Powerline Sneakers – ‘Disasterpiece’ (Kasumuen 2017)

"Disasterpiece suena a clásico instantáneo, tanto por su calidad como por retrotraernos mentalmente a épocas más boyantes -aunque no necesariamente muy lejanas- para el rock"

“Disasterpiece” es el debut de Powerline Sneakers, banda de Melbourne que sin embargo no está formada por ningunos recién llegados: Sly Faulkner de Splatterheads a la guitarra y voces, John Nolan de Powdermonkeys a la guitarra, Katie Dixon de Ripe al bajo y voces y Mark Hurst de Guttersnipes y Yes Men a la batería es la formación que registró el año pasado el disco, aunque ahora parecen funcionar en formato quinteto. La grabación y mezclas corrió además a cargo de Paul Maybury, guitarrista de los desaparecidos y también australianos Rocket Science. Casi casi un “quién es quién” de la escena aussie, vaya.

Tal vez este abultado curriculum sea también el culpable de que “Disasterpiece” suene a clásico instantáneo, tanto por su calidad como por retrotraernos mentalmente a épocas más boyantes -aunque no necesariamente muy lejanas- para el rock. Porque en cuanto suenan las primeras notas de “Signs”, el tema que abre la oncena de cortes que contiene el disco, a mí al menos me da la sensación de estar viajando a los años 90 durante casi tres cuartos de hora.

La veteranía también es un grado a la hora de manejar diferentes estilos. Del más agresivo punk n’ roll de la citada “Signs” o “Bank Robber”, los dos temas con los que arranca el disco, al ejercicio de rock puramente aussie en la línea de unos The Saints que parece “Miracle of Sin” gracias al concurso de unos vientos, el sonido sixties endurecido de “Wedding Ring”, la chulería de las guitarras de “Dream Feature” -tema por alguna razón me recuerda al Iggy Pop de “Brick By Brick”-, la urgencia guitarrera de “Miss You”, el power pop con aire a Redd Kross de “Don’t Shit Me Now” e “Hypocondriac”, el high energy pasado por el filtro del rock alternativo 90’s de “2 Step Wreck”, el espíritu 50’s de “Spectre” o ese cierre apoteósico que también me quiere recordar ligeramente y por momentos a Rocket From the Crypt, “Miles of Love”, donde sobresale el excelso trabajo de Nolan a la guitarra solista.

No lo negaré, “Disasterpiece” no prometía demasiado cuando vi su artwork (de lejos lo peor del álbum), pero por algo existe el refranero y yo me he aplicado aquello de no juzgar un libro por la portada. Si eres fan del rock australiano, te gusta alguna de las referencias mencionadas o si simplemente sientes curiosidad deberías intentar hacerte con este disco. Y rezar a todos los dioses que conozcas para que vengan a visitarnos pronto.

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