Scott H. Biram – Zaragoza (Sala López 9-6-2017)

Biram tiene la capacidad de convertir lo de siempre en algo impredecible

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Volvía Scott H. Biram el pasado viernes a Zaragoza por tercera vez -si no me equivoco- y en esta ocasión para defender en directo «The Bad Testament», su nuevo trabajo, aunque podía haber venido sin nuevas canciones que presentar y el resultado habría sido probablemente parecido.

Y es que a estas alturas el texano tiene un repertorio lo suficientemente amplio como para que su concierto no se resienta haga la selección de canciones que haga. Siempre y cuando no falten algunas de esas joyas suyas como «Wild Side», interpretada casi a las primeras de cambio y creando con ella el primer clímax de la noche -en su anterior visita sin embargo la dejó fuera del set list-, «Still Drunk, Still Crazy, Still Blue» o «I Want My Mojo Back», canción esta última con la que se despediría momentáneamente antes de decidirse a interpretar unos bises.

Parte del público que había abarrotado La Ley Seca en su anterior visita cometió sin embargo la torpeza de quedarse en su casa o dedicarse a otros menesteres: la Sala López, con un aforo bastante mayor que aquella, acabó quedándose demasiado grande para un Biram que en un momento de la noche comentó que pensaba que no iba a acercarse nadie, aunque la imagen de la sala tampoco resultó demasiado desoladora una vez que el remolón público de la ciudad acabó llegando al filo de las 22:00 horas, inicio teórico del concierto. No les culpo tampoco, a priori podría parecer que poco nuevo puede aportar a su show una «one man band».

A Scott, todo un personaje probablemente curtido en mil y un tugurios peores, no pareció importarle demasiado y ofreció uno de sus típicos shows donde además de la música no deja de soltar comentarios, aunque muchas veces sea una mínima parte del público la que entienda sus bromas. Biram demostró así en las pausas entre canción y canción un inusual conocimiento de variedades de vino, tipos de uva y denominaciones de origen (no en vano en su último disco hay un tema titulado «Red Wine»), reconoció que no tenía ni idea de qué significa el título de su nuevo trabajo, animó al público a celebrar la noche del viernes emborrachándose, explicó como asea su trasero James Hetfield («back to the front») o comentó que era la última vez que se iba de gira con una única guitarra después de romper una cuerda y tener que parar su interpretación de «Downtown Chicken» porque «necesito esa cuerda para tocarla». Esto dio lugar a uno de esos momentos fuera de guión, con Scott arrancándose a cantar a lo gospel mientras apañaba de nuevo su instrumento.

El «Dirty Old One Man Band» no olvidó tampoco homenajear a algunos de sus héroes musicales como The Delmore Brothers, Gary Stewart o Leadbelly, completando nada menos que hora y tres cuartos de concierto en el que además de su carisma nos dejó su pericia con el bottleneck o la armónica, ese instrumento imprescidinble para las canciones de trenes como él mismo dijo. Y es que solo gente como Biram tiene la capacidad de convertir lo mismo de siempre en algo totalmente impredecible.

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