Ego confieso, me gustó “El amor entre dos mundos”; me pareció simpática y fresca, podría decir que incluso interesante más allá de la moñada que floreaba la historia. Soy una persona bastante desacomplejada a la hora de ver ciencia ficción y si me ofertas un mundo que se ha ido a la mierda estate seguro de que compraré la producción. Partiendo de esta base, con el tufillo a la película que comento y aconsejado por alguien de fiar me metí con “Equals”, la distopía de un mundo en el que el amor y los sentimientos están prohibidos a lo “Demolition man” o “Equilibrium”. Nada nuevo en este tipo de producciones pero que tanto gustan a quien firma este artículo.

El director es Drake Doremus, al que podemos recordar correcto en “Pasión inocente” y el guion es de aquella pequeña joya que tanto nos gustó (“Moon”); con esos mimbres podríamos tener algo decente entre manos.

La premisa era para que me gustase, una fotografía al hilo de lo que vimos en “La isla” y Kirsten Stewart -que para mí es aliciente suficiente- no lograron que superase con éxito una de las sesiones más aburridas en muchos años en la que más parecía estar viendo un anuncio desteñido de Calvin Klein en lugar de una de las películas previamente mencionadas. La sensación de pérdida de tiempo y de estreñimiento vital me ha dejado mal, muy mal.

Silas (Nicholas Hoult) y Nia (Kristen Stewart)  viven en un mundo en el que el amor está considerado una enfermedad y evidentemente se enamoran y pasados los 20 minutos te das cuenta de que carecen de todo interés, casi apetece que les maten. No voy a seguir, paso, es una basura y siento que perdí dos horas de mi vida intentando terminar su visionado.

¿Merece la pena verla? No, y punto.

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