Han pasado 20 años desde la última producción zombi de nuestro amigo y hace apenas un año que Zack Snider acaba de hacer la más brillante película de la historia del género. Romero cuenta con un guión y está dispuesto a utilizarlo. Con los retales de lo que no pudo usar en “el día” empieza a recorrer las oficinas de las majors ávidas de repetir el pelotazo que ha supuesto “Dawn fo the dead” en busca de padrino con la que rodar su nueva idea. No hay que olvidar que “Shaun of the dead” hacía brotar billetes verdes sin parar en estos momentos de las taquillas de todo el mundo.

Fox será la primera interesada en financiar el proyecto; sin embargo, la sospecha de un intento de apropiación de derechos echará atrás al director, que acabará encontrando acogida en Universal Pictures, productora que pondrá sobre la mesa 18 millones de dólares.

Romero ha llegado a auto criticarse diciendo que el cine de género debe estar más cercano a la guerrilla y costar menos dinero en clara referencia a la serie “The walking dead”, que ha criticado repetidamente por ser un culebrón con fiambres de fondo. Del guión de “el día” rescatará el papel Dennis Hopper como señor y amo de una colonia de humanos vivos, la semi inteligencia que se planteó en el largometraje previo o el uso paródico de malos malísimos que rozan la opereta (creo que contratar a Dennis Hopper es inherente a esto).

Crítica a la política del miedo, una especie de Pittsburg y el sempiterno “last man standing” nos ponen ante nuestros ojos un poco lo de siempre pero traído con mucha maestría al siglo XXI. Romero tiene un buen hacer, ha sabido adaptarse y ha entrado directo al lenguaje visual del nuevo siglo sin despeinarse, a pesar de sus regulares obras previas.

Siendo “El amanecer de los muertos” la mejor desde mi punto de vista, es posible que sea esta la que más me gusta y más veces he visto, puede simplemente porque su alto presupuesto y su factura impecable la hacen muy fácil y la convierten en un producto absolutamente mainstream.

Puedo perdonarle los zombis inteligentes que son lo más criticable solo por la factura; los más ortodoxos dirán que es mala y que traiciona cualquier principio establecido por el propio director, pero ¿quiénes somos nosotros para criticarle haber querido su trozo de la tarta siendo él el padre de la criatura? No seré yo.

En este caso no lo voy a etiquetar como perdedor porque simplemente hace lo que sabe en el momento preciso y en el lugar preciso, duplica con ingresos el presupuesto inicial y la película es correctísima. Sin embargo, será perdedor para sus fieles talibanes.

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