Le Volume Courbe + Grimm-Grimm – Madrid (Maravillas 22-4-17)

Sutileza en la Maravillas

Estábamos citados esta noche a un combate peculiar. Dos propuestas unipersonales que se funden en una sola para mostrarnos el poder de la simbiósis entre dos personas en principio aparentemente no tan cercanas. En un formato a modo de combate pugilístico, ésta vez de manera amigable, el cuadrilátero de la sala Maravillas hacía las veces de sudoroso anfitrión del evento.

Antes de que los púgiles saltaran a la arena, el vocalista de The Telescopes, Stephen Lawrie, abandonaba el ruidoso shoegaze de su banda para ofrecernos un hipnótico set, unicamente acompañado de una guitarra acústica y unas notas contínuas disparadas desde su móvil, como envoltório de su áspera y profunda voz,  jugando con las intensidades y las repeticiones. Dio una vuelta de tuerca a  varios temas de su  banda y otros proyectos, y tras un corto pero muy interesante concierto nos dejó listos para el combate.

Así salieron al cuadrilátero Charlotte Marionneau y Koichi Yamanoha, fusionando sus respectivos trasuntos musicales.

Yamanoha con su Martin acústica, filtrada y procesada una y mil veces por la armada de pedales que se encontraban a sus pies, y la tímida gala Marionneau con su voz, un Korg analógico y varios achiperres que mas tarde  utilizaría de forma peculiar para vestir alguno de los temas que interpretaron.

Nada mas dar comienzo esta “pelea” musical, que mas que eso era un abrazo simbiótico entre ambos, vimos cual iba a ser el resultado de la propuesta.

Sutilezas vocales, principalmente por parte de Le Volume Courbe, pero también, aunque en menor proporción, por parte de Grimm Grimm, y ambientes etéreos como envoltorio. Todo ello entre capas y texturas que nos transportaron por momentos a espacios frágiles pero emocionalmente intensos.

Así fueron desgranando los temas durante la hora y cuarto que duró su actuación, entre tijeretazos a modo de cajas de titmo, y triangulos en vez de diapasón, que finalizaron intercambiandose los papeles por unos momentos cuando Yamanoha le echó las manos al Korg, creando una orgía de longitudes de onda, y Marionneau se sentó en el puesto de su antagonista.

Sin duda una cita a recordar, por lo menos por salirse un poco de la monotonía de la programación de muchas salas, que no dan cabida a propuestas alternativas como la que hemos disfrutado esta velada.

Esperaremos las próximas citas que Indypendientes nos tiene reservadas, con Desperate Journalist y Oblique+Carlos Bayona a la vuelta de la esquina. Encontrar artistas de poca repercusión pero alto valor musical es difícil. Verlos en directo lo es aún mas. Esperemos que la promotora siga ofreciendonos de cuando en vez estas poco frecuentes perlas. Estaremos atentos.

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