‘Tarántula’ de Bob Dylan

A pesar de la dificultad para desentrañar su significado, "Tarántula" parece esconder referencias a la propia vida del autor

Cuenta la leyenda, alimentada por el propio Bob Dylan, que “Tarántula” no fue una obra creada para ser editada, pero que acabó viendo la luz por una jugarreta de su entonces manager Albert Grossman. Sea como fuere, tuvieron que pasar varios años hasta que fue editada oficialmente -ya habían circulado copias pirata- en el año 1971. Parece ser, según cuenta Benjamín Prado en el prólogo de esta edición bilingüe, que Dylan había revisado y anotado unas galeradas, pero que su accidente de motocicleta dio momentáneamente al traste con el proyecto.

“Tarántula” recoge una serie de escritos y poesías que Dylan escribió entre 1965 y 1966, tal vez en uno de sus momentos vitales más turbulentos, dice la crítica que influenciado por Jack Kerouac, William S. Burroughs o Allen Ginsberg. La misma crítica que no ahorró comentarios negativos hacia la obra.

Y es que, como figura de esas que se consideran por encima del bien y del mal y, por lo tanto, con carta blanca para llevar a cabo cualquier idea que se le pasase por la cabeza, aquí Dylan pergeñó una obra incómoda, difícil de leer si no fuera por su relativa brevedad (poco más de 200 páginas, pero hay que tener en cuenta que se incluyen los textos tanto en inglés como en castellano). Porque difícil resulta, sobre todo en la primera mitad del libro, seguir un discurso que parece construido a base de poner una detrás de otra palabras y términos escogidos aleatoriamente. De hecho hay momentos en que a una ciertas partes del libro le recuerdan a las traducciones automáticas de los motores de internet.

Y aquí quiero hacer un inciso y alabar la labor del traductor, Alberto Manzano, porque tiene que ser realmente complicado respetar la esencia del texto conservando a la vez una extensión similar de términos a la del original. Y tampoco debe de ser sencillo trasladar al castellano ciertos pasajes donde Dylan juega con rimas, palabras de escritura similar, etc. En este sentido es todo un acierto haber realizado esta edición bilingüe porque ayuda a comprender el sentido de algunos pasajes.

Afortunadamente para la fluidez de la lectura, a partir de aproximadamente la mitad de la obra como decíamos Dylan parece escribir con algo más de claridad. Incluso una cree reconocer referencias a su propia situación vital (es más, en un momento dado el de Duluth se cita a sí mismo). Sin embargo, es imposible desentrañar una trama porque lo más parecido a un argumento lineal que encontramos es la repetición de algunos nombres y apodos como protagonistas de cada “capítulo”.

“Tarántula” es, en definitiva, una obra que tendrá más interés para el fan completista que para el amante de la literatura rockera.

“Tarántula” de Bob Dylan está editado por Malpaso.

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