Blues Pills – Zaragoza (Las Armas 26-3-17)

Blues Pills regresaban a Zaragoza convertidos en una de las bandas del momento

Cómo cambian las cosas. Cuando Blues Pills debutaron en la ciudad del cierzo allá por mediados del 2012, con tan solo un par de referencias en el mercado, solo un puñado de aficionados nos acercamos a ver su concierto en La Ley Seca. Ahora, dos discos largos y algún directo después y con el apoyo de una discográfica importante detrás, la banda multinacional volvía a Zaragoza a un recinto más grande (Las Armas). Y además con muy buena entrada, y más si tenemos en cuenta que se trataba de un domingo. No es que me parezca mal, al contrario, me alegro por el grupo y por el rock.

La repercusión popular no es lo único que ha cambiado en este tiempo. De una banda bastante estática como me encontré entonces, incluyendo su frontwoman, hemos pasado a un grupo en el que la inquieta Elin Larsson se ha convertido en protagonista absoluta con su mesmerizante presencia, sus movimientos constantes maracas o pandereta en mano y por supuesto con su espectacular voz. Y así se mantendría durante la hora y media larga que duró aproximadamente el concierto: sin parar de saltar, bailar y moverse de un lado al otro del escenario arengando a las primeras filas y repartiendo sonrisas.

Podría parecer por lo dicho que el resto de la banda -que ahora incluye un teclista/guitarrista de apoyo-, son simplemente unos cooperadores necesarios para el lucimiento de la vocalista, pero en realidad estamos hablando de unos músicos muy sólidos que saben muy bien lo que se hacen, a pesar de que tal vez el sonido en los primeros momentos resultase un poco escaso.

Y así el público, que no había acabado de explotar del todo hasta la recta final -a pesar de que la descarga estaba alcanzando niveles notables-, enloqueció por completo cuando, en esa especie de bises en los que la banda abandona el escenario para que Elin se luzca todavía un poco más con la única compañía de su voz y el piano primero, Blues Pills arremetieron con “Somebody to Love”, el clásico de Jefferson Airplane cuya versión definitiva -lo siento- es la que hizo Jim Carrey en “The Cable Guy” y posteriormente con un “Devil Man” con olor a clasicazo que cerraría definitivamente un concierto tras poner a toda la sala a corear.

La noche sin embargo había comenzado bastante antes. Los madrileños Mr. Wilfred se encontraron con la papeleta de abrir el concierto casi a la hora de merendar. A las 19:30 en punto la banda se lanzó a presentar con entusiasmo su último trabajo, el potente EP “Good Times”, dejando claro desde el primer momento que le iban a poner ganas, mucha actitud y sobre todo una buena dosis de hard rock de inspiración setentera. En la apenas media hora de la que dispusieron, cayeron los cuatro temas del citado EP además de una versión del “Since I’ve Been Loving You” zeppeliniano que nos pilló por sorpresa y nos dejó boquiabiertos. Si no los conocéis prestadles atención porque desde luego la merecen.

Completando el triple cartel y ocupando el puesto intermedio del cartel estuvieron los locales White Coven, numerosísima banda compuesta por nada más y nada menos que siete miembros en la que encontramos tres guitarristas, teclista, la sección rítmica habitual de bajo-batería y una menuda vocalista pero dotada de una portentosa voz. Sus referentes musicales habría que localizarlos igualmente en la década de los 70, aunque lo suyo es un poco diferente con esa amalgama en la que hay sitio para guitarras dobladas, ecos de Jethro Tull, Deep Purple o Captain Beyond, toques progresivos e incluso momentos algo más densos. Interesantes.

Comentarios

Comentarios