Sigmund Wilder: entrevista con David Martínez
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“Me llevaría ‘Songs of Faith and Devotion’ a una isla desierta”

En “The Art of Self Boycott”, el debut de David Martínez bajo el alias de Sigmund Wilder, se dan cita diversas influencias que todas unidas dan vida a un trabajo con un sonido totalmente personal. Dotado de un sonido en cierto modo clásico (en el sentido de que su base parece estar treinta años atrás) pero a la vez totalmente actualizado, podría decirse que, desde ese aspecto, “The Art of Self Boycott” es un trabajo de contrastes. Es también un trabajo altamente personal, hasta en la forma de grabarlo, como nos cuenta el mismo David en la siguiente entrevista.

– El título del disco me parece un tanto cenizo, ¿qué querías expresar con él y en qué medida representa el contenido del álbum?

– Ciertamente, es algo cenizo y es muy representativo de las historias que cuenta el disco. Son historias muy cotidianas. Todas ellas tienen un mínimo común denominador que es el absurdo del ser humano. El título esconde historias complejas. Habla básicamente de la facilidad y la tendencia que tenemos las personas a complicarnos la vida y a convertir en una montaña rusa historias que bien planteadas podrían ser muy simples.

– A propósito, me llama la atención que el título es muy parecido al del debut en solitario de Jesse Malin. Ya sé que musicalmente se encuentran muy alejados, ¿pero te inspiraste en ese disco de alguna manera o el parecido simplemente es casual?

– Escribí “The Art Of Self Boycott” (el tema) y decidí que sería el título del disco casi un año antes de descubrir a Jesse Malin. Él fue mucho más drástico a la hora de elegir el título. Habla de autodestrucción. Yo me quedo en la fase “complicarnos la vida”. Supongo que le doy algo de margen reorientación a las historias. Descubrí a Malin en su último concierto en La [2] de Apolo. Salí de ver a Tricky en la sala grande y me metí en La [2] por curiosidad. Es un grande que merece un reconocimiento masivo. Ojalá algún día se le haga justicia.

– Tengo mucha curiosidad también por saber de dónde viene el nombre de Sigmund Wilder, ¿podrías explicárnoslo?

– Tenía claro que quería dar al proyecto un nombre de personaje como son los casos de Franz Ferdinand o Marilyn Manson. Brian Warner creó un personaje combinando el nombre de un mito erótico y asesino en serie. En este caso, Sigmund representa el intelecto. Simboliza el urgar en lo desconocido (el inconsciente en su caso), el no quedarse en lo simple y superfluo, etc. Pensé que sería una buena idea ponerle el apellido de un músico que hubiera marcado mi vida y caí en Alan Wilder, el ex Depeche Mode, pieza clave en tres de los discos puntales de la cultura contemporánea como son “Music For The Masses”, “Violator” y “Songs Of Faith And Devotion”. Éste último es uno de los cinco discos que me llevaría a una isla desierta.

– Por lo que he leído, la docena de canciones que componen el álbum las has compuesto a lo largo de varios años. ¿Han evolucionado mucho las composiciones en este tiempo?

– Han pasado tres años desde el momento en que empecé a escribir las canciones hasta la publicación del disco. Yo tenía clarísimo el disco que quería hacer desde el mínuto 1. Tenía claro que sólo quería meterme en este circo si era capaz de crear un disco que me hiciera flipar como oyente. “Busqué” a David Palau, a quien conozco desde hace muchos años y con quién tengo una conexión personal absoluta. Él ha sido pieza clave en todo esto. Nuestros backgrounds musicales son muy dispares. Su corazón pertenece al hard rock, pero entre sus logros está haber sido galardonado con un Grammy por su trabajo como productor de David Bisbal. Le pasé mis discos de cabecera e hicimos un master en ciencias de la new wave británica con bandas como The Cure, Depeche Mode, Echo & The Bunnymen, Duran Duran o New Order. Invitamos a la fiesta a Nine Inch Nails, a Marilyn Manson, a Interpol, a Placebo, a Editors y cuando los tuvimos a todos juntos escuchamos “Outside”, la obra maestra de David Bowie. La capacidad de David Palau para escanear la mente de un artista, transformarla en un disco y clavar con tal precisión algo tan difícil de describir como el sonido es una prueba más de por qué tiene un gramófono en la estantería.

– Has grabado prácticamente todo el disco tú solo, ¿has pensado en presentar estas canciones en directo con una banda?

– He contado con dos ases. Joan Barbé grabó todas las baterías del disco. David Palau ha grabado algunas guitarras, teclados y ha hecho un trabajo impecable con las programaciones y los loops. Yo interpreté el resto. Hemos hecho recientemente la presentación en directo del disco en La [2] de Apolo. Conté con un all star en el escenario (David Palau a la guitarra, Diego Teruel al bajo y Toni Mateos a la batería). Siempre que sus agendas profesionales lo permitan intentaremos mantener esta alineación en nuestros directos.

– Y ya que lo mencionamos, ¿qué ventajas y/o desventajas ves en grabar prácticamente solo respecto a hacerlo con otros músicos?

– Para mí hubiera sido muy fácil delegar la grabación en músicos de sesión pero quería que el resultado fuera lo más personal posible y que las canciones llevaran el máximo de mi ADN. Las historias que hay tras las canciones son demasiado personales. Necesitaba que la interpretación del disco fuera tan mía como técnicamente fuera posible.

– ¿Has quedado pues satisfecho con cómo ha quedado el álbum? ¿Qué destacarías de él?

– Satisfecho al 100%. Destacaría su autenticidad. Creo que es de esos discos que requieren varias escuchas hasta que consigues hacértelo tuyo. Las historias que cuenta son situaciones por las que pasamos todos en cualquier momento de la vida. Están contadas con mucha intensidad. Musicalmente es un género al que se dio la espalda hace muchos años, que cuida mucho el detalle y la transmisión de emociones.

– ¿Cómo describirías su contenido? ¿Qué querías plasmar tanto musical como líricamente en estas canciones?

– Es muy dramático. Son historias frustradas, historias muy prometedoras torcidas y abortadas. Es un escaparate de miedos, inseguridades, desorientación, confusión, etc. Las canciones cuentan cómo muchas veces el destino se lleva por delante tus sueños sin que puedas hacer nada por evitarlo. El disco también tiene momentos de lucidez, momentos en que sale el sol y dónde reina la superación como “Only If We Try” (el primer single). Es un disco de emociones muy intensas.

– Para terminar, ¿te gustaría añadir algún mensaje especial para nuestros lectores?

– Les daría las gracias por apoyar la música, la cultura y el arte y les pediría que no dejen de comprar discos, de ir a conciertos, de apoyar a los artistas a difundir su arte, etc.

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