ejemplos de ello. Pero hoy, al menos a primera hora, nos hemos impuesto ver a Trono De Sangre, que desplegaron su mezcla de punk, hardcore y metal alternativo y que comenzaron con apenas media docena de personas y supieron aglutinar un buen puñado de ellos durante el desarrollo del set. Buenísima actitud, rabia y una encomiable ejecución de unos temas que nos recordaban en cierta manera a los primeros At The Drive In. Buen comienzo de jornada. Hay que seguir la pista a los del foro.

Y casi sin tiempo comienza la rueda que nos lleva cada día a los escenarios principales, hoy abrimos con Cobra, que desde la tierra de los aizkolaris nos presentan su stoner/sludge rock que nos recuerda a Stone Sour o a Down por momentos. Energía no les falta, e incluso consiguen atraer a público a la zona de sol. Quizás el estilo haga que los temas tengan un punto de monotonía que esperamos se diluya en el futuro.

Casi sin descanso nos vamos a ver a Sólstafir al dos. Cierto es que todas las bandas o artistas de la isla del hielo comparten esa epicidad atmosférica, que en el caso de Sólstafir amalgaman con una suerte de metal o heavy rock pseudo clásico que les hace tener una de las propuestas más originales del festival. Ardua es la tarea de definir su sonido, cosa que les engrandece. Suenan a ellos mismos.

Una espartana puesta en escena dejaba espacio solo para la musica y los desarrollos que nos llevaban a parajes miticos a golpe de banjo o de ebow, y esa peculiar voz de Aðalbjörn «Addi» Tryggvason. Supieron atraer, y lo más difícil, mantener en torno a ellos a un buen número de público.

La jornada, si no se tuerce, parece ser mas pareja en cuanto a afluencia de público al primer día que al sábado. Veremos qué pasa cuando remita el astro rey.

Todo lo contrario que a los de Reikjavik les ocurría a Iced Earth. Cuidada puesta en escena con un gran telón de fondo y numerosos efectos de luz, que suponemos quedarán diluidos al tener asignada una hora tempranera. Parece que sus huestes acuden a la llamada y alcanzan al conienzo de su turno una numerosa afluencia. Ellos les dan lo que esperan, ese heavy metal de corte inglés clasico con tintes épicos que desarrollan los de Tampa y parece embelesar a los asistentes.

El juego de luces se ve reducido a un flasheo constante hacia el público que desconocemos si será una táctica de la banda para anular las voluntades de los allí presentes, pero que hace bastante incómoda la vista al escenario. El resto de focos se mueven con profusión pero no alcanzamos a ver resultado alguno. Les habrán hecho tarifa plana en la empresa de alquiler.

Tras unos cuantos temas ya hemos tenido suficiente y nos vamos a coger sitio para una de las bandas más apetecibles del festival, los vikingos Kvelertak, que actuarán en el dos, que hoy podría ser perfectamente rebautizado como escenario escandinavo. Si In Flames y Avatar tocaran en el dos habrían hecho pleno.

De Kvelertak poco se puede decir. Impresionantes. Se han ganado a pulso el estar dentro de las bandas punteras a nivel global. Lo suyo es de libro. Hard rock, metal, voces guturales rozando el screamo, retazos hardcore y punk, todo a la batidora para ofrecer pura adrenalina. A destacar, si es que queremos poner a algún integrante de la banda en relieve, aunque todos dan el 120% sobre las tablas, habría que hacerlo con Erlend Hjelvik, su vocalista, un verdadero imán sobre las tablas, que no dejó de ejercer su magnetismo en ningún momento del set. Un set que fue compacto, sin fisuras y sin ningún tipo de altibajos ni parón. Desde la entrada con una de sus ya célebres máscaras de pájaro, hasta cuando ondeó la gigantesca bandera con motivos de la banda en el foso entre el público, se ganó el respeto y la admiración de los allí congregados. Grandes. Muy grandes. Sin duda uno de los ganadores del festival. No se los pierdan, sea donde sea que toquen. Están destinados al Olimpo del Rock y el Metal.

Y tras los de Stavanger, cruzamos la frontera al escenario principal como si a la vecina Suecia fuera para ver a In Flames, que crecen cada vez más. Con un juego de luces sencillo pero muy efectivo, basado en una especie de neones colocados en el fondo del escenario a modo de barreras o columnas, reforzados por el resto de aparatos lumínicos, dieron un repaso por toda su discografía, aunque con más peso en lo más nuevo, y más melódico que sus anteriores etapas. La verdad es que no entendemos mucho por qué una banda como In Flames no está más arriba aun de lo que está, porque sus temas y su directo son demoledores, sin fisuras.

Y llego Al Jurgensen. Llegó Ministry y su locura. Decir que son una apisonadora es quedarse corto. Una bomba H, un hongo atómico, unas bombas de racimo, un tsumani. La bofetada sónica que nos dio Ministry resonará largo tiempo en nuestros oidos y nuestro cerebro. Increíbles. Ni un solo segundo de tregua desde que empezaron. Jurgensen no defrauda, a pesar de que parece que deambula por el escenario sin mucho interés ni dirección domina cada momento de la actuación al milímetro. Nada se escapa a su control.

