El anuncio de cervezas Mahou enciende al mundillo de la música (que, sin embargo, parece no ver la viga en su propio ojo)

Nuestro tiempo y esfuerzo también cuesta dinero

Parece que la polémica musical de esta semana en las redes sociales gira en torno a la marca de cerveza Mahou y su anuncio televisivo en el que se paga en botellines de la bebida a un grupo (que me corrija alguien si me equivoco, pero la música creo que pertenece a Porretas).

Huelga decir que el intento de Mahou por hacer un anuncio simpático («nuestra cerveza es tan buena que cualquiera se daría por satisfecho si le pagaran en especie con ella») se le ha vuelto en contra. He llegado a leer a gente relacionada con el mundo de la música que va a dejar de consumir Mahou; aunque, por contra, también he leído a algún que otro músico comentar que el anuncio no le molesta en absoluto, de lo que quiero dejar aquí constancia porque me parece lo justo. Pero el culmen de la protesta ha llegado de la mano de un tal Carlos Fernández Abril, que ha iniciado una campaña en la plataforma Change.org contra el anuncio.

Dejaré claro que estoy esencialmente de acuerdo con la opinión mayoritaria antes de que me empiecen a caer los palos; y también me gustaría aclarar que, ahora mismo, estoy vertiendo aquí mi opinión personal, no la de esta web en su conjunto, que no tiene por qué coincidir con la mía. Pero también me gustaría dejar claros un par de asuntos, porque uno tiene la impresión de que muchas veces gran parte del colectivo de músicos no es capaz de ver la viga en su propio ojo. Porque, bueno… hoy la excusa nos la ha dado Mahou, pero suelen ser recurrentes los posts en redes sociales que se hacen virales cuando algún «promotor» sin escrúpulos pretende tener a gente tocando por la cara en su bar. El problema existe y ojalá no fuera así, que quede claro, pero más adelante ya os diré por donde voy.

Soy consciente de que yo, como representante de «la crítica» (lo entrecomillo porque yo me considero un melómano, nada más), probablemente soy visto por muchos como el enemigo, el mal necesario. Para bastantes músicos -y a lo largo de más de una década, como imaginaréis, me ha tocado aguntar muchas cosas-, no soy más que un listo que descarga sus neuras y combate sus frustraciones -básicamente la de no haber conseguido dominar ningún instrumento- hablando mal del prójimo.

De cualquiera de las maneras, hace ya más de diez años que nos lanzamos a una aventura que nos ha llevado mucho trabajo, muchas preocupaciones, muchos sinsabores y también, y esto no es lo menos importante, MUCHO DINERO. Podría parecer ahora que yo me hubiera metido en esto por la gloria y por ver si así conseguía redondear mis ingresos; cada uno es libre de pensar lo que quiera, no voy a entrar en algo tan mezquino, pero solo diré que si así fuera, Rock and Roll Army no habría durado ni dos años.

¿Por qué entonces nos metimos en algo así? Por amor a la música, simplemente. Tanto amor o más que el que muchos de vosotros, músicos que me estaréis leyendo ahora mismo, os hace meteros varios días a la semana en un local de ensayo y/o hacer kilómetros para dar un concierto ante un puñado de personas muchas veces palmando pasta.

Pues mirad, aquí nosotros también la palmamos (y en grandes cantidades, por cierto). Y también estamos más que acostumbrados a que mucha gente de grupos pretenda que le hagamos favores por la puta cara. La gran mayoría sin siquiera tener el gusto de conocerlos. Y ahora yo os pregunto, ¿por qué habría de hacerlo?

Porque amigos, quiero que la gente sea consciente de que mi tiempo y mi esfuerzo, al igual que el vuestro, cuesta dinero. Yo me paso literalmente horas trabajando en esta web 6 o 7 días a la semana, aguantando comentarios estúpidos en nuestros perfiles de las redes sociales, a encargados de promoción con más rostro que espalda, gente de comunicación de promotoras con escasos modales y músicos que pretenden que les anuncie sus bolos porque sí o -y esta es mi favorita- que pretenden que les haga una reseña de su disco sin siquiera habérnoslo hecho llegar («está en ‘el espoti’, tío»).

Y ojo, que no estoy diciendo que todo el mundo sea así. Afortunadamente hay gente que sabe hacer muy bien su trabajo y a los que estamos más que agradecidos. Pero por desgracia existe también mucha otra gente, también entre los músicos, que no valora para nada el trabajo que hacemos y que esperan -algunos incluso demandan- que yo les dedique todo mi tiempo, mi esfuerzo y mi trabajo para hacerles promoción. Porque, evidentemente, yo soy un parásito que me alimento de lo que ellos generan, ¿cómo puedo tener la desfachatez de rechazar lo que me ofrecen y encima hacerme el ofendido? Dentro de la cadena es evidente que somos el eslabón menos importante…

También soy consciente, y quiero decirlo así, de que existe mucha chusma dentro de los «medios». Creo recordar que ya comenté por aquí la reseña de un disco que leí una vez en la que un tipo animaba a la gente a descargárselo de lo bueno que era. A este respecto, no es infrecuente leer reseñas en medios supuestamente serios de discos que es obvio que no han recibido. Y no diré que nosotros no lo hayamos hecho nunca, pero desde luego no es una cosa que ocurra habitualmente. ¿Y sabéis por qué? Porque nos tomamos nuestro trabajo con mucho respeto. Con tanto respeto que creemos que el que piense que no nos necesita para hacer promoción no merece que se la hagamos por la cara. Así de simple.

Sé que todas estas cosas no nos han hecho simpáticos a los ojos de cierta gente, pero yo prefiero ser coherente y respetarme a mí mismo al final del día que pasar por ciertas cosas. Y tras leer esto sé que muchos pondrán el grito en el cielo. Porque hoy en día la gente es incapaz de leer durante más de tres minutos seguidos; sacan sus conclusiones leyendo por encima y reafirmándose en lo que piensan previamente, sin importar si lo que han leído dice realmente lo que ellos creen que dice. Como sé que mis queridos lectores no son así en su mayoría, creo que esta vez no habrá malentendidos, nadie defecará en sentido figurado sobre mi familia y puede que algunos lleguen hasta a comprender y ojalá a compartir lo que digo; pero tanto si es así como si no, podéis dejar aquí debajo vuestros comentarios y opiniones para que podamos entrar en el debate todos y no me piten los oídos más de lo que ya lo hacen por los acúfenos que sufro. Pero que sepáis que el asunto va en ambas direcciones.

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