¡Una noche en la Movida! – Madrid (15-5-17 Wizink Center)

Grité una noche

Para todos los eventos que han tenido que lidiar esta semana con el amplio programa gratuito que festejaba las fiestas patronales de la capital del reino la cosa no ha sido fácil. La multitud de planes, en la mayor parte de los cuales es posible incluir a los más pequeños de la casa, hace que pasar por taquilla no sea la prioridad del respetable.

Aún así, al macroevento al que hoy asistíamos, aunque le costó arrancar, congregó una entrada respetable en el recinto que ya no sabemos si es el ring, el box, el stage o como quiera que denominen a la estructura de telas que se usa en el palacio de los deportes de la CAM para dividir su mastodóntica capacidad al gusto del consumidor, en este caso del promotor.

Un maratón como ¡Una noche en la movida! siempre es apetecible. Presentar sobre el escenario un cartel que rememora y reivindica a las bandas que durante el desarrollo de la Movida Madrileña disfrutaron de sus momentos más álgidos en cuanto a popularidad y repercusión de crítica y público siempre es una baza ganadora.

Nada más entrar en el recinto, Magín y Pepo, los míticos pinchadiscos del Rock·Ola, el nucleo donde germinó el movimiento, amenizaban la espera. También lo harían durante los consabidos y obligados cambios de escenario entre las diferentes bandas.

Javier Ordovás, locutor radiofónico muy vinculado al período homenajeado, fue el encargado de ejercer de maestro de ceremonias y ponernos en situación del devenir de las bandas a las que presentaba.

Casi sin darnos cuenta Pistones saltan a la arena para refrescarnos sus temas más concidos. Al igual que el resto de las bandas, debido al formato del evento, su repertorio no fue muy extenso, pero les dio tiempo a mostrarnos un buen puñado de clásicos. Chirinos y Ambite en plena forma conectaron con el público que iba entrando al recinto, alcanzando la máxima cota en el tema que cerró su actuación, que no podía ser otro mas que “El Pistolero”.

Tras Pistones, la incorporación de última hora, Costas, con su banda homónima, dio un somero repaso a grandes éxitos de Siniestro Total en la época en la que él comandaba el combo, que, todo hay que decirlo, es la más conocida y representativa. Ante el escaso tiempo de que disponían las bandas, Costas optó por fusionar varios títulos en una especie de medley para dar cabida a más momentos estelares. Cierran el show con “Miña Terra Galega”, ampliamente coreada por los asistentes.

Casi sin tiempo saltaron a la escena Immaculate Fools, con Kevin Weatherill al frente comandando la más reciente encarnación de la banda, integrada casi en su totalidad por músicos gallegos. “Got me by the heart”, “Immaculate Fools” o “Wish you were here” suenan correctamente, aunque todavia puede notarse cierto óxido en la banda, que suponemos limarán durante su gira. Ahora que Weatherill esta afincado en galicia, o como dijo, estoy medio de gallego, suponemos que le hace mella el carácter celta, pues bromea sobre su pelo y chapurrea en castellano. Quizás la morriña hizo que inmediatamente después de su alegato galleguista tocaran “So Sad”.

Vuelta a la sesión de Pepo y Magín para encontrarnos con los refundados Nacha Pop, que disfrutaron ya de un recinto con bastante público al que mostrar sus temas. Nacho García Vega acompañado de sus músicos de siempre repasaron los grandes temas de la banda, pilar de la movida, abriendo con “Grité una Noche”, que puso el lugar patas arriba, y no faltó el momento de recuerdo al ausente Antonio Vega, de quien unos días atrás, como recordó Nacho, se cumplió el octavo aniversario de su fallecimiento. Le dedica un par de temas, a destacar el muy emotivo “Lucha de Titanes”. Como era previsible, “La Chica de Ayer” cerró el show de Nacha Pop, que con mucha solvencia y actitud pusieron el listón alto al resto de los participantes, certificando que gozan de una segunda juventud sobre las tablas.

Los siguientes de la lista eran The Stranglers, directos desde la pérfida albión. Su montaje, con un inmenso telón de fondo, estaba cuidado milimétricamente. Sin duda para ellos la cita tenía gran importancia. Y segundos después, cuando comenzaron a desgranar sus temas, su actitud y sonido ratificó nuestra impresión. Repasaron un buen puñado de temas de su pre-punk intelectual, elegante y melódico. Brunel se paseaba con su bajo mientras Warne se desgañitaba en el micro. Realmente impactante la actuación del cuarteto, que parecía estar encabezando su propio evento, y que puso en marcha a buena parte del público, haciendo aflorar los pasos de baile en platea, y acompañandoles con la letra de “Always The Sun”. Al poner termino a su actuación, una parte del público abandonó la sala. No en balde siendo laborable la siguiente jornada, muchos no pudieron asumir ver a los, en teoría, cabezas de cartel.

Y decimos en teoría porque el señor McCulloch, al frente de sus Echo and the Bunnymen, no dio la talla, a pesar de que el evento y la exigencia organizativa de un set corto, a priori, jugase a su favor. Un puñado de los muchos himnos que atesora el grupo hubiéra sido más que suficiente para hacer el trabajo. Pero el señor McCulloch está en otra. Los cantos gregorianos que sonaban cuando hicieron aparición nos mostraron al líder atrincherado tras unas enormes gafas de sol y una americana a la que un ventilador hacía ondear en torno a su figura.

Acompañado, en la sombra, por los músicos que ahora conforman la banda, no se movió de su micro, y al tercer tema ya estaba tocando una versión del “Roadhouse Blues”, de The Doors, y poco mas adelante acabando uno de sus temas en un medley the “Walk on the Wild Side”, de Reed, que estiró como el chicle. Su repertorio fue casi calcado al de su actuación en Benicassim hace un año, su actitud también. Una pena que alguien que lo tiene tan fácil para seguir siendo una leyenda sucumba tan obviamente a sus própios efluvios.

Con menos de un cuarto del aforo cierra con “Lips Like Sugar”, con la quebrada voz de Ian McCulloch, solo un eco de sus mejores momentos, demostrando que realmente las canciones clásicas de la banda son las que enganchan al respetable. Una pena no haber puesto un mejor broche a una noche sin duda para el recuerdo.

Relevante y encomiable el pundonor de los organizadores para poner en pie una apuesta como ésta, que esperamos fervientemente tenga continuidad y se asiente como una de las citas a marcar anualmente en el calendario. Al menos por una noche, el espíritu de la movida sobrevoló el cielo del foro.

Comentarios

Comentarios