Ya sabemos que las letras de Ministry son corrosivas críticas al sistema politico y social, al capitalismo y a la manipulación que ejercen la politica, la prensa y las multinacionales, y durante todo el concierto se proyectaron visuales en las pantallas laterales relacionados con la temática de cada canción, en lugar de las típicas tomas en directo de la banda encima del escenario.

No sabemos si el bueno de Al tenia a alguien particular en la mente en algunos temas, pero los visuales que acompañaron al tercer tema tenían por prota al actual presidente de los estados juntos de América, ese rubio de piel anaranjada que ustedes tienen ahora mismo en la cabeza, asi como Maduro y Chavez ilustraron «Señor Peligro», amén de algún otro dirigente en el resto de las corrosivas imágenes que salpicaron las pantallas durante toda su actuación. Tras una hora justita se despiden del Download. Realmente tremendos. Otros para la lista A.

Ahora toca ver cómo se las gastan los componentes de ese supergrupo llamado Prophets Of Rage, y ver cuál es su repertorio, si repescarán temas de sus anteriores bandas y cómo se desenvolveran encima del escenario. La respuesta es clara. El 50% de RATM y el 50% de Public Enemy es lo que hay ahí arriba. Si a eso le aladimos a B-Real de Cypress Hill, el resultado es lo que se ve. Comienzan fuertes, pero las voces no son nada nítidas, en especial la de Chuck D, lo cual lamentablemente solo se arregló, y no del todo, ya en la parte final del show. Comienza el dilema. Al tercer tema cae la primera de RATM, y nos tememos que esto se convierta en lo que vayamos a ver. Que está bien, y es totalmente lícito, pero nos parece un poco tomadura de pelo. Nos tocan un nuevo tema, sacado hace un par de semanas, y anúncian disco para el 15 de septiembre, ….y otro clasico. La sombra de De La Rocha es alargada, y a éstos prophets les falta un poco ser rage. Cuando le llega  el «turno» a Public Enemy, nos falta flow para luchar contra el poder (ay, Flavor Flav). A ver cuánto tardan en caer las de Cypress Hill… Como si nos hubieran oido, los ex-RATM abandonan momentáneamente el escenario para que B-Real y Chuck D le den caña al mono con lo que DJ Lord va soltando a los platos. La vuelta de la banda marca la vuelta a la rueda.

También hay momento para el recuerdo, con Tom Morello como maestro de ceremonias, de su compañero en Audioslave, Chris Cornell, y tocan un tema que canta a capella el público, y que dedican a su memoria, mientras unas gotas de lluvia caían al recinto. Realmente emotivo el momento. Tras ello continúa la actuación. Agradecen la oportunidad de tocar por primera vez en la piel de toro con esta formación, y sigue el karaoke.

Aunque bien pensado, y con todas las pegas que se nos puedan ocurrir, el público está gozando de lo lindo, y en bastantes momentos aparece la piel de gallina al llegar a esos clasicos clímax de los temas de RATM. Al final esto consiste en disfrutar y pasarlo bien, y podemos dar cuenta de que el público así lo hace.

En los parones se oye de fondo el eco del señor Muir y su banda, que seguro también están proporcionando su ración a los numerosos asistentes a su escenario que se vislumbran en la lontananza.

Uno de momentos más álgidos de la noche se alcanza con ese tema del cual el público interpreta la version española del estribillo, «Killing In The Name Of», con el que ponen fin a un concierto reconfortante y energetico.

Para cerrar el festival decidimos ir al tres, a dar una oportunidad a los tapados Avatar, tomando la dura decisión de perdernos a NOFX. De paso frente a su escenario, vimos a NOFX comenzar su show. Los muy cachondos tenian un cartel del tamaño de un póster como telon de fondo y una bandera lgtb en el soporte de teclado. Incluso les decían a los que pasaban de largo de su escenario que dónde iban, que ellos eran mucho mejores que las bandas que iban a ver. Genio y figura. Sus acordes hardcoretas sonaban a nuestro paso. Esperamos no equivocarnos porque NOFX es siempre apuesta segura, pero ¿qué es la vida sin riesgo??

En esta ocasión la apuesta salió bien. Avatar son un quinteto que desde el norte escandinavo, en concreto de la vieja Suecia, patria adoptiva del Landismo, que desarrollan una mezcla de metal clasico con nu metal y melodías bastante pop en algunos momentos, pero lo que verdaderamente les hace atractivos y diferentes es su puesta en escena. Ataviados con una especie de atuendos híbridos de un tirolés y un clown de circo con un guardia de corps, en llamativos colores donde el amarillo y el rojo predominan, su teatralizada e histriónica actuación cala en la audiencia que conoce sus temas y los corea. Parece que hay ganas de apurar el festival hasta el último suspiro. Bien es cierto que no son los primeros, ni tampoco serán los últimos en teatralizar hasta el límite su propuesta musical, pero nos parecen dignos de ocupar un lugar relevante.

A esto hay que sumar la solvencia de sus integrantes, la potente voz de Johannes Eckerström, además de su evidente talento actoral para dar vida al personaje que encarna. Han demostrado con creces la solidez de su apuesta en los ya seis trabajos que llevan a las espaldas, de los cuales interpretaron una buena muestra en el tiempo de que dispusieron

Sin duda recomendables al ciento por cien, y una excelente manera, al menos para nosotros, de dar término al bautismo de fuego del Download, que ha demostrado que merece un hueco preferente entre los grandes festivales de la piel de toro. El año que viene volveremos.

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