Bonafide + Worry Blast – Zaragoza (Sala Z 13-5-17)

Bonafide deberían ser más grande de lo que son: tienen la canciones, el carisma y el directo

Bonafide + Worry Blast – Zaragoza (Sala Z 13-5-17)
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Doble cita con el hard rock la que pudimos vivir el pasado sábado con el concierto que ofrecieron los suecos Bonafide y sus jovencísimos acompañantes, los suizos Worry Blast, que han estado abriendo sus conciertos de este recién terminado tour por nuestro país. Regresaban Bonafide por tercera vez (si no me falla la memoria) a la ciudad del cierzo, aunque tal vez por la feroz competencia conciertil del fin de semana la Sala Z no estaba todo lo concurrida que la ocasión merecía.

Al filo de las 21:00 saltaban a escena Worry Blast en el que sería su último concierto compartido con los de Pontus Snibb. Con un sonido contundente y vigoroso, Worry Blast explotan toda una serie de clichés del rock and roll (frases como “raised by rock and roll” o “hands up in the air”…) y basan su sonido en los riffs de AC/DC vía Airbourne principalmente, pero eso no tiene por qué ser necesariamente negativo. Los chavales le ponen ganas y lo dan todo sobre el escenario, consiguiendo enganchar al público y no solo a base de trucos escénicos como subir a la barra y arengar a los asistentes desde allí o el lanzamiento de falsos billetes de dolar. Muy disfrutables durante sus aproximadamente 50 minutos de actuación y con mucho potencial.

Tras los suizos llegaba el turno de las estrellas de la noche, que parecía que no tenían un minuto que perder: a una hora tan “extraña” como las 22:10 tomaban las tablas ante un público tal vez menos numeroso de lo esperado, pero no por ello menos entusiasta. Bonafide están presentando su trabajo más reciente, “Flames”, su sexto largo ya en estos diez años de carrera, así que es natural que incluyan en su set algunos de sus temas como “Back in Flames” o “Smoke and Fire”, pero no se olvidan de dar un repaso a lo más granado de entre su discografía anterior. Pontus Snibb dirige el cuarteto con su voz y su guitarra, pero tiene en el bajista Martin Ekelund al mejor aliado posible para animar al respetable: no deja de moverse, bromear con la primera fila, jugar con su Thunderbird o posar para las cámaras, atrayendo gran parte de las miradas. El otro guitarrista Anders Rosell o el batería Niklas Matsson quizás den menos juego, pero también tienen sus momentos de protagonismo durante el show, como cuando se enzarzan en duelo musical con Snibb. El líder por su parte también sabe cómo llamar la atención, como cuando se apea del escenario y da una vuelta a la sala sin fallar una sola nota, o como cuando canta sin micro al final del concierto.

Durante la hora y cuarto que dura el concierto “normal”, a Bonafide les da tiempo a hacer guiños a Lenny Kravitz o Megadeth, pero sin duda la mejor respuesta viene cuando, ya completamente desbocados, arremeten con sus -probablemente- temas más conocidos: “Hard Livin’ Man” y el himno “Fill Your Head With Rock” al que invitan a los miembros de Worry Blast a sumarse. Sin apenas descanso -Pontus Snibb siguió tocando su guitarra desde el puesto de merchandising para casi inmediatamente retornar al escenario- la banda aún tuvo tiempo de interpretar dos temas más antes de despedir definitivamente, esta vez sí, un concierto de cerca de hora y media de duración con un contundente “I Don’t Need No Doctor” coreado por toda la sala.

Personalmente no entiendo como estos tíos no son bastante más grandes de lo que son, porque tienen las canciones, el directo y el carisma suficiente. El mundo es un asco, supongo.

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