Hard Days – ‘Hard Days’ (Autoeditado 2016)

"Hard Days" es una obra inopinadamente madura para una banda debutante

Con cada día que pasa, cada vez entiendo menos lo que ocurre en este país con la música y más en concreto con el rock and roll. De unos años a esta parte han surgido decenas de grupos que, sin menospreciar a los grandes nombres del pasado -que los hay-, representan sin duda la mejor y más variada y cualificada generación de bandas que ha dado la piel de toro. Y sin embargo el rock no suena en los medios, los conciertos no se llenan y la edad media de sus asistentes va superando progresivamente más barreras psicológicas (primero los 30, luego los 35, los 40…). Si para mí que me dedico únicamente a la observación todo este asunto ya resulta un tanto frustrante, imagino que para las propias bandas será no solo eso, sino también causa de profunda desmotivación.

Por eso a veces todavía me sorprende que se editen discos como este debut homónimo de Hard Days. Y es que no hablamos únicamente de una banda que se ha decantado por el rock and roll, sino de una que además se inclina por un estilo que puede estar muy en boga últimamente, pero que desde luego no tiene la más mínima oportunidad de llegar a un público amplio. Todo esto nos dice dos cosas: que hay que hacer lo que a uno le sale de dentro por un lado y que uno no puede escapar de lo que realmente ama.

Sorprende también -y no porque no tuviera fe en los sevillanos- la solidez de los diez cortes que componen este debut. “Hard Days” es una obra inopinadamente madura para una banda debutante. De hecho, parece manufacturada por un grupo con una larga carrera a sus espaldas. El contar entre sus miembros con algún que otro veterano de la escena seguro que tiene algo que ver, pero eso no basta si la banda no está bien ensamblada, y Hard Days tienen un sonido compacto, sin fisuras, a la par que muy orgánico.

Así pues, la línea argumental es el hard rock clásico de los 70, pero salpicado de psicodelia y blues rock. Nombres como Deep Purple o Uriah Heep son probablemente las principales referencias que vienen a la mente (los teclados de Fran Rosado son fundamentales en el sonido del grupo). Y en cuanto a nombres más contemporáneos, en ciertos momentos a mí me recuerdan a los suecos Three Seasons. Pero lo que realmente hace únicos a Hard Days es la voz de Aurelio Domínguez, poseedor de un registro poco habitual pero que aquí encaja como un guante. Junto con los otros tres músicos -Carlos Ruiz al bajo, Fernando Arteaga a la batería y Luis Gómez a la guitarra-, Hard Days forman una maquinaria que funciona con precisión suiza.

Lo que nos encontramos son por lo tanto canciones con un exquisito gusto y de largo desarrollo, superando con facilidad todos ellos los 3 minutos canónicos del single radiofónico. Y aunque tal vez se eche en falta un pelotazo más netamente rockero para redondear, “Hard Days” es el tipo de álbum que no puedes dejar de escuchar durante una temporada. Me muero de intriga por presenciar su directo.

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