The Arrogants – Zaragoza (La Bóveda 23-05-2017)

Tal vez les falte algo de tablas, pero se desenvuelven con la suficiente soltura y su dominio de los instrumentos es más que suficiente para encender al público

Pudiera parecer que un martes no es el día más indicado para la celebración de un concierto. Al menos no para una ciudad como Zaragoza, donde el rock y otros estilos son cada vez más minoritarios y su público también cada vez más envejecido. Y sin embargo el ambiente que presentaba La Bóveda del Albergue en la noche de ayer era bastante animado. Se pueden dar por tanto con un canto en los dientes The Arrogants, el joven quinteto francés -en formación de cuarteto en esta visita a nuestro país, no está presente el teclista-, de haber conseguido arrastrar a varias decenas de personas en semejante día de la semana.

A la «tempranera» hora de las 21:30 -nuevamente para esta ciudad, donde incluso un día de diario ver comenzar un concierto antes de las 22:15 es casi como presenciar el paso a galope de un unicornio-, los cuatro jovenzuelos subían ordenadamente al escenario y preparaban sus instrumentos en una actitud casi tímida. Enseguida se arrancarían a tocar su breve repertorio de unos 50 minutos, consiguiendo que el público se fuera acercando al escenario a la vez que poco a poco aumentaban literalmente la temperatura de La Bóveda.

Tal vez se note que a los chavales les falte algo de tablas, pero se desenvuelven con la suficiente soltura y su dominio de los instrumentos es más que suficiente para encender al público. El enérgico batería da muestras de potencia, perfectamente acompañado por la otra pierna de la sección rítmica, un bajista eléctrico y de actitud punk cuando arremete contra el micro, mientras que las guitarras crean una muralla sónica prácticamente impenetrable. Ambos guitarristas y bajista se alternan las voces, aunque con mayor protagonismo del más pequeño de los tres, que con su pedal inunda con toneladas de fuzz el espacio y provoca los recurrentes acúfenos en más de un oído ya castigado por años de constante tortura sónica.

Tras tres cuartos de hora que pasan como un suspiro, The Arrogants anuncian que el siguiente será su último tema. Tras retirarse será su manager el que tome el micrófono para azuzar al público para que anime a la banda a tocar uno o dos temas más. Dicho y hecho, The Arrogants vuelven a tomar el escenario para un doble bis con el que darán por finalizado ahora sí su contundente concierto.

Si os gusta el garage sesentero y os cae cerca uno de los conciertos que todavía les quedan en nuestro país hasta el próximo domingo ni lo dudéis.

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